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Entrevista con Costa-Gavras "La izquierda europea no tiene nada claro hacia dónde ir y su poesía no vale para nada"

El cineasta, reconocido recientemente con el Premio Donostia, mantiene su compromiso y su lúcida y potente denuncia de los abusos de poder en ‘Adults in the Room (Comportarse como adultos)’, inspirada en las negociaciones de Varoufakis con el Eurogrupo en 2015.

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Una escena de 'Adults in the Room'.

La troika “es un comité construido sobre cimientos podridos”. Yanis Varoufakis era ministro de Finanzas cuando dijo estas palabras. Fueron declaraciones realizadas en 2015 en los viajes europeos que realizó para intentar reducir la deuda griega. Durante cinco meses, negoció a brazo partido con el Eurogrupo. No consiguió nada y abandonó el Gobierno.

El veterano cineasta Costa-Gavras, un nombre clave del compromiso y la política en el cine, leyó una entrevista de Varoufakis en New Statesman, la primera después de su renuncia, y quiso contar esa historia.

“Al leer su entrevista en el New Statesman, supe que había encontrado lo que llevaba buscando hace mucho tiempo: el tema de una película, una obra de ficción sobre una Europa gobernada por un grupo de personas cínicas desconectadas de las preocupaciones humanas, políticas y culturales. Una Europa obsesionada con los números y nada más que con los números. Su experiencia y, por supuesto, su colaboración son esenciales para que este proyecto salga adelante”, fue parte del mensaje que Costa-Gavras envió a Varoufakis el 16 de julio de 2015.

El exministro griego se puso en contacto con él, le cedió todas las grabaciones que había hecho de aquellas reuniones –en las que ¡no se levantaban actas de las conversaciones!– y le fue enviando los capítulos que estaba escribiendo para el libro Comportarse como adultos: mi batalla contra el establishment europeo. Ahí estaba la verdad, toda la verdad, que no era la misma que otros asistentes a las negociaciones contaban luego a los medios de comunicación. Y ahora, toda esa información, muy didáctica y sin ‘recortes’ a la europea, está en Adults in the Room (Comportarse como adultos), la nueva película del cineasta franco-griego.

Flamante Premio Donostia en el 67 Festival de San Sebastián, Costa-Gavras, intelectual de 86 años, pasea su compromiso con una vitalidad y una lucidez asombrosas. Decidido a denunciar lo que su personaje califica en la película como “una tragedia humana demasiado política”, habló con Público durante el certamen donostiarra de la situación de Europa, de su película y de las esperanzas que nos quedan.

El Eurogrupo que manda y ordena sobre las economías europeas, sobre la vida de millones de personas, es, como poco, alegal.

Sí, nadie sabe cómo se ha creado. Son reuniones de los ministros de Economía de los estados miembros, con el presidente del Banco Central Europeo, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios y su propio presidente. No hay ningún control del Parlamento sobre él.

Un desmán antidemocrático monumental. ¿Cómo es posible?

Y lo peor, lo más grave, es que los gobiernos aceptan a pies juntillas lo que dice Europa y la troika. Es verdad que la economía es complicada, que la verdad en esto no es nada simple, pero ¡los gobiernos aceptan con una facilidad…! Durao Barroso trabajó para EE.UU. y Juncker ha hecho de su país un paraíso fiscal, no hay impuestos para Luxemburgo y Europa pierde miles de millones de euros. Lo que dicta el Eurogrupo ¡es imposible de aceptar, absolutamente inaceptable!

Pues los políticos de todos los países lo aceptan.

Por eso, entre otras muchas cosas, hay una inmensa desconfianza del pueblo hacia ellos. Los políticos hoy piensan más en las próximas elecciones que en lo que deben hacer durante sus mandatos de poder. El trabajo de político exige conocimiento y hoy...

En la película también sugiere que la iglesia católica mete mano…

En cierto modo, Europa es también el Vaticano.

Es muy duro ver lo que pasa realmente en esas reuniones del Eurogrupo, ¿quedan esperanzas?

Creo que sí, creo que hay alguna esperanza porque ahora hay una mujer, Ursula von der Leyen, en la presidencia. Tal vez ella pueda introducir algo de sensibilidad femenina y eso sería esencial. Aunque es verdad que está rodeada de hombres muy machos.

Pero en realidad ¿no son los bancos los que tienen el poder?

La presidencia tendrá el poder o no, pero lo que sí tiene es la palabra, que es una buena parte del poder. Por otro lado, sí, es verdad, los políticos no tienen el poder, lo tienen los bancos. Pero también es muy grave, es un gran problema hoy, que para los políticos lo importante es la economía y no los asuntos sociales.

A la derecha, el actor Christos Loulis que interpreta a Varoufakis.

Para eso deberían estar los partidos de la izquierda ¿no?

El Eurogrupo quiere aplastar a la izquierda y, además, hoy en Europa la izquierda no tiene nada claro hacia dónde tiene que ir. Los cantos y la poesía de la izquierda no valen para nada.

¿Y lo que hizo Varoufakis en esos meses como ministro?

Claro que vale. Yanis Varoufakis es el ejemplo de la resistencia en Europa. Le admiro mucho, admiro a todos los resistentes. Lo que necesitamos es gente como él, nada de héroes, no necesitamos a ningún héroe, necesitamos resistentes. Varoufakis prometió cosas al pueblo y no pudo cumplirlas, así que se fue. Tsipras no resistió, pero se quedó.

Subraya a menudo en la película el desprecio de los países ricos por los del Mediterráneo.

Ellos nos llaman PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España o la traducción de cerdos en inglés). No es un chiste, y seguro que ellos lo creen así. Hay que aceptarlo como es, están los alemanes, los otros y nosotros, esto una boda y por eso supuestamente hay que aceptar.

Parece que hay que repensar y reconstruir Europa y no solo económicamente, ¿lo cree así?

Sin duda. Somos muy americanos en todos nuestros modos de vida. Desde la II Guerra Mundial, la cultura de EE.UU. ha ido invadiéndonos. Y esto es una cosa fundamental que debemos cambiar, no es un ideal europeo. Hay que encontrar una identidad europea, porque a todos nos gusta Europa y sabemos, de una manera inconsciente, que la Unión Europea es buena para el mundo. Es buena si funciona bien, claro.

¿Qué podría hacerse?

Por ejemplo, el plan de Erasmus para estudiantes es perfecto y hay que continuar, pero hay que hacer uno para los agricultores, para que los pueblos se conozcan, hay que ampliarlo mucho. Se trata de conocernos, no de intentar cambiarnos, deberíamos aprender a usar lo positivo de unos y otros. Por eso la excepción cultural en Francia, en Europa, es tan importante.

Habría que contar con los medios de comunicación. Según la película, son títeres de la troika.

Los medios de comunicación tienen una responsabilidad enorme en todo lo que está ocurriendo en Europa, la crisis, los bancos, la subida de formaciones de ultraderecha, el fascismo está volviendo a Europa de forma muy popular. Tienen una responsabilidad enorme, pero hoy están controlados por el capital.

¿Por eso hace usted película como ésta?

El cine no puede sustituir a los medios de comunicación. Vamos al cine para vivir un espectáculo, no para encontrar la verdad.

Pues su película dice más verdades que muchas informaciones de los últimos años.

Porque el cine te permite sintetizar y en dos horas puedes contar cosas muy importante. Por supuesto, hay que ser muy responsable, es una responsabilidad enorme porque hay que respetar muchísimo la ética de todas las personas.