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Entrevista Marga Tojo: "Los cuidados y la maternidad no están en la agenda política: es necesaria una transformación profunda del sistema laboral"

La periodista y escritora aborda en un ensayo cómo ser madre en tiempos convulsos tras debutar en la literatura con unos versos distópicos y ganar el Premio Ciudad de Orihuela con un poemario infantil protagonizado por una atípica antiheroína.

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La periodista, poeta y escritora Marga Tojo. / REPORTAJE GRÁFICO: CHRISTIAN GONZÁLEZ


Marga Tojo omite su edad, pero no puede ocultar su origen.

Periodista social —que no de sociedad— del extinto Galicia Hoxe y colaboradora de Público, vivió en Santiago hasta que una nueva vida la trajo a Madrid.

Los mojones del viaje: el poemario distópico Últimos bruídos; los premiados versos de Cara de velocidad; y un ensayo sobre ser madre sin apoyos en tiempos convulsos, Maternidade fóra de catálogo.

No presume de nada. Rehúye el yo. Ella es, en todo caso, nosotras.

El sol ha vuelto a la ciudad, panal de todo lo bueno, avispero de todo lo malo.

A Madrid le han cantado muchos músicos. ¿Qué poesía le dedicaría a su ciudad de acogida? En el caso, claro, de que le acogiese bien.

No sé si definirla como una ciudad de acogida, pero sí hay un ambiente proclive a entablar fácilmente relaciones con la gente.

No es una ciudad hostil.

No es una ciudad hostil. Bueno, depende [risas]. Se agradece que las conversaciones fluyan, aunque hay enormes diferencias entre barrios, o entre el norte y el sur.

Nada que no ocurra en A Coruña o en otras ciudades de su tierra.

Claro, pero llevado muy al extremo. Aquí, el neoliberalismo se advierte a cada paso.

Pasos, de hecho, más largos: ¿no es una cuestión de escalas, o sea, de su mayor tamaño?

Cierto. Sin embargo, a través de grandes ciudades como ésta se ha asentado el actual modelo social y económico.

Veníamos a hablar de poesía y tendremos que remontarnos a la Revolución Industrial, al thatcherismo y a los daños colaterales en las trabajadoras.

[Risas] Me siento a gusto con muchos aspectos de la ciudad, aunque llegué a Madrid de la peor manera que pude hacerlo: sin conocer a nadie y con una hija recién nacida y enferma.

Pero con pareja.

Maticemos: ¡con una pareja periodista! [carcajadas]

La periodista, poeta y escritora Marga Tojo. / CHRISTIAN GONZÁLEZ

En Maternidade fóra de catálogo (Xerais) aborda la crianza en un entorno urbano neoliberal. ¿Sería distinta en uno comunista?

Pues mira, nunca he vivido en una ciudad comunista.

Ojalá en una urbe nórdica… Me refiero a criar a alguien lejos de la familia, en una metrópoli donde la vecindad se ha ido diluyendo y todavía no ha forjado amistades, con un sistema de protección social insuficiente…

Efectivamente, ésa es la tendencia en todas las ciudades, al tiempo que —en lugares como Galicia— se produce un menoscabo del rural. En muchos aspectos, Madrid es espectacular, pero luego está atravesada por… [los rigores del neoliberalismo]. El barrio de Lucero, donde vivía hasta hace poco, es muy distinto a la almendra. No sé si habrá llegado hasta allí la gentrificación, mas los alquileres han subido muchísimo.

"El feminismo ha logrado que se aborden cuestiones como romper el techo de cristal y eliminar el suelo pegajoso, pero los cuidados son una materia pendiente"

En cambio, las infraestructuras infantiles y deportivas no tienen nada que ver con las del centro, mientras que los habitantes del kilómetro cero se quejan de las carencias y envidian los servicios existentes en el norte de la ciudad. Luego te das cuenta de la falta de espacios comunes en el propio centro, donde también discurre la vida de personas sin recursos ni vivienda, quienes paradójicamente conviven con una gentrificación salvaje.

Periodísticamente, ha buceado a pulmón en las causas perdidas, aunque no sé si también ganadas o cuyo resultado algún día se dirimirá a los puntos.

Muchas causas todavía están por ganar.

La cabra tira al monte.

Es el único espacio que me interesa.

Más allá del desempleo, ¿cuál es para usted es el problema más grave de esta ciudad y, por extensión, del Estado español? Desde un punto de vista social y humano, aunque subyazca, obviamente, el aspecto económico. ¿Qué problemas advierte que pasan desapercibidos?

Son muchos, si bien la falta de trabajo conlleva muchas consecuencias no tan evidentes. Se supone que se está produciendo una cierta recuperación económica, pero el empleo que se crea es muy fragmentado, lo que acarrea unos perjuicios que podrían pasar desapercibidos. Por ejemplo, la presión del feminismo ha logrado que en el 8M se aborden cuestiones como romper el techo de cristal y eliminar el suelo pegajoso, así como la instauración de cuotas, algo muy necesario.

"Muchos dependientes tendrían todo el potencial para ser autónomos si se facilitasen los mecanismos supuestamente incluidos en la ley de dependencia"

No obstante, los cuidados son una de las principales materias pendientes y están ligados a nuestro sistema laboral. De los hijos, de los mayores y, en general, de los dependientes, muchos de los cuales tendrían todo el potencial para ser autónomos si se facilitasen los mecanismos supuestamente incluidos en la ley de dependencia. Sin embargo, históricamente, las mujeres siempre se han ocupado de los cuidados.

La periodista, poeta y escritora Marga Tojo. / CHRISTIAN GONZÁLEZ


En cambio, aunque hoy el hombre estuviese dispuesto a asumirlos, una pareja siempre sacrificará al miembro que menos cobre. Y si la mujer tiene un sueldo inferior, la conclusión es evidente…

Sin duda, la mujer se queda en casa. Pero el empleo por cuenta ajena también implica pringar, porque hablamos de un trabajo fraccionado y de mierda que no te da para…

… vivir en unas condiciones dignas. Problemas de la falta de aplicación de la ley de dependencia que usted ha sufrido en carne propia.

El tema lo he tocado en el libro, pero ya he hablado demasiado de mi hija. Vayamos mejor al periodismo: su cara visible es una persona que sale por la tele, con un buen sueldo y los cuidados solucionados, empleando a terceras personas en una situación de precariedad. Ahora bien, si vas a la base, en el periodismo hay tanta precariedad como en los otros gremios que la sufren.

Digamos que si una le paga a alguien por un servicio que le permita escribir un reportaje, el dinero que recibirá por el artículo no le dará para remunerar a la persona que ha ejercido los cuidados.

Y, al mismo tiempo, quien cuida de tus hijos también debe cuidar de los suyos. ¿O vamos a permitir esa degradación social de que haya personas que tengan que limpiar las cloacas del sistema porque les corresponde a ellas?

Por una parte, esa apreciación denota el supuesto desprestigio de un empleo: ¿es indigno el trabajo doméstico y de cuidados, sea en un hogar, en un geriátrico o en un hospital? Por otra parte, desde el feminismo también se ha defendido —o es objeto de debate— que, para que las mujeres puedan progresar en el ámbito laboral, otras u otros realicen unas tareas para las que ellas no tendrían tiempo.

Cierto, pero el trabajo doméstico no suele estar bien remunerado y muchas veces se paga en negro. Además de que existen familias monoparentales, en una pareja tampoco llega con la implicación de las dos partes, o sea, con la corresponsabilidad.

"En Madrid, el neoliberalismo se advierte a cada paso. Aunque también se percibe en otras ciudades, aquí ha sido llevado muy al extremo"

Respecto al 8M, también me llama la atención que tenga más repercusión mediática que Ana Rosa Quintana, Susanna Griso y otros rostros famosos apoyen o vayan a la huelga —pese a su relevancia— que el hecho de que haya personas a quienes les resulte imposible sumarse a la protesta porque no pueden abandonar los cuidados. Y ahí nos situamos la inmensa mayoría.


Yo, por supuesto, haré huelga de todo tipo, como viene siendo mi costumbre desde hace cuatro años: laboral, de cuidados, de consumo... Todavía falta muchísimo camino por recorrer, porque los cuidados no figuran en la agenda política, como tampoco el trabajo de reproducción, para los que faría falta una transformación profunda del sistema laboral, incompatible con esta realidad.

Para que no se malinterprete lo que he dicho sobre Ana Rosa Quintana, que decida hacer huelga en el último minuto indica que el tema por primera vez ha adquirido un estatus hegemónico que la presiona. Eso es muy relevante, no porque vaya ella —la presencia de la presentadora da absolutamente igual—, sino porque adquiera esa dimensión. Pero no sirve si deja fuera la cuestión fundamental de un cambio de modelo, la cuestión de clase y el tema vertebral de los cuidados.

En su día comentó que Cara de velocidad (Kalandraka), merecedor del Premio de poesía para niñas y niños Ciudad de Orihuela, era un libro de 9 a 99 años. Ahora bien, cuando se lo leí a mi sobrina de siete, hasta me costó entenderlo a mí...

[Carcajadas]

La periodista, poeta y escritora Marga Tojo. / CHRISTIAN GONZÁLEZ

Receta casera para superhéroes. ¿Tiempo estimado? ¿Dificultad?

Hay diferentes niveles de dificultad, pero puede gustarle a un hijo y al padre que lo lee, porque los adultos también tienen derecho a disfrutar con la poesía o la literatura infantil. Te puedes encontrar con poemas más lisérgicos, para niñas más lisérgicas [risas], y con otros más sencillos.

¿Cuál es la dificultad y el tiempo necesario para convertirse en una superheroína?

La protagonista, en realidad, es una antiheroína.

Eso se lo agradecerá Carmen Avendaño.

[Carcajadas] Es una niña que ha recibido algunos sopapos en su vida y deja que su imaginación se eche a volar.

¿Pretende empoderar a las niñas de una manera sutil y no maniquea?

Se trataba de crear personajes femeninos con los que todo el mundo se pueda divertir y sentirse identificado.

"Quien cuida de tus hijos también debe cuidar de los suyos. Y las mujeres siempre tuvieron que ocuparse de los cuidados"

Hemos pasado de adorar a las omnipresentes princesas a —después de concienciarnos— meterles caña a las niñas porque les gusten las princesas: “No seas una pringada, tú tienes que ser feminista”. ¿Pero cómo no se va a sentir identificada una cría con los pocos personajes femeninos existentes? Y no hablo de Blancanieves y demás, que son una porquería.

¡Allá va nuestra infancia…!

[Risas] Bueno, yo no me sentía muy identificada con ellas, aunque nuestra vida amorosa ha estado totalmente condicionada por esos estereotipos.

¿Preferiría haber tenido un hijo o una hija?

Me da igual. Pero, volviendo a las protagonistas de cuentos y libros infantiles, Pippi Calzaslargas​ es tan guay como brutal. Pese a que cumplan con los ideales de belleza, incluso Anna y Elsa (Frozen) son personajes muy potentes, que no van buscando el amor, ni se completan a través de su vida sentimental. Insisto, ahora en positivo: ¿cómo no te vas a sentir identificada con ellas si durante tu infancia no tienes otros referentes?

La periodista, poeta y escritora Marga Tojo. / CHRISTIAN GONZÁLEZ

Usted le ha puesto una capa a la protagonista de Cara de velocidad, del mismo modo que la revisión histórica en clave femenina está descubriendo a heroínas que habían pasado por mujeres anodinas o a la sombra de sus parejas.

Eso es muy importante que se traslade a los libros de texto y a los colegios. De hecho, durante la Semana Cultural que se ha llevado a cabo en los colegios de Madrid, algunos la han centrado en personajes históricos femeninos. Mola que te hablen, por ejemplo, de la cosmonauta y política rusa Valentina Tereshkova. Una iniciativa en la que, además del profesorado, se han implicado los padres y las madres.

Padres o madres; amigos, amantes y monoparentales, padrastros o madrastras… ¡Con otro tabú hemos topado!

Han surgido muchas voces que narran en primera persona la experiencia de tener hijos y que incluso se oponen a la idealización de la maternidad. Frente a esos avances, sin embargo, ser madrastra sigue siendo un tabú. Si una madre ya sufre un aleccionamiento, en el caso de las madrastras es doble.

¿Ese prejuicio también parte de otras mujeres: hermanas, tías, abuelas, suegras…?

Mejor no hablar de eso… [risas]

¿Ser madre en una gran ciudad puede conllevar un aislamiento? Distanciamiento o pérdida de amigas, menos vida social, etcétera.

Maternidade fóra de catálogo fue escrito desde la experiencia de los dos o tres primeros años de la maternidad, que siempre son los más duros, acompañados de una enfermedad y de otros factores que provocaron que fuese más insostenible. 

"El sexo, el erotismo y el deseo son cuestiones esenciales, incluso un arma de resistencia"

Al principio, fue una experiencia de gran soledad, pese a tener un compañero muy implicado, dentro de las posibilidades de un periodista que trabaja en la prensa escrita. En cambio, los siguientes años fueron mucho más positivos.

¿Achaca esa soledad a la maternidad en sí, al contexto geográfico de la gran ciudad o cree que también podría darse en O Barco de Valdeorras?

No achaco la soledad exclusivamente a la maternidad, aunque no cabe duda de que en un pueblo es probable que tengas una red familiar a tu alrededor.

La periodista, poeta y escritora Marga Tojo. / CHRISTIAN GONZÁLEZ

Y una tribu.

Claro. Sin embargo, en el Estado español se presupone que los cuidados se circunscriben al ámbito doméstico y no a las políticas sociales.

"No hay ningún libro autobiográfico, excepto que lo reconozca el autor. E incluso así no lo creo"

Esa protección que había en un pueblo continuó cuando algunos de sus habitantes emigraron en busca de trabajo a las ciudades, donde contaban con vecinos y familiares. En mi caso, pese a que en un principio no conocía a nadie, tener una hija me proporcionó una red de amistades.

¿Sólo de padres y madres?

Sí. Bueno, en realidad, sólo de madres [risas].

Usted escribe desde niña. ¿Siempre ha sido poeta? ¿Una escritora precoz, aunque no publicase su primer libro hasta 2016?

Precoz, no. Sobre todo, si tienes en cuenta que hoy todos los niños son superdotados…

Escribe, dibuja y hasta creó la marca de bolsos, pendientes y anillos O que, oh?

Cuando cerró Galicia Hoxe, diseñé una línea de complementos, pero fue algo circunstancial. 

"Intento darle salida a lo que escribo. Ahora bien, si no siento la necesidad de que salga a la luz, tampoco me preocupa que no llegue a imprenta"

El collage de la portada de Maternidade fóra de catálogo es mío, si bien las ilustraciones de Cara de velocidad son de María Hergueta. No obstante, echo mucho de menos la vida en una redacción, con todas sus dinámicas, incluso las tóxicas. La añoro, aunque el oficio tenga sus desventajas, como los sueldos bajos o la precariedad. En el mundo del periodismo parece que te pagan con ego.


[La entrevista discurre por las carreteras secundarias de la vida, en paralelo a las cunetas. A veces, la palabra retoma el camino a pie. Cuando se sube al tren y la conversación coge velocidad, a través de la pantalla cinematográfica de la ventanilla se deslizan fugaces los árboles genealógicos, a los que hoy no conviene trepar. A ratos, Marga Tojo se ríe, incluso a carcajadas. Por momentos, cree estar elevando la voz y baja el volumen de golpe. ¿Una tímida reidora? Digamos que una persona resuelta, pero discreta; profunda, mas con sentido del humor. Una habladora a quien no le gusta hablar de sí misma].

Se quedarán muchas cosas en el tintero. Entiendo que, más allá de lo personal, usted no se vende. Porque, desde un punto de vista promocional, ha publicado tres obras en dos años.

Me gusta escribir sobre otros, no hablar de mí. Prefiero referirme a proyectos colectivos como Dioivo, el medio que montamos tras el cierre de Galicia Hoxe, un proyecto llevado a cabo por gente con gran talento.

La periodista, poeta y escritora Marga Tojo. / CHRISTIAN GONZÁLEZ

Desde entonces, surgieron varios medios atractivos, digitales e impresos, que no prosperaron.

Y algunos eran interesantísimos... Cuando nacimos, nos autodenominamos UTX, o sea, Unión Temporal de Xornalistas. 

"Estamos atravesados por el amor y la muerte. De hecho, si tuviésemos más conciencia de la muerte, viviríamos mejor"

Hicimos cosas bastante chulas, porque había compañeros muy ingeniosos, además de temas sociales de calado. La redacción dio el salto desde el salón de mi casa hasta el bar O Trece, pero no salió adelante por una cuestión económica. Necesitábamos un gestor, pese a que en los vídeos de presentación nuestro eslogan fuese Os cartos non son un problema para nós [carcajadas].

Al final, el dinero sí que importó.

No, porque era una Unión Temporal de Xornalistas. Fue bonito mientras duró… Luego la vida nos dio a todos una somanta de hostias: yo tuve un accidente de moto, otros compañeros sufrieron otras vicisitudes y, al final, nos hackearon la web. Entonces aprovechamos para...

Chapar el chiringuito con la cabeza alta.

Muy alta [risas].

En fin, que no ha venido aquí a hablar de sus libros.

¡Por supuesto que yo no he venido a hablar de mis libros! [carcajadas] A ver, no me gusta ser protagonista. Cuando era pequeña, me dieron mucha caña, aunque no quiero ponerme ahora freudiana. Digamos que siempre exponía mis ideas con contundencia y no me callaba nada.

También lleva la discreción a la ficción. Por ejemplo, en el poemario Últimos bruídos (Positivas), ¿se esconde detrás del personaje de Renata M.?

En absoluto. No creo que haya ningún libro autobiográfico, excepto que lo reconozca manifiestamente el autor. Incluso en ese caso, no estoy muy convencida de que llegue a ser autobiográfico del todo. 

"En el periodismo hay tanta precariedad como en los otros gremios que la sufren, pero parece que te pagan con ego"

Renata M. es, simplemente, una mujer que se enfrenta a una realidad distópica, después de una guerra, en Santiago de Compostela. Corre el año 2028 y tiene una relación amistosa, amorosa y sexual con una cíborg, hasta que todo se complica. Una distopía no muy lejana, para que quede claro que la cosa puede estar cerca…

¿En la vida todo es mort y petite mort?

¡Nada de petite mort! [risas]

Sin embargo, pasan los siglos y los grandes temas siguen siendo el amor y la muerte.

Estamos atravesados por el amor y la muerte. De hecho, si tuviésemos más conciencia de la muerte, viviríamos mejor. El sexo, el erotismo y el deseo son cuestiones esenciales, incluso un arma de resistencia.

¿Para escribir sobre sexo hay que tener seso?

Es un tema relevante, aunque habrá gente que no lo considere importante.

La periodista, poeta y escritora Marga Tojo. / CHRISTIAN GONZÁLEZ

En el fondo, un libro erótico bueno sería un libro bueno, como una gran novela negra buena sería una gran novela, más allá del género.

Así es. Paco Macías, el editor de Positivas, decía: “El premio Narrativas Quentes [calientes] dejará de tener sentido cuando la erótica entre en la narrativa con normalidad”.

Le iba a preguntar qué es la poesía, pero como el interrogante resulta estúpido, mejor se lo replanteo, porque no pretendía ser la pregunta total. ¿La fragmentación de una frase —o de la prosa— es poesía? ¿El retorno de carro es poesía? En definitiva, ¿el punto y aparte es poesía o deberíamos hablar, en todo caso, de prosa poética?

Obviamente, la poesía no consiste en escribir a base de retornos de carro.

Pero la métrica no sería necesaria...

No es estrictamente necesaria, mas tampoco lo contrario.

“Imprimo, envío a la papelera y tacho”. ¿Tacha más que tira?

No, yo lo tiro todo. Soy peor que Marie Kondo, esa gurú del orden tan de moda.

Terminará sintiéndose culpable por provocarle a la papelera un trastorno alimenticio.

Me parece bien que todo el mundo escriba, pero ya hay demasiadas cosas publicadas. Si no siento la necesidad de que salga a la luz, tampoco me preocupa que no llegue a imprenta.

Sin embargo, sí tiene la necesidad de escribirlo.

Bueno… Yo necesito escribir.

¿Y no guarda nada en el cajón?

Intento darle salida a lo que escribo. Ahora bien, considero exactamente igual escribir para un periódico que para una editorial, aunque la temática y el formato sean diferentes.

¿Tiene sentido escribir para uno mismo cuando la escritura es un acto de comunicación?

Yo no escribo para mí misma. No lo concibo como algo terapéutico, ni mucho menos. Me da placer y, claro, pretendo comunicarme con el otro, si bien ahora tengo muy poco tiempo para hacerlo. De joven, era muy autocrítica y me parecía que mi trabajo nunca estaba a la altura, porque quería llegar a la perfección.

Cuando le preguntaba si guardaba algo en el cajón, me refería a si tiene algún trabajo pendiente de publicación o si está escribiendo un nuevo libro.

Pues resulta que nos acaban de robar el ordenador. Y sí, dentro había mucho material escrito [risas].