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Un escocés sin titulación y un americano esquizofrénico, los genuinos padrinos del inglés

'Entre la razón y la locura', el proyecto de Mel Gibson sobre la creación del Oxford English Dictionary del que finalmente ha renegado, es un relato revelador sobre el trabajo que hicieron un filólogo escocés sin titulación y un americano encerrado en un psiquiátrico

Mel Gibson y Sean Penn
Mel Gibson y Sean Penn, en una escena de la película.- Voltaire Pictures

El Oxford English Dictionary, el más completo de la lengua inglesa, se debe a un escocés sin titulación académica y a un cirujano americano encerrado en un hospital psiquiátrico. Sin duda, una afrenta para la refinada honorabilidad inglesa de finales del XIX. La historia de cómo logró definitivamente despegar el proyecto del diccionario gracias a estos dos hombres se cuenta en Entre la razón y la locura, una película de Farhad Safinia, adaptación al cine del libro de Simon Winchester The Surgeon of Crowthorne: A Tale of Murder, Madness and the Making of the Oxford English Dictionary (1998). Se estrena ahora online en Filmin.

Protagonizada por Mel Gibson –una interpretación sólida y emocionante– y por Sean Penn –a quien se le ha ido la mano con el personaje–, la película relata la lucha de James Murray, un escocés experto en múltiples lenguas, por sacar adelante el proyecto del diccionario, enfrentándose a los delegados más puristas de la Universidad de Oxford.

Estos permitieron que sus prejuicios –¡un hombre sin titulación académica!– interfirieran en el trabajo de Murray y pusieron el grito en el cielo cuando descubrieron que al menos 10.000 palabras del diccionario se habían podido catalogar gracias al inestimable trabajo de uno de sus voluntarios, William Chester Minor, un cirujano del ejército de EEUU que acabó encerrado en un psiquiátrico después de matar a un hombre en Londres.

Un idioma vivo

Entre la razón y la locura, que deja espacio para desarrollar las relaciones entre ambos hombres y entre Minor y la viuda del hombre al que éste asesinó, dedica buena parte de su metraje a subrayar el entusiasmo y el esfuerzo que se emplearon en sacar adelante el Oxford English Dictionary sin despreciar un debate interesantísimo. Mientras unos apostaban por hacer un diccionario que preservara lo que ellos llamaban el ‘buen inglés’, Murray y su equipo defendían la incorporación de toda las palabras de un idioma que estaba vivo y que iba mucho más rápido que ellos.

La gran baza de Murray fue enviar una carta a cientos de ciudadanos lectores en la que les animaba a cosechar todas las definiciones que se encontraran. Uno de esos textos llegó a manos de Minor, un veterano de la Guerra Civil en EEUU, entonces encerrado en un oscuro hospital psiquiátrico, Broadmoor, y al que finalmente se le diagnosticó esquizofrenia. Ninguno de los dos vio terminada la gran obra. Murray murió trece años antes de la publicación de todos los tomos completados, en 1928. Minor había fallecido también cuando apareció toda la obra.

Steve Cogan y Mel Gibson, en una escena de la película.- Voltaire Pictures

La película, en los tribunales

Dos décadas ha dedicado el Mel Gibson productor a este proyecto, del que finalmente se ha apartado, después de una larga temporada de batallas legales contra la coproductora Voltage Pictures. El director Farhad Safinia, coguionista de Apocalypto (Mel Gibson, 2006), entró también en la lucha. Ambos renegaron de la película cuando los tribunales decidieron fallar a favor de Voltage.

Gibson demandó a la coproductora en 2017 por "poner en peligro la película" alegando que Voltage había incumplido su contrato. En realidad, el enfrentamiento se produjo porque Safinia quería una escena rodada en Oxford y no en el Trinity College de Irlanda, donde finalmente se llevó a cabo porque suponía menor coste. Además, Gibson denunció también a Voltage por haber presentado en el Festival de Cannes un montaje no definitivo de la película sin su permiso.

De Cannes a Internet

La coproductora contraatacó y dijo que Gibson y el director no habían cumplido con sus responsabilidades profesionales y contractuales con ella. A lo que Safinia respondió demandando a Voltage Pictures por difamación. Y ésta volvió a demandar a ambos por intentar "secuestrar ilegalmente el control e interferir en su capacidad de explotar los derechos para distribuir la película".

Entre la razón y la locura ha pasado así de postularse para competir en el Festival de Cannes a estrenarse online –esto debido a las restricciones a causa de la pandemia–, con la negativa de Gibson y el director a hacer promoción del proyecto y con la imposibilidad de éste último de firmar con su verdadero nombre, Farhad Safinia (el director es, según la coproductora, P.B. Shemran, que es en realidad el seudónimo del cineasta).