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«En España los artistas tienen que mendigar los sitios de exhibición»

El dramaturgo Rodrigo García vuelve a Madrid cinco años después con ‘Aproximación a la idea de la desconfianza’

PAULA CORROTO

Una ausencia. Eso es lo que ha supuesto la figura del dramaturgo y director Rodrigo García durante los últimos cinco años. Ahora llega para redimir al público y estrenar en España Aproximación a la idea de la desconfianza, donde muestra otra cara. Más sosegada, dice. García se siente en calma, reconoce. Eso sí amenaza con que “las ideas siguen siendo igual de radicales”...


¿Qué te ha impedido trabajar estos años aquí?
Yo vivo de mi trabajo y hace muchos años que no me llaman para trabajar en España. Quizá es porque he cambiado mis obras. Antes trabajaba más en salas alternativas y ahora hago unas producciones que requieren unas necesidades técnicas que las salas pequeñas no ofrecen.


¿Y qué ha pasado para que regreses?
Es tan simple como que me han llamado. De todas formas, en España sucede todo lo contrario a mercados como el francés o el suizo, donde existe la figura del programador que te llama. En España lo que se tiene es a artistas mendigando un sitio de exhibición.


¿Qué es ‘Aproximación a la idea de la desconfianza’? Las renuncias del hombre contemporáneo…
No, no, el texto no es tan profundo. Lo que hay son las renuncias que yo he hecho a nivel teatral. La gente que vea esta obra va a pensar que me olvidé de hacer teatro. No hay música, ni efectos teatrales de la palabra dicha, aunque sí de la escrita, ya que la acción se acompaña de textos proyectados. Por otro lado, es un testimonio de mi propia desconfianza, de mis dudas, de esa pregunta constante: ¿Qué sentido tiene este trabajo? Creo que precisamente por eso es un trabajo muy radical.


¿Qué es eso de que nadie te va a reconocer?
Últimamente he hecho un teatro muy antiglobal, anticonsumo y utilizando los excesos. Sin embargo, en esta obra las cosas son mucho más sosegadas. Ahora digo las mismas cosas pero sin gritar. En lo que sí que se parece esta obra es en los títulos. Otra fue: ‘Agamenón: volví del supermercado y le di una paliza a mi hijo’. Es difícil dar un título. A mí por ejemplo Hamlet me parece un título malísimo y ridículo. El título es una cosa azarosa que tiene bastante que ver con la picardía. Pero yo no le doyvalor artístico. Me encantaría que mis obras se titularan como las obras pictóricas: Sin título 1. , pero sé que no se puede… De todas maneras, esto no quiere decir que no me lo trabaje muchísimo.


¿Qué surge antes, el título o el texto?
Desde hace unos diez años comienzo a trabajar sin tener el texto. Para mí lo más importante, antes del texto y el título, es tener claro quiénes son los actores, ya que la materia del teatro son siemprelas personas. Y una vez que tengo claro esto me pongo a ensayar y a escribir.

Y sueles trabajar con la improvisación.
No, no. Yo no improviso nada. Lo que trato de generar en la escena es una ilusión y puede parecer que el actor está improvisando, pero no es para nada así.

¿Qué sucedió con la Disney?
Bueno, yo escribí una obra que se llamaba Esparcid mis cenizas en Eurodisney. Entonces desde Disney me llegó una carta instándome a que retirara eltítulo. Lo cambié por Arrojad mis cenizas sobre Mickey, y bueno, ahí se quedó todo. Esta obra se va a presentar ahora en el Lliure y en Gijón.

Has tenido otros problemas con la censura, sobre todo, con la obra en la que matáis un bogavante en directo.
Es una performance que por otra parte me ha dado problemas en todo el mundo. Es una pieza breve, de 30 minutos y en ella se presenta a un bogavante vivo suspendido de un hilo que, además, tiene un pequeño micro a la altura de su corazón. Con eso se consigue que en toda la sala se escuche el tun-tun del corazón. Mientras, Juan [Loriente] se dedica a fumar y a mirarle. En ese momento se establece una metáfora del torturador-torturado y, además, una lectura sobre la agonía. Después el actor lo descuelga, lo trocea y se lo come. Otra metáfora, la del matar para comer, que es totalmente humana.


¿Te parece realmente censurable?
Yo sé que es fuerte y potente, pero de ahí a que se prohíba... eso si que no lo tolero. Es inconcebible. Cada vez se aplican más las censuras y las autocensuras.