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Estreno de la película 'La Hija' Manuel Martín Cuenca: "La mujer infértil está defenestrada y socialmente silenciada"

El cineasta se pregunta en 'La hija' por las cuestiones morales alrededor de la maternidad y paternidad, por la deriva del deseo de ser padres y por los límites que el ser humano es capaz de cruzar cuando vive dominado por una obsesión.

Manuel Martín Cuenca: 'La mujer infértil está defenestrada y socialmente silenciada'
Patricia López Arnaiz y Javier Gutiérrez en un escena de la película. Caramel Films

La necesidad de comprender el proceso íntimo que él mismo estaba sufriendo, un deseo de ser padre que intuyó que podría convertirse en una obsesión, en un anhelo que podría desgastarle y, en sus propias palabras, "en algo que incluso puede aniquilarte", le animó a indagar en todo ello desde el cine. La hija, que se presentó en los festivales de Tokio y San Sebastián, es el resultado de ese examen emocional.

Un ejercicio que culmina con una sentencia clarísima, "cuando estás imbuido de una emoción así todo es posible. La moralidad se desvanece. Soy consciente de que el más noble deseo llevado al límite puede convertirse en horror". Y ello es lo que les sucede a los personajes de esta historia dirigida por Manuel Martín Cuenca y escrita por él mismo junto con Alejandro Hernández.

Protagonizada por Patricia López Arnaiz, Javier Gutiérrez y la debutante Irene Virgüez, la película enfrenta el mundo de una mujer señalada por la infertilidad con el de una adolescente inconsciente e indecisa, pero que posee el don de dar vida. Una pareja acoge a una joven embarazada de un centro para menores infractores, a cambio de que les entregue el bebé cuando nazca. Thriller de tiempos lentos y marcado por impresionantes paisajes que hablan de los personajes, Martín Cuenca consigue intriga y plantea un dilema en medio de un ambiente doloroso y violento.

¿Hay quien vive con la idea de que ser madre o padre es un derecho?

Es un asunto muy complejo, los derechos son algo que nos otorgamos a nosotros mismos. Los Derechos Humanos son una convención. La extensión de esos derechos, siempre y cuando no choque con los derechos del otro, ese es el tema. A mí lo que me interesa es quién tiene derecho a qué en la maternidad o paternidad. El tema de la maternidad o paternidad es un deseo que a veces te trunca la naturaleza. Yo me pregunto ¿cómo se sienten esas personas? Es una especie de rebelión ante Dios, ante la naturaleza, las leyes…

¿La infertilidad sigue siendo una marca negra para la mujer en esta sociedad?

El tema de la infertilidad, incluso en escritores de izquierdas, como Lorca o Arturo Barea, es un tema tabú. La mujer infértil está defenestrada y socialmente silenciada. La película habla de esos límites, del dolor que produce no poder ser padres, ¿qué líneas cruzas y cómo siendo una persona normal? ¿qué estás dispuesto a hacer? Aquí hay es un hombre que se siente legitimado por el dolor y enfrente está la niña que tiene derecho a cambiar de opinión. La lógica y la razón aparentemente están de parte de la pareja mayor, pero el deseo es de la chica, los dos derechos se contraponen.

Pero el dolor no legitima nada.

No, el dolor no legitima nada, pero casi todo lo que destruye al otro está legitimado por el dolor. La dimensión de objetividad no existe en ello. Alemania se levanta contra Europa porque se siente legitimada para hacerlo por la humillación que ha tenido el país en la Primera Guerra Mundial. USA lanzó la bomba atómica supuestamente para evitar más dolor. La legitimidad, los estados y los individuos la buscan en sus propias razones. Se sienten con derecho a eso.

Crímenes por el deseo de paternidad, hijos robados, vientres de alquiler… ¿tan fuerte es el instinto?

Personalmente, sí me parece que ese instinto es muy fuerte, cuando tienes ese deseo y llevas años persiguiéndolo, pero se resiste… Cuando tienes una edad y no se puede adoptar por la edad, entras en crisis depresiva… y eso te va llevando. Es difícil juzgar desde fuera. Hay que verse en el papel de esas personas que pierden un hijo o no pueden tenerlo. No es lo único, pero igual se acaba convirtiendo en lo único y más importante, porque la imposibilidad con el deseo acaba ocupando todos los demás espacios y llega la obsesión.

¿Eso pone al ser humano en el nivel básico de los animales?

La especie humana básicamente está basada en la reproducción. Y sí, yo estoy desglosando la cosa más animal, nos olvidamos de que básicamente somos animales y la razón ocupa un porcentaje muy pequeño de nuestras decisiones. La razón ha llevado a terribles hechos, como el Holocausto, que no fue un planteamiento irracional desde la ira, fue razonado, lógico y organizado, burocrático. La reproducción ¿cómo no va a ser un tema del ser humano?

Manuel Martín Cuenca: 'La mujer infértil está defenestrada y socialmente silenciada'
La actriz Irene Virgüez debuta en el cine con esta película. Caramel Films

¿Cómo afecta a este instinto la ciencia hoy?

Estamos viviendo en la edad de la ciencia. Lo tremendo de esto es que una vez que hayamos matado a Dios y se haya apartado la ética, queda la ciencia, que tiene también la vertiente tecnológica, que es la que nos invade. Vamos a acabar haciendo todo lo que podamos hacer. ¿Por qué existe esa pulsión del ser humano? ¿Por qué sube el hombre la montaña? Porque está ahí. Desde que la ciencia es capaz de todo lo que te imagines, ¿dónde está la barrera ética que te lo impide? Es una manera más reduccionista de ver el mundo. Estamos rompiendo barreras de la especie y dónde nos lleva eso, a algo que no será un ser humano, al menos no como lo hemos conocido hasta ahora. A una nueva especie, quizás. Yo no celebro eso. Cuando los ricos tengan el poder de que sus hijos sean como ellos desean ¿alguien piensa que no lo van a hacer? ¿vamos a alargar la vida de miles de millones de personas o solo de unos pocos?

También hay aplicaciones positivas de la ciencia.

La tecnología siempre tiene una ideología que nunca es neutra. La grandeza del ser humano es dar la vuelta al instrumento y crear una nueva forma. La grandeza del ser humano siempre ha estado en la inutilidad y ahora tenemos una sociedad que tiende a la utilidad. Estamos entregando nuestra vida a algoritmos, a herramientas…

¿Usted se resiste entonces a la tecnología en el cine también?

Desde el cine yo lucho contra esa nueva tecnología radicalmente. No puedo rodar en 35 mm, pero procuro hacerlo de la manera más sencilla posible, sin combo, sin pantallas. La tecnología ha traído más complejidad, un aparataje tremendo.

Usted coloca a sus personajes en medio de una naturaleza inmensa, ¿con qué intención?

Colocar al ser humano en su lugar es intencionado. Para mí el paisaje es importante. Nos veo a nosotros mismos como pequeños animalitos. Por otro lado, el paisaje como retrato de la psicología interior de cada uno de los personajes. El lugar donde viven habla de ellos. Es un lugar que tiene un punto siniestro y tenebroso, al lado de un acantilado, con unas piedras amenazantes… Todo eso me sirve para contar esa especie de naturaleza de cuento tenebroso, oscuro.

Hay algo en esta historia que reproduce cierto desprecio de los adultos a los jóvenes. ¿Cree que es lo que está pasando?

Por supuesto. Hay una cosa entre los adultos que yo veo constantemente que es el paternalismo con los jóvenes. Al mismo tiempo que los protege, creo que nunca han estado tan protegidos, se les regaña. Estas campañas terribles de "una copa más y tu hermana está en la UCI". Es de una superioridad moral tremenda. He querido reflejar eso. Ellos utilizan a la chica porque la ven como un vientre y él es más consciente, es peor, porque juega con la relación que tiene con ella, la manipula… Es más culpable porque es más consciente.

Manuel Martín Cuenca: 'La mujer infértil está defenestrada y socialmente silenciada'
Manuel Martín Cuenca con Javier Gutiérrez y Patricia López Arnaiz en el rodaje. Caramel Films

Al final, con 'La hija' ¿quiere mostrar la confusión moral que existe hoy con este asunto?

Desde la ambigüedad del título. Es un momento muy interesante, hay mucha confusión respecto de la reproducción. El ser humano y en concreto las mujeres tienen un súper poder, que es dar la vida. Si tienes que elegir súper poder, ese es el mejor, dar vida. Alrededor de eso orbita nuestra vida. Me parecía ir al nudo, a la almendra de ese conflicto.