Público
Público

Estrenos Un cómic profético, un virus y un grupo de frikis intentando salvar el mundo en 'Utopía'

Amazon Prime Video estrena ‘Utopía’, basada en la serie homónima británica estrenada en 2013 y con John Cusack en el reparto

Fotograma de la nueva serie estrenada por Amazon Prime 'Utopía'.
Fotograma de la nueva serie estrenada por Amazon Prime 'Utopía'. — Amazon Prime Video

Utopía ha tenido que sortear varias piedras en el camino antes de llegar a su estreno de hoy en Amazon Prime Video con Gillian Flynn al frente como creadora, guionista y showrunner. Comenzó siendo una apuesta personal de David Fincher queriendo hacer para HBO su propia versión de la serie de culto británica creada por Dennis Kell. No cuajó y este proyecto con cierto halo de maldición sobre su cabeza mutó con otros nombres detrás y delante de las cámaras para acabar aterrizando en un momento, cuanto menos, particular. Porque parte del argumento de Utopía tiene que ver con un virus mortal y salvar al mundo de él.

Cuenta Flynn en una carta enviada a los periodistas junto con el acceso a los capítulos que comenzó a escribirla hace siete años y que el rodaje de "esta historia que trata sobre una pandemia que cambia el mundo" tuvo lugar el pasado año en Chicago. Terminaron de editar el material durante la cuarentena. Por eso añade en su texto que, "a pesar de la resonancia surrealista, Utopía no es una historia sobre una pandemia. Esta versión de Utopía es, en última instancia, una historia sobre la verdad, el giro, la conspiración, la amistad, el coraje y los conejitos".

Todo empieza con Distopía, un cómic sobre un científico al que secuestra un conejo humanoide de nombre Mr. Rabbit obligándole a crear todo tipo de maldades biológicas junto a su hija, una niña con coletas llamada Jessica Hyde que logra escapar. Parte de lo que se contaba en esas viñetas sucede después en el mundo real alimentando su leyenda profética y generando toda una horda de seguidores a su alrededor capaces de ver mensajes cifrados hasta en una hoja cayendo de un árbol. Un buen día una joven pareja entra a su nueva casa y al abrir la puerta tropieza con montañas de desperdicios y trastos acumulados entre los que se encuentra Utopía, secuela de Distopía. Ven el negocio y acuden con el ejemplar a una convención en Chicago donde los fans del primero están dispuestos a pagar cientos y hasta miles de dólares por hacerse con este original.

Y entre esos fanáticos se encuentran los cinco componentes de un chat grupal que se citan en Chicago para desvirtualizarse y hacerse con el cómic. Wilson (Desmin Borges), Becky (Ashleigh LaThrop), Ian (Dan Byrd), Samantha (Jessica Rothe) y Grant (Javon ‘Wanna’ Walton) coinciden en el hotel donde se celebra la convención con dos matones enviados a modo de ‘solucionadores’ para evitar que Utopía caiga en manos no deseadas. Ahí es donde se desata la acción y entra en liza otro personaje clave para la historia del que no se puede decir nada porque forma parte de los detalles embargados. Resumiendo: hay fans de las viñetas obsesionados con las conspiraciones que creen que Utopía está lleno de predicciones reales; una organización malvada; un virus suelto y el CEO de una multinacional.

Este último, interpretado por John Cusack, es un tipo aparentemente afable y entregado a su familia numerosa que cada día se sienta a la mesa y pregunta "¿Qué has hecho hoy para ganarte un lugar en este mundo lleno de gente?". Sin duda, el suyo es uno de los personajes más interesantes y él uno de los grandes motivos para abrir la puerta al universo oscuro y a la vez colorido creado por Finn, quien, como hizo en Heridas Abiertas , demuestra el poder de una atmósfera asfixiante en un thriller con un misterio a resolver y un mundo que salvar. En el caso de Camille Preaker (Amy Adams) era más el suyo propio; mientras que en este se trata de un grupo de gente común intentando salvar a la humanidad.

Más allá de los personajes, la ambientación y la historia, lo que se aprecia en los dos capítulos vistos antes del estreno de hoy es cómo el guion está estructurado de tal manera que cada episodio cuente con su dosis de drama, humor negro, violencia desmedida, absurdo y giros colocados estratégicamente al final como golpe de efecto. Finn ha definido su trabajo como si "Marathon Man conociera a Los Goonies". Por buscar un paralelismo más cercano en el tiempo y seriéfilo, Utopía se enmarcaría dentro de esa especie de categoría que está alimentando Amazon en los últimos tiempos de series con una estética muy de cómic donde la violencia es primer plato, el humor es bestia y el guion un tanto macarra. Un saco en el que entran The Boys. Utopía apuntaba más a la primera sobre el papel, pero la realidad ha hecho que coquetee un poco con la segunda aunque sea de manera no intencionada y a falta de comprobar su desarrollo hasta el octavo episodio.

Al final, y como ocurre con las dos mencionadas de la misma plataforma, la clave del éxito estará en si quien está al otro lado de la pantalla entra en su universo y su juego o, por el contrario, no conecta con él. Y un poco también en si se está por la labor de dejarse llevar a su universo comiquero, violento y envolvente o si la realidad empaña lo que se muestra en pantalla. Es decir, la historia de un grupo de frikis obsesionados con un cómic que se ven y creen capaces de salvar el mundo.