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Fernando Colomo: "Los políticos no hablan de cultura por su falta de cultura"

El cineasta madrileño retrata la realidad más pobre de Cádiz en 'Antes de la quema', que también es un thriller, una película de atracos y un divertido homenaje a las chirigotas y al carnaval. Premio del Público y Mejor Actriz Secundaria (Maggie Civantos) en Málaga.

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Salva Reina y Maggie Civantos, en una escena de la película.

Referente de la comedia moderna, inconformista, inteligente, muy divertido, un hombre honesto… arquitecto, pintor y ahora también ex político, 73 años, más de cuarenta rodando películas… Fernando Colomo cogió carrerilla en los años setenta, arropó con su cine el legendario espíritu de la movida madrileña, y siguió y siguió… y ahora, en el siglo XXI, inseparable del humor, ha hecho realidad un sueño, rodar una película de atracos.

Desde que vi Atraco perfecto de Kubrick he querido rodar una de atracos”, dice el cineasta que es incapaz de esquivarse a sí mismo y de resistirse a sus naturales bonhomía y sentido del humor. Características que, todo el mundo sabe, no terminan de llevarse del todo bien con el género negro. A Colomo hasta los personajes más malvados le salen con mucha humanidad. Por eso, su película de atracos, Antes de la quema no es exactamente eso, ni tampoco un thriller al uso y, aunque en ella está el drama de la población pobre de España, lo que más brilla es, sin duda, la comedia inquieta, el sello inconfundible del cineasta.

Premio del Público y Premio a la Mejor Actriz Secundaria (Maggie Civantos) en el Festival de Málaga, la nueva película de Fernando Colomo es la historia de Quique (estupendo Salva Reina), un gaditano simpático y gracioso, que “como media ciudad” está loco por el carnaval y está en el paro. Su hermana está a punto de salir de la cárcel, donde la han llevado unos trapicheos con la droga, y él ha encontrado trabajo justamente en la incineradora de droga más grande de Europa. El Tuti, un narcotraficante local, le insiste demasiado, la presiona para que le ayude a robar la droga incautada antes de que la quemen. Su futuro “pinta ¡pero que mu negro!”.

Fernando Colomo durante el rodaje de la película.

¿‘Antes de la quema’ es una película de atracos, un thriller, una comedia?

Lo que yo quería, por una parte, era potenciar el thriller, pero me interesaba mucho mostrar a esa familia. A este hombre sin un duro, con la hermana en el talego y una madre con Alzheimer, pero que no se rinde y tira adelante con todo. No solo es una película de género, desde luego, no de una forma ortodoxa. O, por lo menos, no tiene nada que ver con el género como la mecánica de ventas que es en Hollywood.

Parece que la película está basada en una historia real…

Sí. La historia está inspirada en un hecho real. Un chirigotero, amigo de Javi Jaúregui, el guionista, apareció de pronto, le dijo que era un fan suyo y le seguía a todas partes, iba a todas sus actuaciones… el pobre hombre estaba agobiado. El narcotraficante desapareció durante una época y parece que ahora ha reaparecido. En la película hay una mezcla, hay ficción, hay un atraco, pero hay muchos elementos reales.

¿Reales, como el paro y la gente que subsiste gracias a la droga?

En Cádiz la tasa de paro es del 30%, la más alta de toda España. Si lees los periódicos de allí, todos los días te encuentras con historias disparatada. Y, sí, en esa situación hay una parte importante de la población que vive del narcotráfico y de sus variantes. Estando en Cádiz y conociendo la realidad, puedo decir que en la película hay mucha verdad.

¿Qué le parece a usted que se quemen los alijos de la droga que incauta la policía?

Y ¿qué van a hacer? Aunque, ahora que lo dices, sí hay una obsesión por quemar la droga, cuando en otros países ya están legalizados la marihuana y el hachís. Quizás fuera mejor que se reutilizaran con fines medicinales, por ejemplo.

Volviendo a la verdad de la película, de la España de hoy…

Sí, la película es un retrato de la realidad social, de las dificultades de las familias, del paro, de la búsqueda de ‘paguitas’. Y ahí está también esa picaresca, cómo la gente consigue sobrevivir a pesar de la realidad.

¿Son circunstancias como esas las que le animaron a presentarse a las elecciones?

Sí, pero sobre todo lo hice por dar visibilidad a la plataforma Recortes Cero-Grupo Verde, con los que colaboré en distintos manifiestos.

Fue uno de los pocos que habló de Cultura en las generales, ¿qué le parece eso?

La cultura es la gran ignorada de la política. En el fondo del todo eso es por la falta de cultura, porque ésta es la que hace que la gente pueda votar a los que de verdad lo merecen. Los políticos no hablan de cultura por su falta de cultura.

¿Está satisfecho con el resultado de las elecciones?

Por un lado, estoy contento con el resultado de las elecciones generales, con el de las municipales y las autonómicas, menos, como muchos otros, sobre todo los que vivimos en Madrid… Ahora resulta que es la ultraderecha la que va a dictar nuestra realidad. En las generales la gente estaba más acojonada y ha habido más participación de la izquierda. 

¿Siempre nos quedan las chirigotas para denunciarlo?

Claro. En el carnaval las chirigotas hacen una crítica a todo el año anterior. Pero ellos todo lo ponen en solfa de humor. Los gaditanos de la película también son así, no cambiaban el tono nunca. En una reunión de las primeras del equipo, tenía a Manuel Manquiña, que es muy gallego, boquiabierto, rodeado de todos los gaditanos, que no paraban de hablar y contar chistes… Con esta película he descubierto de verdad el carnaval y todo el trabajo que lleva lo de las chirigotas. Es una forma de vida. Ha sido una gozada trabajar con la chirigota de Vera Luque y con el Selu, que es un histórico del carnaval, con Costa y Javi Aguilera. Ellos me daban verdad y mucho humor.

Es real el retrato familiar, pero ¿hay mucha verdad en el personaje del Tuti, el narcotraficante?

Bueno… he intentado darle un lado más humano, convertirle en un loco al que le redime su pasión por el carnaval. La película es drama y comedia, con los hermanos hay más verdad. Lo de la hermana del protagonista que sale de la cárcel es otra de las realidades de Cádiz. Por eso yo quería dar la mayor parte de verdad a través de esa familia y es lo que se ha potenciado. Porque la otra parte, la de la droga, yo no la conozco de primera mano.

Rodaje con la chirigota de 'Antes de la quema'.

Es real el retrato familiar, pero ¿hay mucha verdad en el personaje del Tuti, el narcotraficante?

Bueno… he intentado darle un lado más humano, convertirle en un loco al que le redime su pasión por el carnaval. La película es drama y comedia, con los hermanos hay más verdad. Lo de la hermana del protagonista que sale de la cárcel es otra de las realidades de Cádiz. Por eso yo quería dar la mayor parte de verdad a través de esa familia y es lo que se ha potenciado. Porque la otra parte, la de la droga, yo no la conozco de primera mano.

¿Y la de la policía?

No está muy clara allí la función de la policía, pero es que la vida en zonas como La Línea es increíble, hay una especie de connivencia. Pero el policía de nuestra película es un tipo tirando a corto, no queríamos una especie de Chuck Norris. Es un personaje bastante más grotesco y ahí el trabajo lo ha hecho Vicente Romero.

¿Cómo se rueda una película de atracos sin los medios de Hollywood?

Bueno, las películas de atracos se hacen con presupuestos muy altos, es verdad. Yo tenía que medir mucho las fuerzas porque no me podía pasar, si no, hubiera tenido que cortar de otro lado. Hemos tenido que ensayar mucho y luego a rodar, sin tonterías. Afortunadamente, he tenido un equipo muy rápido y Juan Hernández, el director de fotografía, planeaba muy bien cada secuencia. Ha sido un ejercicio duro, yo he tenido que estar al 120% y sabía que así tenía que ser todos los días. Por otro lado, ahora hay ‘overshooting’, se rueda demasiado, hay muchísimos planos cortos… Nosotros teníamos poco tiempo y eso también le da un estilo a la película, más clásico que moderno, eso beneficia a la película.