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FESTIVALES DE VERANO Thirty Seconds to Mars y el trap, protagonistas de un Arenal Sound que sigue en alza

El festival castellonense no ha notado la crisis de asistentes que arrastran este año casi todos los madroeventos musicales al aire libre y ha consolidado las 300.000 visitas en seis días de conciertos en los que ha dominado el trap, el reguetón y los grupos españoles. Pero para muchos de sus jovencísimos asistentes la música fue lo menos importante, ya que solo buscaban diversión en un ambiente festivo y multitudinario al lado de la playa.

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Décimo aniversario del Arenal Sound

Había expectación por el resultado del décimo aniversario del Arenal Sound, especialmente para conocer si la descarada apuesta por el trap y el perreo era exitosa y si de algún modo se veía afectado por la bajada de público que están registrando los grandes festivales este año. Pero según los datos oficiales y las sensaciones recogidas, esta edición ha resultado exitosa, con 300.000 visitas durante los seis días (unas 60.000 personas por día), contando las dos fiestas de bienvenida del martes y miércoles. Es verdad que los abonos se agotaron el primer día de puesta a la venta (y sin que se conociera ningún grupo) y que el público sounder es muy joven y no es de los más exigentes musicalmente hablando.

En el primer día con el festival abierto al completo (con un recinto algo más amplio que en 2018 y con la novedad del césped artificial en algunas zonas) destacó el flamenco trap de Dellafuente y el ritmo verbernero de La Pegatina, todo un clásico en el Arenal. También llenó el artista canario de música urbana Maikel Delacalle y la artista colombiana Karol G, quien agradeció a los asistentes que cantaran con ella muchos de sus temas reguetoneros. Pero la estrella de la noche fue Don Patricio, que levantó al público con una versión del archiconocido La gasolina y temas propios como Enchochada de ti. Como invitada, la trapera Lola Índigo, con la que interpretó su reciente tema Lola Bunny, todo un fenómeno en Youtube. Índigo también tuvo su momento en Burriana, con una actuación muy animada en la que además hizo de madrina en una pedida de matrimonio de un chico a otro en el escenario.

El viernes fue el turno de momentos pop, como los protagonizados por la banda barcelonesa Dorian, otro recurrente del Arenal, cuyos asistentes tararearon la mayoría de sus canciones. Lo mismo ocurrió con Pignoise, especialmente cuando interpretaron temas como Nada que perder. Sorprendentemente, también conocían repertorio de Fangoria, a pesar de que casi todos los presentes no habían nacido cuando Alaska ya triunfaba con Ni tú ni nadie, Mi novio es un zombi o A quién le importa. Luego llegaron sus inseparables Nancys Rubias, que regaron de melodías petardas el recinto burrianero. No obstante, el mayor reclamo del día fue el DJ holandés Martin Garrix, elegido por tercer año consecutivo como el número uno del mundo por la revista DJ Mag, quien cumplió la encomienda con creces y con un momento cumbre: High on life, un hit que lanzó durante su espectáculo en Tomorrowland 2018.

Sábado de himnos

Los platos fuertes del sábado arenalero arrancaron temprano. En plena tarde, con un sol de justicia y más de 30 grados, tocó Iván Ferreiro, una actuación con medio aforo y con un público que apenas se movía y desconocía la mayoría de su setlist. Quizá por todo ello, la actuación del gallego fue correcta pero no muy destacada, y apenas interactuó con los congregados. Mejor suerte corrió, ya con el crepúsculo, Carolina Durante, la joven banda madrileña formada en 2017. Hizo vibrar a los jóvenes al ritmo que marcaba los botes del cantante principal, Diego Ibáñez. No cumplió la hora y media asignada pero dejó un buen sabor de boca y tiempo para coger sitio en el otro escenario, que preparaba la gran actuación de Vestusta Morla, que regresaba a Burriana ocho años después. Su potentísimo directo fue salpicado con odas a favor del amor y una invitación a llenar las salas de música en directo y grupos pequeños durante el invierno, como también profirió en sus recientes escalas en el FIB y Mad Cool.

Los motores estaban calientes para la actuación más esperada, quizá la más potente del cartel de este año del Arenal: Thirty Seconds To Mars. La banda californiana liderada por el también actor Jared Leto hizo lo que mejor se le da, el show, con cañones de humo, juego de luces y fuegos artificiales incluidos. Ataviado con una especie de capa, camisa blanca abierta y pantalones de charol, Leto animó en todo momento a los espectadores con petición de palmas, cánticos, móviles en alto, etc. De hecho, sacó a varios asistentes a bailar con él en el escenario y en uno de sus temas ondeó una bandera española. Como casi todo su repertorio está compuesto por himnos fácilmente recordables, no hubo problemas para que tanto acérrimos al grupo como novatos pudieran tatarear algunas de sus canciones, como This is war, The Kill o Kings and Queens.

Arenal Sound 2019

Tangana, Toteking, Natos y Waor y Beret fueron algunos de los artistas que dieron el domingo el punto y final al décimo cumpleaños del festival. El primero, que ya había pisado hace dos años Burriana cuando aún no se había consolidado, hizo un repaso efectivo a todos sus temas con gran acogida entre los asistentes; mientras que el rapero sevillano, acompañado por Shotta y Dj Nexxa, no consiguió llenar el recinto. Si una de las características del Arenal Sound era acercar al público millennial artistas influencers en redes sociales, lo consiguió con Natos y Waor, los raperos madrileños que cuentan con más de 13 millones de reproducciones de sus sencillos en su canal de Youtube. Y con el sevillano Beret, que roza los 200 millones de reproducciones en la misma red social con un puñado de temas autoeditados enmarcados en el estilo denominado pop urbano. Cerró la noche el conocido DJ holandés Don Diablo y una coreografía de fuegos artificiales.

La 'cara B' del Arenal Sound

Además de los dos escenarios principales, el Arenal Sound contó, como de costumbre, con una zona vip en la que se mezclaban familias con niños, invitados de la organización e instagramers sin oficio pero con mucho beneficio. Y también con otros dos espacios musicales más pequeños: la piscina y la playa. El primero acogió actuaciones de pinchadiscos a primera hora de la tarde para ir calentando motores con buen ambiente, cerveza y remojón. El segundo, incrustado en la propia playa de Burriana y con un suelo de arena, ofreció conciertos alternativos ya entrada la noche. Sin embargo, en esta ocasión estuvo poco frecuentado salvo con las preparties de Fernando Costa, Cupido, The Zombie Kids o Carlos Sadness DJ.

Pese a no aparecer en el cartel, las zonas de acampada y el paseo marítimo circundante se convirtieron un año más en polo de atracción festiva, ya que con unos pocos altavoces y sonido Spotify reunían a decenas de sounders entre concierto y concierto o para amenizar las largas horas de asueto. Así, al finalizar cada actuación una marabunta de jóvenes salía del festival para cenar, refrescarse o descansar. Por eso, apenas había colas en los baños o en las barras de bebida, aunque sí cuando caía la noche en los escasos puestos de comida existentes.

Las zonas de acampada y el paseo marítimo circundante se convirtieron un año más en polo de atracción festiva

Aunque la seguridad era máxima (guardias civiles armados hasta las cejas, un helicóptero sobrevolando el recinto y hasta drones de vigilancia), el botellón de las afueras estaba más que permitido y reunió a más asistentes que muchos artistas, algo que fue aprovechado por los chiringuitos cercanos para también hacer caja. Por eso no es de extrañar que los vecinos del grupo Roger de Flor, una finca colindante a los escenarios, denunciaron por contaminación acústica en 2012 al Ayuntamiento de Burriana, que tras varias sentencias fue condenado a pagar 18.000 euros a los propietarios. Precisamente por el ruido, los promotores del festival tuvieron que cambiar un año la ubicación de los escenarios a la Malvarrosa, fuera de la playa, lo que provocó un descenso de asistentes. Como el Consistorio les negó los permisos, recurrieron a la Generalitat valenciana, que declaró el Arenal de interés general y volvieron a la playa. Hace unas pocas semanas los organizadores han firmado un acuerdo de compensación con los vecinos, por lo que parece que la calma ha vuelto, de momento, al vecindario del puerto.

Con este pacto y con la anunciada compra del FIB, la dirección del Arenal Sound, encabezada por los hermanos Muñoz (que monta otros cinco festivales por toda España), ha sacado pecho. En una rueda de prensa celebrada el jueves, calificaron el marcoevento de "rara avis" en el panorama nacional, ya que a su juicio aúna "una experiencia intachable y un producto turístico de éxito". La alcaldesa de Burriana, María Josep Safont, aseguró que las conclusiones del festival son "en general positivas" y que en este tiempo "ha ido cambiando la percepción" de los vecinos. Mientras, el secretario regional de Turismo, Francesc Colomer, lo calificó como "una bendición". "Te pueden caer maldiciones o bendiciones, y en Burriana cayó una bendición", resumió de una cita que volverá al mismo lugar y en las mismas fechas en 2020. Habrá que esperar a octubre para saber si vuelven a colocar todos los abonos ofertados en pocas horas.

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