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Cómo disfrutar de cultura estival a coste cero

Propuestas artísticas para que lugareños y turistas se diviertan o relajen por la patilla durante los días de canícula.

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Uno de los carteles de la edición de 2018 de los Veranos de la Villa.- AYUNTAMIENTO DE MADRID

Disculpen la perogrullada pero conviene advertirlo: el verano perfecto no existe. Las coreografías lalalandianas a pie de playa patrocinadas por una conocida marca cervecera podrían llevarle a engaño, sepan que no son más que espejismos de otra vida; una vida cuya existencia a buen seguro usted ya intuye, pero que por algún motivo le está vedada. Pues bien, mientras se concreta esa revolución eternamente postergada que democratizará de una vez por todas el derecho a un verano edénico sin necesidad de filtros de Instagram, sepa usted que tiene la posibilidad de pasarlo en grande con las siguientes propuestas a coste cero.

Vayamos por partes. Viernes 10 de agosto. 23.30 horas. Playa de Riazor. Los que por allí anduviesen que tomen nota. La mítica banda escocesa de pop zalamero Belle & Sebastian actuará en el Noroeste Estrella Galicia y lo hará de gratis. Como lo oyen: cero euros. Preocúpese de agenciarse una esterilla, de vigilar a su prole, de dejar la playa bien limpia o de hacer manitas cuando suenen los primeros acordes del Another Sunny Day, pero en ningún momento de rascarse el bolsillo. Quién sabe, quizá la vocecilla melosa de Stuart Murdoch se convierta, pasado el tiempo, en una epifanía digna de ser evocada en los estertores de su relación: ¿recuerdas, cariño, cuando nos amábamos fuertemente aquella noche en la ensenada poco después de ponernos hasta el ojete de pulpo?, ¿qué fue de todo aquello?.

Si usted en cambio es de los que tiene a bien dar la brasa al personal diciendo que Madrid en agosto es lo más, pues al parecer puede aparcar donde le place, apenas hay colas y baja la polución; está de suerte. Más allá de si es ético o no disfrazar como bendición lo que en realidad es una imposición laboral, sepa que podrá disfrutar por la patilla de la poesía sonora de Maria Arnal i Marcel Bagés, combo de moda con sus ecos fandangueros, sus cants de batre y sus jotas. Saque el lapicero y anote: Sábado 18 de agosto. 21 horas. Auditorio al aire libre del Parque Lineal del Manzanares. Ojo: actividad de acceso libre hasta completar el aforo. No se demore en exceso, esta vez no tiene excusa; el tráfico anda más que fluido esos días.

La canícula sevillana es un tema muy serio. Los lugareños lo saben bien y el Monasterio de la Cartuja es uno de esos rincones a pies del Guadalquivir donde la calor da una tregua. Añadan a las innatas facultades refrigerantes del templo otras de carácter acústico y casi lo tienen. En efecto, los parroquianos ya lo intuyen, el tradicional Ciclo de Jazz en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo Sevilla. El CAAC ya es un enclave familiar para los melómanos de la ciudad. Conciertos de jazz y jam sessions gratuitas podrán el ritmo a la noche sevillana los martes y miércoles hasta el 29 de agosto sobre las 21.30 horas.

Y si a usted le va más el arte que la canción tradicional revisitada o el jazz, sepa que no son incompatibles y que puede disfrutar sin apoquinar a la entrada de un cartel pictórico de lo más nutrido con primeras espadas del pincelismo universal con Goya, Velázquez, Zurbarán o El Greco como principales reclamos. ¿Dónde? En el Museo del Prado, ¿cuándo? De lunes a sábado de 18.00 a 20.00 horas, domingos y festivos de 17.00 a 19.00 horas.

'Carme Garcia. Des del terrat'

El Archivo Fotográfico de Barcelona acoge Carme Garcia. Des del terrat, muestra gratuita dedicada a la trayectoria fotográfica de Carme Garcia Padrosa (Barcelona 1915-2015), que se inicia en 1935 y tiene continuidad hasta 1987. Convertir la azotea de su casa en un punto de mira desde el que observar (y captar) la realidad. Desde el ático baja a las casas vecinas para captar escenas de interior, para salir después a las calles de Barcelona y de otras tantas ciudades. Y vuelve a la azotea, en los últimos años. Carme Garcia derriba dicotomías entre interior y exterior; entre el llamado espacio público y el conocido como privado.