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Gilbert y George, los monjes traviesos del arte británico

La pareja de artistas presenta en Madrid 'Postales de la uretra', galería de irreverencias donde mezclan sexo y nación

SARA BRITO

Son las corbatas, con sus nudos anchos y apretados. Gilbert la lleva roja; George, azul. Pero ambas lucen idénticos estampados que reproducen un plano de las calles del East End londinense allá por el siglo XVIII. "Mira, aquí está nuestra casa", señala George. Gilbert le sigue con gesto gemelo, en silencio. En efecto, el arte de Gilbert & George se puede explicar a través de sus corbatas: son, por un lado, elementos esenciales de su indumentaria, que usan para crear esculturas vivientes de sí mismos, como dos gentleman ingleses sumamente traviesos. Por otro, esas mismas corbatas hablan de la materia prima de su trabajo: la ciudad de Londres, de la que extraen imágenes e iconografía popular para crear piezas moralmente irreverentes.

A Madrid han llegado vestidos con sus gruesos trajes de tweed, George verde, Gilbert marrón, como acostumbran. En la sala de Ivory Press presentarán mañana su última exposición, Postales de la uretra, que aglutina muchas de sus obsesiones sexo, religión, nación, dinero, raza y que muestra la doble vertiente, a la vez popular y elitista, de su obra.

"Somos dos personas y un solo artista", sostiene George

En total, 76 cuadros formados por series de 13 postales iguales (siempre con la bandera inglesa o con picantes anuncios sexuales), colocadas en el lienzo de tal manera que el conjunto reproduce una figura utilizada para representar la uretra. "Tiene que ver con la religión. Los teosóficos usaban ese símbolo para firmar sus cartas. Nos interesa porque era una secta muy progresista, que abogaba por el uso del condón, la enseñanza de la masturbación y la abolición del trabajo infantil. Lo contrario a las religiones", apuntan.

Así son, profundamente laicos, Gilbert & George, que condenan las religiones como la raíz de todos los males. George saca un papel del bolsillo de su chaqueta y escribe la palabra inglesa believe (creer). "Si te fijas, contiene la palabra mentira (lie), ¡Y nos hemos dado cuenta ahora!", exclama. "Estamos preparando una serie de grandes cuadros en los que la incluiremos", dice Gilbert, satisfecho. De pronto para en seco y confiesa: "Tenemos dos proclamas", y mira cómplice a George. "Prohibir la religión", dice uno. "Descriminalizar el sexo", le sigue el otro. ¿Estos señores son androides o gemelos?

"Nos mantenemos rígidos para ser salvajes en nuestra obra", dice Gilbert

"Somos dos personas y un solo artista", sostiene George. Gilbert asiente, sofisticado e irónico, y añade: "Además de populares, somos famosos". Se ríen ambos a carcajada limpia. "Hemos logrado crear una imagen de nosotros, un símbolo. La gente nos reconoce, saben que somos esos dos locos del East End. Nosotros somos nuestra mejor pieza", dice Gilbert. ¿O fue George?

Desde 1969, poco después de conocerse en la Escuela de Arte St. Martin, enamorarse, y decidirse a trabajar juntos, empezaron a construir un rígido sistemas de normas.

Gilbert & George no comen nunca en casa, no van a la compra, ni siguen la moda. Tienen cuatro pares de zapatos iguales y lo mismo de idénticos trajes. Cada noche caminan 45 minutos al mismo restaurante, donde invariablamente piden durante meses el mismo plato. En su casa no se escucha música y ellos evitan entrar en casa de terceros. Tampoco van a exposiciones de arte. "Hemos creado una vida muy simple para no tener que pensar en nada más que en nuestro arte", dice Gilbert. "Es excitante, es como un proceso de vaciado de todo lo accesorio. Tenemos ante nosotros un espacio vacío", añade George. "Somos rígidos para ser salvajes en nuestra obra", añade Gilbert. Se miran satisfechos y dicen casi al unísono: "Somos los monjes traviesos del East End".