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La guerra abierta por el poder en la SGAE, en cinco claves

La asamblea general de socios de este jueves, que se plantea por los opositores como un plebiscito a la gestión de Antón Reixa, pondrá a examen la gestión de su presidente.

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Mañana se celebra el Día de la Música, algo que une a todo aquel que ama la combinación de melodía, ritmo y armonía. Un día antes, esta misma tarde, se celebra la asamblea de la SGAE, en la que muy previsiblemente se escenificará todo aquello que divide a la gente de la industria musical y sus responsables: el dinero y el poder.

La Sociedad General de Autores celebrará una tensa asamblea general de socios en la que se pondrá a prueba la gestión de su presidente Antón Reixa, el balance de cuentas y otros asuntos polémicos que han surgido en los últimos meses. Un sector, liderado por José Miguel Fernández Sastrón, uno de los tres vicepresidentes de la SGAE, reclama la cabeza de su presidente y rechaza las cuentas de su primer ejercicio.

Estos son los cinco puntos que han condicionado la guerra de poder abierta en el seno de la SGAE:

Antón Reixa, presidente de la SGAE, llega a la asamblea más debilitado que nunca. Justo hace un año el clima era muy diferente. Reixa llevaba entonces tan sólo dos meses en el cargo. Daba rostro a lo que se definió como 'Nueva SGAE', un punto de inflexión marcado por la renovación tras el escándalo de la Operación Saga y la etapa de Teddy Bautista. Sin embargo, las cosas han cambiado bastante durante los últimos doce meses. El gallego rechazaba este miércoles que la votación de hoy supusiera un plebiscito a su persona, pero lo cierto es que, de no superarla, quedaría en un lugar muy complicado. Su continuidad al frente de la entidad quedaría seriamente maltrecha.

02. Caída de ingresos 'brutales'

La SGAE ha registrado en 2012 pérdidas por valor de 1,8 millones de euros. 'Un año especialmente difícil','caída brutal' de la demanda cultural o 'contexto diabólico' han sido algunas de las expresiones que se han utilizado para reflejar una situación dramática. Los ingresos comerciales han bajado un 16,2% (268,2 millones). Reixa atribuye el dato negativo a la situación del sector, el aumento del IVA, la reducción de las inversiones públicas y, cómo no, a la herencia recibida. El presidente ha tratado de 'compensar al socio' repartiendo 384 millones de euros. 'Más y mejor', según Reixa. Sus opositores critican que haya recurrido a fondos 'pendientes de identificación' por los que se han repartido más de 75 millones de euros. También cuestionan la gestión de Thesan, la empresa que debe vender la red de teatros de la Fundación Autor, que cobra 35.000 euros al mes, según Satrón.

03. Socios desconocidos millonarios: el negocio de las madrugadas

Los verdaderos problemas llegaron para Reixa cuando decidió abrir expediente a once socios que se habían enriquecido de forma extremadamente llamativa en los últimos años a través de los programas de televisión nocturnos. De los ingresos totales de la SGAE, más de la mitad vienen del canon de las televisiones. Ante esta situación, las cadenas crearon sus propias editoriales para registrar su catálogo y disminuir la cantidad a pagar a la entidad gestora. Es ahí donde surge el negocio de la música para programas de madrugada con muy baja audiencia, en los que apenas se escucha la música del instrumentista de fondo. De los derechos generados, la cadena se queda el 50% y el resto, que debería ser para el autor, denuncia la SGAE, marcha en gran parte a manos de extraños intermediarios que, en algunos casos, han llegado a facturar decenas de miles de obras o fragmentos de música que nadie escucha. Los implicados iniciaron una campaña en contra de Reixa y le han echado un pulso con el principal objetivo de desacreditar su gestión.

04. Polémica subvención

Otro de los frentes abiertos de Reixa surgió cuando se reveló que el delegado de la zona noroeste de la SGAE, nombrado en su nueva etapa, Juan Carlos Fernández Fasero, concedió un mes antes de su nombramiento a través de la Axencia Galega de Industria Culturais (Agadic) una subvención de 142.665 euros a la productora Filmanova, propiedad de Reixa. Al conocerse la información, revelada por el diario El País, Fasero fue destituido. El presidente de la SGAE se defiende asegurando que él no tuvo la última palabra en su elección y que nada tuvo que ver la subvención con su nombramiento.

05. Moción de confianza y división en la junta directiva

Las disputas con los socios a los que acusó de prácticas fraudulentas y la polémica subvención llevó a Reixa a ser sometido a una moción de confianza, la cual superó por 27 votos a favor, 10 en contra y dos abstenciones. No obstante, en la votación quedó reflejada la división entre los partidarios de José Miguel Fernández Sastrón, que compitió con Reixa en las últimas elecciones. También se activó un frente que encuentra en la asamblea general de socios de hoy un plebiscito a la gestión de Reixa y una oportunidad para ganar puntos en la guerra abierta por el poder de la SGAE.