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Happy End, las entrañas de lo que nos rodea

Una muestra descubre las bambalinas del diseño con bocetos y maquetas

ISABEL REPISO

Desde la protección solar al contenedor de la playa. Todo producto de consumo tiene unas entrañas en forma de boceto, maqueta, ideas descartadas y fases de producción. Precisamente son estos procesos entre bambalinas los que muestra Happy End, la quinta exposición del ciclo Valores del diseño, en colaboración entre el Círculo de Bellas Artes y la Sociedad Estatal para el Desarrollo del Diseño y la Innovación.

La sala Juana Mordó de Madrid albergará hasta finales de septiembre una decena de objetos que desvelan sus orígenes ante el espectador: sillas, botes cosméticos, juguetes infantiles, botellas, joyas, contenedores… “Nos apetecía mucho enseñar esa chispa de arranque que origina los productos”, comenta Emili Pardrós, diseñador industrial y comisario de Happy End junto a Ana Mir, de Emiliana Design Studio.

Si algo demuestra esta exposición es que no existe un único método para diseñar: hay proyectos que nacen por encargo de una empresa, otros que surgen de una investigación personal del diseñador o de quien aúna la creación y la comercialización a través de su propia empresa. Pero contradecir el decálogo de Bruno Munari en ¿Cómo nacen los objetos? no es el único mérito de la muestra.

La puesta en escena interioriza el proceso de diseño de los objetos con unos paneles cuya disposición espacial no es lineal, “porque estas fases tienen altos y bajos”, explica Mir. Es lo que sucedió con el diseño de Binaria (2003), la silla ergonómica de Jordi Badia y Otto Canalda para Oken. La pieza se incluye en la exposición con una detallada crónica de las dificultades y soluciones encontradas.

Aunque cada proyecto tiene sus propias particularidades, una de las fases más recurrentes en la mayoría de los productos tiene que ver con la investigación de materiales. Un factor que se decide en función del presupuesto de la empresa contratante y de los usos del objeto. Así, la firma Magis lanzó el “objeto polivalente” Mico (2006) en plástico, para el consumo infantil, y en fibra de vidrio, para piezas seriadas. Por el camino van quedando ideas que nunca llegaron al mercado, como un sillín terapeútico, a base de poliamida y pastillas de Technogel, descartado por su elevado coste.