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El hombre que ve todas las películas por ti

La nueva edición del best-seller 'Guía del cine' incluye 26.000 reseñas

CARLOS PRIETO

Cosas que hacen muchos españoles antes de ver una película en casa un martes por la noche: 1) Lavarse los dientes. 2) Ir a la cocina a por un vaso de agua/infusión/cerveza. 3) Echar un vistazo a la Guía del cine (Cátedra) de Carlos Aguilar a ver lo que dice del filme. Mientras que las dos primeras acciones se suelen desarrollar sin incidentes, la tercera puede provocar raptos de euforia o ira, con sus correspondientes dosis de elogios o exabruptos dedicados a Aguilar y a toda su parentela. Veamos por qué.

Para entender cómo este libro se ha convertido en un fenómeno editorial (sus más de 50.000 ejemplares vendidos han ayudado a la editorial a seguir publicando su sesuda colección de ensayos sobre teoría del cine) y sociológico (es un texto tan consultado como plagiado), hay que viajar hasta 1985. Ese año, el historiador cinematográfico y novelista Carlos Aguilar se dio cuenta de que no existía en España ningún diccionario de películas de todo el mundo y se puso manos a la obra. Se vendió muy bien desde el primer momento. Tanto que cada tres años sale una nueva edición corregida y aumentada. Y tanto: la nueva edición es un monstruo de 2.000 páginas y 26.000 reseñas.

Ha vendido más de 50.000 ejemplares y alcanza ya las 2.000 páginas

Muchos lectores de la Guía del cine coinciden en señalar que una de las claves del éxito del libro es que, a diferencia de otras obras de consulta, no se limita a ofrecer información, sino que incluye dosis contudentes de opinión en sus breves textos sobre los filmes. 'Lo que más aprecio es el intercambio intelectual de criterios y opiniones.

Como lector, la asepsia no me interesa nada, me aburre muchísimo', cuenta a Público el escritor en el salón de su domicilio madrileño. 'Leyendo el libro, te ves obligado a pensar si estás más o menos de acuerdo con mis opiniones. Eso le da más fuerza y vitalidad. Puede hacer que te replantees tus ideas o flexibilizes tus criterios', añade.

La diplomacia, desde luego, no es el fuerte del escritor, al que no le ha temblado el pulso a la hora de calificar obras como El resplandor (Stanley Kubrick, 1980): 'Uno de los peores filmes de su sobrevalorado autor. Con la mitad de metraje y la cuarta parte del presupuesto, cualquier modesto artesano de la serie B habría adaptado la novela con mayor eficacia'. Tierra (Julio Medem, 1995): 'Alcanza grados realmente estomagantes en su ánimo de solemnidad y en su naturaleza pomposa'. O Volver a empezar (José Luis Garci, 1982): 'Garci extremando su proverbial sensiblería hasta extremos francamente preocupantes'.

«Como lector, la asepsia no me interesa, me aburre muchísimo»

La receta de Aguilar contra la rutina se basa en evitar la 'monotonía en el criterio conceptual de los textos, que fluctúan entre la gravedad absoluta y cierto sentido del humor, pero sin abusar de la ironía para no perder categoría'. Pero quizás el mayor mérito del autor, que no escatima elogios en su libro a directores como Sergio Leone y John Carpenter, sea su asombrosa capacidad para informar y opinar (con su correspondiente argumentación, no se crean) en sólo tres frases. 'Es un proceso de depuración de las ideas y condensación del criterio. Es complicado porque muchas veces es más fácil extenderte que resumir'. No lo dude: si a usted le gusta el cine y le va la marcha, este es su libro.

 

 

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