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'Jaguar': se buscan nazis alemanes refugiados en España para hacer justicia

Netflix estrena este miércoles este thriller de acción protagonizado por Blanca Suárez

Imagen de la serie 'Jaguar'.
Imagen de la serie 'Jaguar'. Netflix

España como refugio (o país de paso) de los nazis en la década de los sesenta y un grupo de supervivientes españoles de los campos de concentración organizados para darles caza. Son los dos ingredientes principales de Jaguar, una serie de ritmo frenético, thriller de acción y con tiempo para ir construyendo unos personajes que beben de historias y personas reales. Producida por Bambú para Netflix, ha sido creada por Ramón Campos y Gema R. Neira y escrita en colaboración con David Orea, Salvador S. Molina, y Moisés Gómez.

Carlos Sedes y Jacobo Martínez son los directores de esta temporada, que se estrena este miércoles y de la que Campos comenta que "no es de una estructura clásica (…) Y creo que eso en Jaguar se nota. No puedes predecir hacia dónde va a ir el capítulo". Algo que, apunta, cuando funciona es maravilloso, pero también es más complejo de rodar para el equipo. La fórmula, a tenor de los cuatro episodios facilitados a los medios antes de su estreno, encaja para lo que se buscaba y se consigue.

Sobre qué hay de realidad y qué de ficción en Jaguar, su creador resume que "el equipo es ficción pura, pero están todos [los personajes] inspirados en personas reales de alguna manera y en traumas de personas reales. Son, por decirlo así, el compendio de toda la documentación que hemos encontrado sobre gente que estuvo en los campos de concentración nazis. Esencialmente españoles. Y hay de realidad la connivencia de la sociedad española con los nazis que venían y vivieron en España. Eran completamente libres y hacían gala de su pasado (…)".

La idea de abordar una historia de nazis refugiados en España nace del interés que este tipo de historias generan en el público y del hecho de que, añade Gema R. Neira, "no estaba contada ninguna desde una perspectiva más nacional y con algo que tuviese que ver con nosotros, con el publico español". Hace no tanto Amazon Prime Video estrenó la fallida en su recorrido Hunters , una serie que partía de una idea similar (un grupo de cazadores de nazis encabezados por Al Pacino, en la piel de un superviviente) y en la que se imponía la venganza, matar.

Aquí, en Jaguar, existe ese debate entre asesinar o llevarles ante la justicia y se plantea a través de dos de sus personajes principales. A un lado, Isabel (Blanca Suárez), una joven que ha centrado su vida en vengar el asesinato de su padre matando a los responsables. Al otro, Lucena (Iván Marcos), que prefiere detenerles y sentarles en el banquillo. Sobre estas dos formas distintas de ver una misma situación y afrontarla, explica Marcos que "son los viajes personales de cada uno de nosotros, pero creo que para Lucena la vida de Isabel no es que no tenga sentido, sino que de alguna manera ya ha comprobado por experiencia propia y de otros que esa vía no proporciona la solución y que lo que verdaderamente tiene efectos es compartir la historia y luchar porque la historia siga viva y no pase al olvido".

Su objetivo es detener a Otto Bachmann (Stefan Weinert), uno de los nazis más peligrosos y al que siguen la pista ambos por separado desde hace tiempo. Cuando sus caminos se cruzan Isabel descubre que no es la única superviviente en busca de justicia y se une al grupo encabezado por Lucena que completan Marcé (Francesc Garrido), Sordo (Adrián Lastra) y Castro (Oscar Casas). Cada uno de ellos con una pesada mochila a sus espaldas, unidos por el dolor y un fin común. Que sean personajes basados en historias reales, reconoce Suárez, ha hecho que la responsabilidad sea, de alguna manera, mayor y un "trabajo bastante complicado". Porque, continúa, "cuentas con un punto de pudor a la hora de manejar ese dolor tan grande que sabes que tiene tu personaje. No sabes muy bien ni cómo tratarlo, ni cómo expresarlo, ni hasta qué punto mostrarlo o guardarlo. Pero, desde luego, siempre afrontarlo desde el mayor respeto posible".

Para su compañero de reparto, Iván Marcos, en un principio fue complicado asumir que sean "personas reales que, a pesar de todos estos traumas que han vivido y estas vejaciones, han seguido en su lucha por la libertad y por el bien común". Como actor a veces se ha cuestionado cosas que pasan en guion, pero llega un momento en el que asumes que "son personas extraordinarias, que estamos interpretando a héroes y es lo que son, estos personajes son héroes" basados en personas "que han vivido esas vidas tan ejemplares" cuya memoria intentan honrar.

Imagen de la serie 'Jaguar'.
Imagen de la serie 'Jaguar'. Netflix

Viendo Jaguar hay algo que, pese a que está ambientada en los años sesenta, resulta imposible no enlazar con la actualidad y ese resurgir de los extremismos. Es algo en lo que está de acuerdo Ramón Campos: "No en España, en el mundo en general. Todos los radicalismos. Por alguna razón hemos pasado de una sociedad en la que los radicales estaban más escondidos, habían dado un paso atrás, a que ahora han dado un paso adelante. Ya no hablamos ni de derechas ni de izquierdas, hablamos de radicales en general. Y como ese paso adelante lo hacen con orgullo. Es un poco el discurso que hace Francesc Garrido de que lucen sus muertos como si fuesen medallas. Cambia muertos por declaraciones de odio, por xenofobia, por homofobia… y tienes exactamente lo mismo. La verdad es que ahora se está produciendo un fenómeno que repite lo peor posiblemente de otras épocas". Como apunta Garrido, cuyo personaje pronuncia la mencionada frase, "si uno está atento, siempre ve lo que pasa a nuestro alrededor y nuestra obligación es estar atentos".

Una cabecera que merece no ser saltada

En tiempos en los que está de moda hacer uso de la opción de algunas plataformas de ‘saltar intro’, con Jaguar conviene tomarse la molestia de dedicarle unos minutos. El tema musical y el diseño de los títulos de crédito bien se merecen una oportunidad. Y, además, aunque la primera vez pueda tener un efecto de desorientación, lo cierto es que, como apunta Blanca Suárez, coloca al espectador en un punto, en un estado de ánimo muy concreto y muy propicio.

Sobre ella, Campos explica que la canción, de Ebri Knight, fue "de las primeras cosas que teníamos claras" y que cuando se la puso al reparto en los ensayos lo hizo con la idea de mostrarles "el ritmo de la serie". En cuanto al diseño, "lo hizo Monógrafo, Fernando, y la inspiración está en los carteles de adelante todos, vamos a luchar, el puño que se convierte en el jaguar… Esa es la emoción que queríamos transmitir. Dan ganas de salir a luchar. Ojalá la gente no la salte…". Un deseo que comparte todo el equipo.

Imagen de la serie 'Jaguar'.
Imagen de la serie 'Jaguar'. Netflix

Esa introducción, con esos títulos de crédito animados y con esa música, es la puerta de entrada perfecta para Jaguar, a la que, como comenta Neira, lo que más le costó encontrar "narrativamente" fue el tono, el equilibro entre acción y desarrollo de personajes. "Teníamos un faro, el objetivo, que era encontrar a este nazi que todos buscan. Pero dentro de tener ese faro, la historia se desarrolla un poco como la vida, con sus cosas inesperadas, más personales, dependiendo de cada capítulo creo que tiene un tono distinto", resume.

En esos cuatro episodios ya vistos la balanza parece equilibrada, aunque con alguna salvedad, entre una cosa y otra sin que la historia deje de avanzar tanto en el plan de caza como en ir descubriendo las biografías de sus cinco protagonistas principales. "Creo que esa es la combinación buena, la forma tiene que ver con el thriller y con la velocidad, pero siempre con los personajes cargados por dentro, muy cargados con las heridas que tienen, con las fisuras, con el dolor", comenta Garrido.

La idea es, como añade Adrián Lastra, "que siempre haya un motivo, que la acción no esté vacía". Algo que se da y valora de Jaguar. "Es muy interesante que nos hayan dejado ese espacio para contar los personajes y creo que eso suma. Esas misiones, ese mundo de espías, esa acción… Si encima conoces a los personajes y entiendes su dolor y su mundo, creo que es mucho más interesante", apunta Óscar Casas.