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Luis Tosar: “El mal de la corrupción se ha hecho crónico”

El actor protagoniza junto a Mario Casas y José Sacristán ‘Toro’, historia de hermanos, traiciones y mafia española dirigida por Kike Maíllo, con la que se inaugura el 19 Festival de Málaga Cine Español.

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Media: 4.60
Votos: 5

Luis Tosar y Mario Casas en 'Toro'

MADRID.- Sueños de dinero fácil, negocios sucios, corrupción, amenazas y violencia. El mundo del hampa en la costa turística malagueña, crimen típicamente español, rebosante de testosterona y arropado por la cara más gore y oscura de la religión católica. Kike Maíllo, que se llevó el Goya al Mejor Director Novel con su ópera prima, Eva, se ha plantado con su segundo largometraje, Toro, ante un gran reto, una película de género, cine de mafia, con mucha acción, coches, persecuciones, velocidad, traición y la historia de unos hermanos que, en el fondo, son unos perdedores.

Luis Tosar, Mario Casas y José Sacristán –estupendos y lo mejor de la película- son el trío protagonista. El primero es López, obligado a huir con su hija por la deuda que tiene con el capo de la mafia, Romano, un sesentón Hermano Mayor de la Cofradía del Silencio, poderoso y peligroso. Mario Casas es Toro, el hermano pequeño, el que terminó en la cárcel por un mal golpe, el día en que mataron a su hermano mayor. Ahora quiere una vida legal, pero no puede dar la espalda a López. Película de inauguración del 19 Festival de Málaga Cine Español, sirve, en palabras de Luis Tosar, “de negativo de lo que vemos todos los días en los informativos”.

Le ha tocado el personaje del perdedor.

Todos son un poco perdedores en esta historia. Esta es una película de redención y de perdedores, en realidad. Los tres hermanos y el resto de personajes, todos están perdiendo algo importante en la vida. Mi personaje va sisando un dinero para conseguir un sueño, que es abrir su chiringuito en Marruecos. Pero yo creo que él quiere eso para irse a vivir allí con sus hermanos y su hija, todos de puta madre.

Historia de corrupción, de dinero sucio, de especulación… Aunque cine de género, del hampa, ¿se puede ver como retrato de la España de hoy?

Es como el negativo. El positivo es lo que cuentan los informativos. Toda esa corrupción de los cargos públicos en los poderes fácticos de cada lugar… Ya hay una cosa que está clarísima para todos, la cronificación del mal, el mal de la corrupción se ha hecho crónico. El personaje de Romano ha logrado que el mal se cronifique y se extienda a todo. Todos están dentro de las redes del poder de Romano, que es, en realidad, lo que vemos día a día en España.

Lo que se ve en la película es que todos, desde el más insignificante, son corruptos. ¿Eso es lo que ha pasado aquí?

Ha habido una manera de actuar en España que por desgracia se ha popularizado. Supongo que es algo que viene de atrás, de la picaresca española, y ahora la corrupción alcanza cualquier estamento. Durante mucho tiempo a la gente la parecía que nada de eso hacía daño. Nada parecía grave. No pagar impuestos no parecía grave. Tener sociedades fuera de España no parecía grave.

Frente al cine americano de la mafia, aquí los mafiosos tienen más fondo de bondad…

“Aquí existe una relación de lo oscuro con la religión y con el hampa”

Porque es una mafia más de andar por casa, con las peculiaridades de aquí y recrea un mundo que parece un poco irreal, pero que existe. La relación de lo oscuro con la religión y con el hampa es algo que existe aquí. Ese tipo, Romano, las hermandades de Semana Santa, las cofradías, la devoción… son cosas que él lleva al lado más oscuro.

¿Y eso solo pasa en Andalucía?

No, yo he convivido con eso en Galicia. Conozco gente muy católica, que cree en las meigas y en el mal de ojo. Habitualmente lo asociamos a Latinoamérica, pero es una cosa nuestra, muy doméstica.

Así que ‘Toro’ ¿es una película muy española?

Sí y cuenta ese reverso de España. Hemos sido un país un poco extraño que ha derivado en lo que somos hoy, un imperio en decadencia. Eso es muy interesante para la ficción. España no se ha dado cuenta de que ya no es un imperio y eso es muy triste, pero para el cine es muy valioso.

En la película apenas se separan Mario Casas y usted, los dos tienen fama de buenos compañeros, ¿es verdad que ha sido fácil trabajar con él?

Facilísimo. Mario es un tío muy generoso trabajando, es muy profesional, muy disciplinado. Es un currante. Los dos también con Pepe (Sacristán) nos hemos relajado. Aunque somos actores de tres generaciones diferentes, ninguno de nosotros tiene muchos pájaros en la cabeza de fantasía actoral.

Lleva muchas películas a la espalda, ¿qué tenía ‘Toro’ que le convenció para aceptar hacerla?

Tuve una reunión con Kike Maíllo y me gustó la propuesta y el sentido estético. Pero sobre todo, acepté porque había escenas con coches y aunque yo voy de copiloto y conduce Mario (Casas), que conduce muy bien el tío, fue estupendo. También me atraía esto que decía antes, esa mezcla del mundo del hampa y la religión, me seducía por los frutos que salen de ahí.