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El Estado contra Mandela y los otros "Con la extrema derecha no puedes aliarte un poquito, es mentira"

Nicolas Champeaux y Gilles Porte descubren en la emocionante película documental 'El Estado contra Mandela y los otros' los audios del histórico juicio de Rivonia y con ellos revelan el valor del compromiso colectivo y el coraje de ocho luchadores por la libertad.

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Los acusados en el juicio

Los audios del histórico juicio de Rivonia en el que se condenó a Nelson Mandela a cadena perpetua se han desvelado ahora, más de medio siglo después, como un documento valiosísimo, paradigma del compromiso colectivo y de la lucha por la libertad, un referente muy necesario en este mundo del resurgimiento de la ultraderecha en Europa, del vandalismo político de Trump, de las corrientes racistas y xenófobas globales.

En manos del periodista Nicolas Champeaux y el director Gilles Porte, las 256 horas de grabaciones del juicio, por fin restauradas, han cobrado vida en El Estado contra Mandela y los otros, una película documental esencial, conmovedora, impactante y fuente de riquísimos descubrimientos humanos y políticos.

Ocho hombres a los que estaban a punto de condenar a pena de muerte convirtieron el juicio en una tribuna política contra el apartheid. Con calma, sin agresiones, con mucha educación y cultura, contestando a todas las preguntas de un fiscal -Percy Yutar- cargado de desprecio evidente contra ellos, vocearon al mundo la barbarie del sistema de segregación institucionalizado y el camino para su destrucción. Mandela, la voz y el rostro del Consejo Nacional Africano, fue el único nombre que pasó a la historia, pero esta película recupera las figuras de otros siete luchadores irreemplazables.

Cinco negros, un blanco y un indio, entre los que estaban Walter Sisulu, Ahmed Kathrada o Denis Goldberg, fueron condenados a cadena perpetua. Tres de ellos seguían vivos cuando se comenzó la película, lo mismo que dos de los abogados defensores. Sus testimonios también aparecen en El Estado contra Mandela y los otros.

Dos de los abogados defensores del juicio de Rivonia

¿La intención con esta película es hablar de la lucha por la libertad y el compromiso o simplemente recuperar el histórico juicio?

Lo primero. Eso es exactamente. Esta es una película que habla del compromiso y de qué es el compromiso. Es una manera de decir a los políticos de hoy que tendrían que dejar de lado sus egos, pensárselo mejor y luchar para conseguir algo en común.

Mandela fue elegido rostro y voz del Consejo Nacional Africano, pero la película reivindica a los otros condenados.

Es verdad, Mandela era un rostro, el movimiento necesitaba un líder. Eso lo hicieron muy bien, pero funcionó el trabajo de todo el entorno y su labor de manipulación para borrarlos. Ahora solo nos acordamos de Mandela y nos acordamos poco y mal. La conciencia colectiva funciona así, los cuentos, las leyendas permanecen y eso funcionó como estrategia política. Él era un hombre muy sabio. La lucha de estas personas era por la libertad y les daba exactamente igual pasar a formar parte de la historia. Se produjo una veneración a Mandela, pero nunca ha habido el suficiente reconocimiento del trabajo de los otros.

¿Qué descubrimientos han hecho al escuchar los audios del juicio?

Un gran descubrimiento ha sido Walter Sisulu, que era la eminencia gris del grupo. Otro gran descubrimiento al escuchar los audios del juicio es que estos hombres no manipularon nada, ellos sabían que la información era poder y lo único que querían era contar qué era el apartheid y de dónde venía. También es sorprendente el papel que tuvieron las mujeres en esta lucha. Winnie Mandela hizo un esfuerzo enorme porque su postura era mucho más radical, ella jamás habría gobernado con blancos.

Al escucharles, sorprende la calma, la educación y la preparación que tenían.

Eran personas muy educadas, mucho más que los que habían tenido derecho a la Educación, que ellos no tuvieron. Es increíble descubrir el nivel de estos hombres. El fiscal que tenía todas las pruebas es el que está nervioso en el juicio. Ellos están muy calmados y no se rompen nunca, responden a todo y ganan. Se les ve que son muy inteligentes, hacen incluso bromas. Cuando acusaron a uno de ellos de reunirse con comunistas peligrosos, contestó que para conseguir la libertad se hubiera reunido con el diablo. Todos iban con trajes, eran educadísimos y se advertía que había una perfecta organización aunque fuera clandestina.

¿Cuáles son los ecos más importantes de este juicio hoy?

El compromiso. Su compromiso era muy político, la forma en que lucharon, también. Es muy importante hacer política y los políticos de hoy no hacen política. Y todo en la vida es política. Y hoy vivimos un mundo con Trump, con hinchas italianos llamando monos a los futbolistas negros… Es fundamental el compromiso colectivo, aunque hay que saber que todo compromiso tiene consecuencias. Estas personas corrieron muchos riesgos y tuvieron consecuencias también negativas para ellos, pero solo colectivamente se llega a cambiar algo. Y es importantísima también la organización, los chalecos amarillos en Francia no funcionan porque no tienen líderes, necesitan organizarse.

En la película se han representado las imágenes en animación

¿Qué es lo más peligroso para las libertades y la justicia en el mundo de hoy?

La banalización del racismo y de la xenofobia, la banalización del odio al otro.

¿Qué hay que hacer inmediatamente?

Es necesario vigilar muy de cerca a la extrema derecha. La extrema derecha no son ya solo los violentos tatuados. Ahí también hay un riesgo, el de la banalización de esos partidos ultras y de las alianzas con otros partidos que les permiten hacer cosas horribles. Es hacer de menos el discurso racista, xenófobo, contra la emigración, contra los judíos…

Aquí en España se están formando esas alianzas con partidos de extrema derecha justo ahora.

Con la extrema derecha no puedes aliarte un poquito, es mentira. De todos modos, son movimientos destinados siempre a perder. Los hombres de aquel juicio lo sabían, sabían que la Historia les iba a dar la razón, que estaban en el lado bueno. El hijo del fiscal del juicio ha tenido que vivir muchos años en la vergüenza después de aquello.

Volviendo a las alianzas políticas, ¿por qué la izquierda no consigue entenderse nunca?

Ya, es verdad. En Francia, el partido verde y otros parecidos no consiguen ponerse de acuerdo, ¿por qué? La izquierda europea es políticamente incapaz. Necesitan ejemplos, como los de estos hombres, para aprender a ser un colectivo que trabaja por un objetivo común.

Ustedes han apostado por el cine, el arte, para lanzar estas ideas, ¿por qué?

Porque el arte tiene un papel muy importante en la política. El Guernica de Picasso hizo más que muchos discursos y acuerdos. Nuestra vocación con la película es esa, cambiar un poquito las cosas.

¿Europa tiene que empezar a mirar a África de otra manera, sin condescendencia?

Sin duda. La idea es que el otro me interesa porque es distinto y no lo contrario. Francia ganó la Champions gracias a los jugadores extranjeros, entonces ¿por qué se rechaza a los emigrantes? Hay algo a nivel global que no funciona y tiene que ver con el abismo entre ricos y pobres, cada vez mayor. Y la solución no son los muros.

Después de la lucha en Sudáfrica, sigue habiendo unas diferencias colosales. ¿Cuál es hoy la situación allí?

Se puede mirar con la perspectiva del vaso medio lleno o medio vacío. Más de 25 años después del apartheid, los blancos tienen las minas y las tierras fértiles. La fractura entre blancos y negros allí es la más grande del mundo. Pero hay una clase media negra emergente. El Congreso Nacional Africano contribuyó a crear una minoría negra rica. Hoy hay mucha frustración, pero a diferencia de muchos otros países tienen elecciones libres e independientes. Hay una democracia real. Es verdad que la situación hoy es una bomba que acabará explotando si las cosas no cambian.