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Marilyn vuelve a desnudarse 50 años después

Taschen publica una edición de lujo que une la última sesión fotográfica de la actriz, realizada por Bert Stern, con el texto biográfico que escribió Norman Mailer sobre la tentación rubia en 1973

SARA BRITO

Mayo 1962. El fotógrafo de celebridades Bert Stern vuela a Roma para fotografiar a Elisabeth Taylor: la estrella más brillante del momento en el firmamento del cine mundial rueda entonces 'Cleopatra' en los estudios Cinecittá. Pero Stern piensa insistentemente en otra: Marilyn Monroe, la frágil y sexual actriz que decía entonces que quería 'expulsar a Elisabeth Taylor de las portadas'.

El fotógrafo ansiaba convertir a Marilyn en un nuevo icono de la historia de la fotografía y a sí mismo en el hombre que sacaría 'la foto definitiva' de la tentación rubia, tal y como había hecho Edward Steichen con Greta Garbo en 1928. El empeño de Stern se hizo realidad y el fotógrafo se encerró durante 3 días de junio de 1962 con Marilyn en la suite 261 del hotel Bel-Air de Los Ángeles. Seis semanas más tarde la actriz fallecía, a raíz de una ingesta masiva de barbitúricos. Y la sesión, realizada para la revista 'Vogue', se convertía en la última y también en la más íntima de Norma Jean.

1973. El escritor Norman Mailler publica una novela biográfica sobre Marilyn Monroe, 'Marilyn. A Biography', y la actriz más deseada y también la más atormentada del cine americano regresa al centro de la cultura americana 11 años despues de su muerte.

El editor Lawrence Schiller buscaba a un superviviente que fuera capaz de aportar una mirada distinta al icono, alguien que la entendiera, que como ella, hubiera transitado por senderos peligrosos. También buscaba a un provocador, alguien que levantara llagas con su escritura. Mailer era ese hombre. ¿Qué tendría que decir él del juguete roto más sexy y frágil de los cincuenta que desapareció en una muerte ambigua como ella misma? El texto acabó siendo un análisis social sobre la percepción de los estadounidenses sobre una mujer que en los ojos de Mailer era mágica y compleja. El libro se convirtió en un fenómeno social desde EEUU a Tokio y en el segundo libro más vendido del autor de 'Los desnudos y los muertos'.

Cuando se acerca el 50 aniversario de la muerte de la tentación rubia, Taschen publica sendos intentos de atrapar el misterio Marilyn juntos por primera vez: uno desde la mirada fotográfica, el otro desde la letra osada de uno de los inventores del Nuevo Periodismo.

Mailer llamó a Marilyn Monroe 'dulce ángel del sexo' o un 'Stradivarius sexual' para los americanos de los años cincuenta. 'Es posible que ella supiera que era el último mito que crecería en la noche del sueño americano', apunta Mailer. Pero con su muerte Marilyn se transformaría en 'el fantasma de los sesenta', inaugurando una década marcada por la desaparición: Martin Luther King, JFK... No en balde, Mailer fue el primero en proponer, en el último capítulo de esta biografía, que la actriz había sido asesinada por el FBI por su cercanía a la familia Kennedy. En efecto, la polémica que buscaba el editor estaba servida.

El escritor de 'Los tipos duros no bailan', el hombre que jamás conoció en persona a Marilyn Monroe va más allá al preguntarse y preguntarnos: '¿Por qué no asumir de una vez que Marilyn Monroe abre de par en par la gran cuestión sobre las biografías? La pregunta es si una persona puede ser contada a través de los hechos de su vida', apunta Mailer a modo de reto a sí mismo.

Una pregunta parecida traslada al espectador el fotógrafo Bert Stern en algunas de sus imágenes, sobre todo en aquellas en las que la actriz aparece vulnerable, exhausta por momentos. Marilyn se desnuda ante Stern de una manera diferente a sus desnudos anteriores, más publicitarios, menos honestos. Marilyn posa tapada solo por un tul transparente que deja ver la cicatriz de su barriga que había quedado de un reciente aborto. También desnuda en la cama, o tapando sus pezones con unas flores de papel. Stern recuerda que Marilyn estaba pasando por un mal momento cuando entró a la sesión: acababa de ser despedida de la película inacabada de George Cukor ‘Something got to Give', su matrimonio con Arthur Miller no vivía su mejor momento y ella bebía y bebía botellas de Dom Perignon y se inflaba de pastillas para poder dormir.

El misterio Marilyn permanece 50 años después de su muerte, que se cumplirán el 5 de agosto de 2012. Visto ahora por Stern, que la retrató frágil y aún poderosamente sexual. Por Mailer, que admiró su sensualidad y su sensibilidad: 'Cercana a la psicodelia'.

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