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Melendi ya no es aquel Melendi

El músico asturiano, que presenta trabajo, 'Lágrimas desordenadas',  reconoce su metamorfosis vital y profesional

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De aquel chico con rastas que cantaba Con la luna llena ya queda más bien poco. Melendi ahora es un chico responsable y hasta él mismo lo reconoce. 'Me he vuelto más formal pero es que es inevitable con el paso del tiempo. Yo con 19 años era una cabra montesa y ahora tengo 34 años y dos hijos, una de siete y otro de dos. Mis amigos también cambian. Yo tenía un amigo absolutamente terrorífico y ahora es director de banco. Si los ves ahora con 35 años y los ves con 19 es que no te lo crees', asegura entre risas el asturiano. Algunos pensarán al leer estas líneas, que en el fondo, uno nunca cambia tanto.

'Me he vuelto más formal pero es que es inevitable'Ya ni la rumba, el sello identitario de los inicios musicales de Ramón Melendi Espina, dicta el ritmo de sus nuevas canciones. 'Lleva todo el mundo insistiendo que vuelva a hacer una rumba pero mi sentir musical está en otro sitio. Yo no voy a hacer una cosa porque sepa que funciona', asegura tajante. Eran otros tiempos. Un día, una discográfica independiente fue a hacerle una prueba en un bar a un joven que prometía en el mundo de la música. No era Melendi, era Pablo Moro. El autor de Lágrimas desordenadas, sin embargo, que trabajaba en el otro lado de la barra de aquel local, preguntó si él también podía tocar algunas de sus canciones. Acabó fichando por la casa discográfica y ahí empezó todo.

'Ya no me acuerdo de cómo era antes [del éxito musical]'Lo que pasó después ya es conocido por todos: casi un millón de discos vendidos de Sin Noticias de Holanda, su puesta de largo. 'Yo llegué con 19 años a la música, muy inmaduro y musicalmente muy verde. Yo era el típico adolescente que componía con sus cinco o seis acordes, sus cancioncitas, y de repente tuve suerte y ese disco vendió un millón de copias. Pero eso no quiere decir que fuera un genio de la música, ni mucho menos. Era un chaval con muchas limitaciones pero poco a poco vas creciendo', explica. La cosa fue en aumento, hasta tal punto, que se vio superado. 'En el primer disco fui muy feliz, muy despreocupado, pero a partir del segundo y tercero fueron cuatro años muy jodidos. Luego te das cuenta de que tu único enemigo eres tú. Estaba autodestruyéndome y eso tenía que explotar de alguna manera. Y al final explotó. Cuando uno toca fondo luego sube para arriba'.

'Yo con 19 años era una cabra montesa y ahora tengo 34 años y dos hijos'El cambio tuvo su acto simbólico en dos trayectos, uno de ida y otro de vuelta, los que realizó el avión que tuvo que aterrizar por una bronca del cantante, y que según ha declarado recientemente, le cambió la vida. 'La música es un arma de doble filo, sobre todo si te pilla muy joven. Para una persona no muy formada es peligrosa'.



De su vida antes de la música ya ni se acuerda. 'Hace cinco años la echaba mucho en falta, ahora se me ha olvidado. He racionalizado este tipo de vida como si siempre hubiese sido así. Ya no me acuerdo de cómo era antes'. Según explica el asturiano, todo cantante pasa por tres fases: 'Al principio dices ‘que guay que te reconozcan por la calle', luego empiezas a darte cuenta de que tu vida ha cambiado irremediablemente. Empiezas una fase de negación absoluta y luego empieza la aceptación. Después de varios años empiezas a ser feliz', asegura.

'Los años del segundo y tercer disco fueron muy jodidos'Melendi, transformado recientemente en protagonista de un show de televisión, dice ser conocedor de sus limitaciones. Asegura que 'no tendría ningún tipo de posibilidad en un programa que se llame La Voz'. Entró como coach harto de los ciclos encadenados que impone la música. Grabación, promoción y conciertos. Grabación, promoción y concierto. Y vuelta a empezar. 'Lo hice por aburrimiento porque llevo 12 años haciendo los mismo. Llega un momento que, aunque te gusta lo que haces, no creces, no tienes oportunidad de relacionarte con otro tipo de gente. Que te ofrezcan cosas que también estén relacionadas con la música... tampoco hay tantas', concluye.

El momento tan dulce por el que está pasando el músico, con su nuevo disco y con el programa de televisión, contrasta con la situación por la que está pasando el país. 'Yo no me puedo quejar porque tengo una posición privilegiada dentro de cómo está el país. Pero yo tengo familia, tengo tíos, tengo 27 primos y todos sufrimos la crisis. Yo no soy ningún experto financiero pero entiendo la incertidumbre y el malestar general cuando veo a expertos financieros en un debate y entre ellos ni siquiera saben contestarse unos a otros', lamenta. Sobre los recortes en la música, ni palabra: 'Yo creo que hay que ser consecuente. Hay gente que está viviendo una situación muy jodida y que no tiene ni para cubrir sus necesidades, como para yo quejarme...', culmina.