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“Mercedes Sosa era
los Rolling Stones y
los Beatles juntos”

Rodrigo H. Vila recupera, en su película 'Mercedes Sosa: la voz de Latinoamérica', la memoria íntima, artística y de compromiso social y político de la cantante, una de las voces definitivas de la historia reciente de Latinoamérica

Mercedes Sosa acompañada de su hijo

BEGOÑA PIÑA

Madrid.- Sus padres se fueron de viaje a Buenos Aires. Si no hubieran estado ausentes aquel día, el mundo habría perdido una de las voces más importantes de la música y el activismo latinoamericanos, la de Mercedes Sosa, ‘la Negra Sosa’. Tenía quince años y se apuntó a un concurso radiofónico. Fue el lanzamiento a toda su carrera. A lo largo del tiempo reconoció muchas veces que jamás se hubiera atrevido a participar si hubiera estado su madre. Ahora, seis años después de su muerte, se puede escuchar otra vez su voz recordando aquella anécdota. Es uno de los valiosos documentos con que cuenta Rodrigo H. Vila para su película Mercedes Sosa: la voz de Latinoamérica.

El cineasta sigue los pasos de Fabián, el hijo de la cantante argentina, que va buscando el testimonio de amigos, familiares, músicos… para construir con ellos la memoria íntima de su madre. “Mercedes Sosa era los Rolling Stones y los Beatles juntos”, sentencia el popular cantautor León Gieco. No se quedan atrás en sus reconocimientos otros artistas recordando la figura de la ‘cantora’, como a ella le gustaba definirse. Milton Nascimento, Chico Buarque, René Pérez… Incluso David Byrne, que pone el punto final a tan merecidos elogios, subrayando su faceta política: “Sus canciones, hasta las más poéticas, se convertían en un acto político”.

David Byrne: “Sus canciones, hasta las más poéticas, se convertían en un acto político”


Y, efectivamente, la política marcó desgraciadamente una buena parte de su trayectoria. Nacida en medio de una inmensa pobreza, Mercedes Sosa siempre conectó desde su música con los obreros, los campesinos… Y más tarde, cuando más fieros rugían los regímenes militares en Latinoamérica, más cerca estaba ella del pueblo, de los reprimidos, los perseguidos… “Hermano dame tu mano, / vamos juntos a buscar / una cosa pequeñita / que se llama libertad”.

“La angustia que nos producía el hambre”

Mercedes Sosa: la voz de Latinoamérica comienza recordando la infancia de la cantante en Tucumán con las propias palabras de la artista —“La angustia que nos producía el hambre… Mi madre nos llevaba al parque para que no oliéramos a comida, porque nos moríamos de hambre”—, para pasar del principio al final, a los emocionantes momentos que se vivieron en Buenos Aires a su muerte, cuando hombres y mujeres de diferentes países, especialmente del Cono Sur, acudieron a la sede del Congreso Nacional argentino a rendir su último tributo a la artista.

A partir de ahí, el director Rodrigo H. Vila repasa la trayectoria profesional de Mercedes Sosa que fue al mismo tiempo un recorrido de compromiso social y político. “La personalidad de Mercedes Sosa es determinante a la hora de hacer una revisión, no solo de la música, sino también de la política de Latinoamérica”, dice Pablo Milanés, quien aparece en varios momentos a lo largo de la película, siempre para destacar lo irrepetible de una figura como la de esta mujer.


Amenazada de muerte

Afiliada al Partido Comunista, pasó inmediatamente a las listas negras de la dictadura militar. “De repente me vi amenazada de muerte con mis dos hijos… Yo no voy a irme de acá”, dijo, para tener que desdecirse muy poco después —“tuve que irme, porque ya me seguían demasiado de cerca los militares”— y así, sin duda, salvar la vida. Exiliada en París y Madrid, Mercedes Sosa no se rindió y antes de que terminara aquel régimen del horror, el más sangriento de la historia reciente de Argentina, en 1982 regresó a su país a cantar.

“Nosotros creímos en la democracia cuando vimos a Mercedes Sosa en aquellos conciertos en el Teatro Ópera”, dice un músico argentino, tras el que se escucha a la propia artista explicando que entonces uno de los siniestros genocidas se interesó por la persona que le había dado permiso para que actuara en Buenos Aires. Volvió a exiliarse y ya no reapareció hasta 1983, en la era Alfonsín.

Pablo Milanés: “Su personalidad es determinante para hacer una revisión de la política de Latinoamérica”


Un cancionero para todo un país

Cofundadora del movimiento del Nuevo Cancionero, coautora del manifiesto que se firmó en Mendoza, fue una firmísima defensora de la música popular y renegó de la división artificial que se había creado entre el folclore y el tango. “Hay país para todo el cancionero. Sólo falta integrar un cancionero para todo el país”. Objetivo que Mercedes Sosa se propuso muy tenazmente y consiguió sobradamente, hasta el punto de que no solo las canciones del pueblo argentino, sino muchas del folclore latinoamericano, salieron gracias a ella de las fronteras hispanas y se expandieron por el mundo entero.

Joan Baez cantó a dúo con ella el legendario Gracias a la vida que recuperó la chilena Violeta Parra. En Alemania, recuerdan otros colegas músicos, la gente se le acercaba llorando y aunque no “entendían el idioma” se emocionaban con las canciones. “Era todo un fenómeno que ella producía”. El fenómeno del consuelo y del coraje, del compromiso y de la lucha. “Mi voz es un consuelo para mucha gente. Yo me di cuenta de eso”, decía Mercedes Sosa, a la que le gustaba repetir que era uno de los pocos artistas que estaban satisfechos con su trabajo, “porque soy una cantora del pueblo y soy muy feliz de eso”.