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Muere Alan Sillitoe, escritor de la Inglaterra oprimida

El autor de 'La soledad del corredor de fondo' perteneció a la generación de los Angry Young Men

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Alemania y Japón se habían rendido por fin. La guerra había terminado. Inglaterra saboreó brevemente las mieles del triunfo. Los soldados ingleses, convertidos otra vez en civiles, se incorporaron poco a poco a la rutina británica habitual: pinta en el pub, té a las 5 y sociedad de clases. Y vuelta al malestar...

Ese desasosiego fue el motor de una generación literaria legendaria, los Angry Young Men (Jóvenes airados), y de sus aliados cinematográficos del free cinema (cine libre).

Hoy murió uno de los nombres clave de este movimiento contestatario, autor de Sábado por la noche y domingo por la mañana (1958) y La soledad del corredor de fondo (1960). Su hijo David dijo que esperaba que su padre fuera recordado por su contribución a la literatura. Lo será, aunque no precisamente sin dificultades. 'De niño era muy improbable que yo me hiciera escritor, porque en mi ambiente era algo inaudito. Pero, aun así, un oscuro sentimiento en mi interior me sugería que escribir sería una buena idea', recordó en una conferencia en el Circulo de Bellas Artes madrileño en 2002.

Sufrió en sus propias carnes el sistema de clases inglés

En efecto, Sillitoe tenía de pequeño más pinta de protagonizar que de escribir una novela de Dickens: su padre era analfabeto y cambiaba de trabajo cada semana. La familia fue dando tumbos de infravivienda en infravivienda. Y su madre tuvo que prostituirse temporalmente para dar de comer a su parentela.

Sillitoe dejó el colegio a los 14 años y trabajó en multitud de oficios; entre otros, en la fábrica de bicicletas de Raleigh. Hasta que estalló la guerra contra los nazis. Alan quería ser piloto a toda costa. Y falsificó un carnet de identidad para lograr su objetivo (era demasiado joven para pilotar). Consiguió superar el examen de ingreso en la Royal Air Force, aunque sólo un mes antes de acabar la guerra, así que tuvo que conformarse con trabajar de telegrafista en Malasia.

Volvió a Nottingham tras acabar el servicio. No sabía dónde caerse muerto, pero la tuberculosis le ayudo a decidir: durante su convalecencia en el hospital, se aficionó a la lectura y a la escritura. Entonces, conoció a su pareja, la poeta Ruth Fainligh, con la que se fue a vivir a Mallorca en 1952. Allí se instaló unos años. Vivió de su mujer y de su pensión de las Fuerzas Armadas. Y pudo dedicarse a escribir sin parar... hasta hoy. 'Lo único que puedo hacer por el mundo es no levantar el trasero de mi escritorio y trabajar, trabajar y trabajar como un minero', confesó a Público hace un año en el Festival Cosmopoética.

Arthur Seaton, protagonista de su debut, Sábado por la noche y domingo por la mañana, era un joven airado. Un trabajador de una fábrica de pueblo que trata de escapar de la rutina semanal bebiendo y saliendo de farra. Material de primera para el realismo descarnado del free cinema. Sillitoe escribió el guión del filme homónimo de Karel Reisz, protagonizado por Albert Finney.

En 1960, publicó La soledad del corredor de fondo, la inolvidable historia de Colin Smith, un chaval de clase obrera enviado a un reformatorio tras cometer un robo. Allí, gracias a sus cualidades como corredor, irá ganando privilegios. Sillitoe volvió a escribir el guión de la adaptación, dirigida por Tony Richardson (Mirando hacia atrás con ira).

El escritor puso mucho de sí en estos dos relatos. 'Debo confesar que en mi juventud se abrieron ante mi dos carreras muy distintas: convertirme en delincuente o en escritor. Si la humanidad es o no más afortunada por haberme convertido yo en escritor, no es algo que me corresponda a mí decir, pero haber contemplado la alternativa a mi alrededor durante mi infancia y juventud me ayudó a entender el funcionamiento de la mente del pícaro', dijo una vez.