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Una muñeca rusa llamada Meryl Streep

La actriz estadounidense recibe un Oso de Oro honorífico a su paso por la Berlinale

Á. V.

Para ser considerada la mejor actriz en activo de todo el planeta, resulta menos habitual de lo normal presenciar a Meryl Streep recogiendo un galardón. Después del accidentado Bafta pérdida de un zapato y tropiezo incluido sobre el escenario y antes de un Oscar bastante previsible, la Berlinale rindió ayer homenaje a la actriz estadounidense, que recibió un Oso de Oro honorífico en reconocimiento a una carrera marcada por la intensidad dramática y los acentos extranjeros.

El último, que reúne ambas condiciones, lleva el nombre de Margaret Thatcher. "Siempre tuve una mala percepción de Thatcher, como actriz liberal e izquierdista de Nueva York", dijo. "La consideraba una amiga de Reagan, mal vestida y peor peinada". Trabajar en La dama de hierro le hizo cambiar de opinión. "A Thatcher no le gustaría que la llevaran a este altar, pero fue una feminista".

Streep también contó lo que menos le gusta de la fama. "En Berlín hay cinco museos de arte contemporáneo. Me encantaría ir, pero no iré", confesó. En una rueda de prensa repleta de muestras de efusividad, un periodista ruso le hizo un curioso regalo: una matrioska con su rostro que contenía algunos de sus roles, como Thatcher o la doble de Anna Wintour de El diablo viste de Prada. "Me encanta que hayan reducido el tamaño de mi nariz", zanjó entre risas.