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"Era un bicho raro en la escena jazz"

Músico. James Chance, el rupturista cantante y saxofonista de la ‘no wave’ neoyorquina, abre esta noche Experimentaclub.

JESÚS MIGUEL MARCOS

En 1978, Brian Eno editó el disco No New York para dar a conocer el excitante submundo musical que existía en la Gran Manzana. El artista más destacado de aquel recopilatorio fue James Chance, un virtuoso saxofonista que se inventó el punk-funk.

¿Cuál es la historia de Les Contortions, la versión francesa de su banda?
Tengo varias bandas en sitios distintos que me apoyan cuando salgo de gira. Una en Nueva York –The Contortions originales–, otra en Chicago y otra en Rennes, Les Contortions, para tocar en Europa. Manejan mi repertorio original, pero en esta gira tocamos nuevo material. Voy a grabar mi primer álbum desde los ochenta.

¿Por qué ahora?Porque alguien me ha pagado para que lo haga (ríe). Pero también porque se ha renovado el interés por la new wave de finales de los 70, la escena de Nueva York se ha puesto en boca de todos.

¿Cómo se sintió en el estudio con Contortions?
Muy bien, creo que es lo mejor que he hecho. Hemos grabado cuatro temas, dos de ellos versiones de canciones antiguas: I Can’t Stand Myself, una versión de James Brown que se incluyó en el recopilatorio No New York, y Hell on Earth.

Siempre defendió la pericia instrumental, todo lo contrario que sus compañeros de generación.
La idea original con los Contortions era combinar las dos ideas: que la mitad de la banda fueran músicos entrenados –Don Christiensen, en la batería y Jody Harris, a la guitarra– y la otra mitad, gente que nunca había tocado un instrumento –Adele Bertei, en el órgano y Pat Place, en la otra guitarra–.

¿Fue el CBGB’s lo que le llevó de Milwakee a Nueva York en 1976?
Sólo en parte. Leía el Village Voice, los anuncios de conciertos de Ramones, algo estaba pasando. Pero cuando llegué a Nueva York el 1 de enero de 1976, lo que quería era ser un músico de jazz.

¿Y qué ocurrió?
No encajé. En aquel momento, había una gran escena de jazz en la ciudad llamada loft jazz. Yo era un bicho raro, la idea de un músico punk-jazz era algo inasumible. Por ende, yo no era negro. En esa época, si eras blanco, podías trabajar; pero si querías hacer free-jazz, eras un inconveniente.

¿Cómo ve ahora lo que se denominó no wave?
Durante mucho tiempo, no se le hizo caso. En realidad, tuvo una vida muy corta. El recopilatorio No New York se publicó en 1978 y en 1980 todos esos grupos ya se habían separado. En todo caso, nunca me sentí especialmente identificado con esa etiqueta. Yo siempre quise que mi música fuese bailable, no era ningún discurso artístico. Yo quería llegar a la gente normal, mi objetivo era llegar más allá del público culto.

¿Ahí empezaron las peleas con el público?
Empecé a hacerlo porque el público actuaba de una forma muy cool, no reaccionaba de forma honesta y real. Yo quería esa reacción e iba a hacer todo lo que estuviera en mi mano por conseguirla. Así es como empecé a atacar al público físicamente. Pero luego la gente venía a los conciertos sólo por eso y dejó de tener gracia.

¿No le asustaba?
Bueno, estaba lo suficientemente borracho como para no tener miedo.

¿Los artistas básicos de aquella época?
Richard Hell & The Voidoids y Suicide eran mis favoritos.

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