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"Tenemos que pasar de lo pasivo a lo activo"

Joumana Haddad, periodista y escritora, autora de ‘Yo maté a Sherezade' (Debate)

P. C.

Joumana Haddad (Beirut, 1970) es periodista, ensayista, traductora, y sobre todo, poeta. Es una mujer comprometida con los derechos de las mujeres del mundo árabe y su talante, rabioso y rebelde, le ha llevado a escribir el ensayo, Yo maté a Sherezade (Debate), en el que destruye los mitos femeninos de oriente. Hace un año, la editorial Vaso Roto también publicó su poemario Espejo de las fugaces.

¿Qué mitos tenemos en Occidente sobre la mujer árabe que no funcionan?

Hay otra mujer que merece más la atención y es la independiente que está luchando para seguir adelante. Pero cuando escribí Yo maté a Sherezade también quería hacer autocrítica y subrayar qué no funcionaba en la mujer árabe misma, ya que esta sigue siendo indulgente y sigue pensando que si quiere algo tiene que ser inteligente. Que se tiene que merecer las cosas mucho más que los hombres.

¿La liberalización de la mujer árabe pasa por la occidentalización?

Eso es algo que no puedo soportar. No sé por qué Occidente tiene que tener el monopolio de los derechos. Yo hablo de derechos humanos y ahí no hay Oriente ni Occidente. No puedo aceptar la acusación de la contaminación occidental, porque Occidente no puede tener ese monopolio.

Usted no usa velo y además está en contra de que las mujeres lo lleven.

¡Es que no es una decisión de la mujer! Una mujer no puede decir: mi libertad es elegir que no soy libre. Eso es una contradicción. El velo, el burka son instrumentos de control impuestos únicamente a las mujeres. Me gustaría ver a un hombre con burka las 24 horas. Son formas humillantes. Es una forma de insultarla, al igual que la sobreexposición del cuerpo de la mujer que vemos en Occidente.

¿Es escéptica con las revoluciones árabes?

Sí. No estoy segura de que lo que vaya a sustituir a los sistemas dictatoriales vaya a ser mejor. Ni para el mundo árabe en general ni para la mujer. Necesitamos más madurez, más indignación. ¿Y dónde están las mujeres en estas revoluciones?

Usted es poeta, ¿a través de la literatura se puede luchar contra estas discriminaciones?

La literatura nunca ha podido cambiar el mundo, pero a mí me ha salvado la vida. En mi niñez y adolescencia tuve una educación conservadora. La literatura liberó mi imaginación y mi espíritu.

¿Qué temáticas se ha autocensurado?

Algunas fuertes, a veces eróticas. Si hubiera escrito libros para niños no hubiera tenido problemas al escribir en árabe. Pero con el sexo, a la mujer escritora le ponen muchas etiquetas. En el mundo árabe la mujer ha sido siempre más objeto que sujeto; está para ser contada pero no para contar. Nosotras tenemos que hacer esa transición de lo pasivo a lo activo.

Identidad

La pregunta sobre el yo y sobre su cuerpo está muy presente en los textos de las escritoras árabes. Según confiesa Fatema al-Gurra, que publicará próximamente ‘Betrayals of God' (Traiciones de Dios), es la búsqueda de su identidad en países donde el cuerpo femenino se oculta, donde muchas mujeres también tienen prohibido hablar con hombres si no son de la familia o conocidos.

Sensualidad

La represión de cara al público del cuerpo femenino hace que lo sensual tenga acogida en los textos. Esta sensualidad linda con el erotismo, pero, como señala Al-Masri, tampoco se busca una ruptura con los tabúes. "Escribir es siempre una gran responsabilidad. A mí me gusta escribir sobre el amor y sobre las relaciones entre hombres y mujeres, pero sin caer en lo vulgar", afirma la escritora.

Tradición

Las escritoras árabes están sometidas al peso de las tradiciones religiosas. Símbolos como el pañuelo aún son una muestra de divergencia y, a veces, de difícil elección. Algunas escritoras, como la musulmana Fatema al-Gurra, lo llevan en público (no en privado) por respeto a su familia. Para otras como Joumana Haddad (árabe, pero no musulmana) sí son un elemento de represión para la mujer. Por otro lado, la reflexión sobre la religión y Dios (Alá) es uno de los temas más presentes en los libros de estas escritoras.

Internet

La red ha abierto nuevas posibilidades a las autoras árabes. Allí pueden abordar temas como la identidad, la sensualidad, el erotismo, el sexo o los deseos que, de otra manera serían casi imposibles debido a la censura. Además, los libros que tocan estos temas sólo suelen encontrar salida en editoriales occidentales. El único problema de la red es que no todos los ciudadanos tienen acceso a ella.