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Pedro Almodóvar: “Veo en los hombres algo mucho más triste y más turbio que en las mujeres”

Pedro Almodóvar, que será investido Doctor Honoris Causa en Oxford en junio, se planta ante sí mismo y se marca un drama puro y duro, ‘Julieta’, del que ‘sospecha’ que es “un punto de inflexión en mi carrera”.

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El director manchego Pedro Almodóvar durante el rodaje.

*Esta entrevista fue realizada días antes de que se publicara la noticia de que Pedro Almodóvar y su hermano Agustín compartieron una sociedad opaca registrada en las Islas Vírgenes Británicas entre 1991 y 1994.

MADRID.- Pedro Almodóvar, en un gesto de rebelión inusitada, se revuelve contra sí mismo y comienza la revolución de la austeridad. Sobriedad en las manifestaciones emocionales, aunque no en la profundidad de estas emociones, los personajes de su nueva película no sueltan apenas una lágrima, no hay canciones para subrayar arrebato de ningún tipo, ni excesos formales, ni extravagancias, ni humor, no hay ni rastro de melodrama. Julieta es un drama puro y duro, marcado por la máxima contención. “Debe ser una cuestión de edad”, conjetura el cineasta.

Con Adriana Ugarte y Emma Suárez, dos actrices para el mismo personaje, Julieta, en dos tiempos de la historia —los luminosos años ochenta y la actualidad—, la película cuenta también en su universo femenino con la participación de Inma Cuesta y Michelle Jenner, además de repetir con Rossy de Palma y Susi Sánchez. Ellos son Daniel Grao y Darío Grandinetti.

Historia de una madre que parece resignada a la pérdida de su hija, que desapareció de su vida cuando cumplió dieciocho años, Julieta es una historia del dolor, del sentimiento de culpa y, sobre todo, de la maternidad. “Es una película que celebra la maternidad y el matriarcado. Yo creo firmemente en el matriarcado”.

Ha hecho un drama puro y duro, sin una sola concesión. Debe ser su primera vez, ¿no?

En 20 películas he tenido tiempo para todo y en este momento quería experimentar en esta tesitura, porque era lo que me pedía este tipo de historia. Quería tener la experiencia de una película sin el menor rasgo humorístico.

Lo que sí repite es el tema, otra vez, una historia de madres. ¿Qué hay de nuevo en esta?

Es verdad que he hecho muchas historias de madres, abuelas e hijas, pero en ninguna había tanto dolor como en esta. Es, además, un relato mucho más sobrio, lo que no significa que sea más fácil.

Cierto. Julieta es un ejercicio de contención, es casi antialmodovariana.

La contención para mí ha sido una necesidad y he sabido sobrevivir a ello. La historia hace que las actrices estén siempre cerca de las lágrimas y yo he ido controlando esas lágrimas. Adriana Ugarte, por ejemplo, es una intérprete muy emocional y yo he ido trabajando para que contuviera las lágrimas.

¿Por qué esa necesidad de contención y de huir del melodrama?

Debe ser una cuestión de edad. Ahora, con más de sesenta años es el modo en que siento que debe ser contada la historia de una madre dolorida. La austeridad y sobriedad es lo que me representa en este momento de mi vida.

Hay escenas en su película en que las mujeres están literalmente moldeando figuras de hombres…

Muestro cómo la mujer moldea al hombre. Es un matriarcado y la representación del hombre es muy inferior, incluso en tamaño. Esta película es una reflexión deliberada sobre la maternidad y el matriarcado.

Una reflexión mucho más seria que otras, ¿por qué?

La mujer, además de dar la vida y aunque esté dentro de esta sociedad machista, siempre ha sido la que ha gobernado las familias y la que han estado en contacto con la tierra. En mi pueblo, las mujeres trabajaban en el campo y después hacían todas las diligencias domésticas. Eso os hace más flexibles y con menos prejuicios. Me acuerdo de cómo las mujeres estaban siempre con las vecinas trajinando para que los hombres no se enteraran de algunas cosas de los hijos.

¿La familia gira alrededor de la madre?

Exactamente. Mi padre era arriero, llevaba vino que hacía mi abuelo para venderlo. No creo que se pudiera trabajar más duro. Fue mi madre la que dijo que había que vender los animales y la que lo hizo. Por ella emigramos a un pueblo y a otra vida. Las mujeres tienen mucha más fuerza, más astucia, más capacidad para negociar. Esta película celebra la maternidad y el matriarcado. Yo creo firmemente en el matriarcado.

Así que ¿seguirá hablando de madres?

Sí. La maternidad seguirá como tema recurrente en futuras películas. Cuando pienso en protagonistas masculinos, me salen mucho más sombríos. Veo en los hombres algo mucho más triste y más turbio que en las mujeres.

La película presenta una hija que ¿se ha ido o que ha abandonado a su madre?

Bueno… Los hijos son, sobre todo, independientes de los padres y son crueles casi de una forma natural. Por otro lado, en esta historia quería contar cómo el dolor común familiar a veces no une, sino que separa. Pienso en los matrimonios que pierden un hijo, por ejemplo. Las tragedias no solo son las pérdidas, en este caso también es el reconocimiento de la ausencia de esta hija.

Dice que Julieta está inspirada en tres relatos de Alice Munro, pero la verdad es que no se parece mucho…

Está inspirada y movida por el deseo de adaptar esos tres relatos, pero empecé a poner cosas de mi cosecha al unificarlos. Cuando decidí que ocurriría en España y no en Canadá, tuve que cambiar no solo la geografía, sino también la cultura familiar, el tipo de familia. Empezaron a aparecer madres que yo conozco mejor. Había un montón de cosas que cambiar.

Entre las cosas de su cosecha están esos dos tiempos, los años ochenta en España y la actualidad. La libertad y ahora, la resignación. ¿Quería aprovechar para hacer alguna metáfora?

Julieta es una mujer laica, de los años ochenta, muy libre. Es independiente y dichosa. Tomas decisiones haciendo gala de esa independencia y esa libertad. Eso es algo que ya no ocurre con el personaje de ahora. Yo fui educado en los curas, pero desde que salí siempre me he comportado como un ateo, laico. Es en lo que creo. Los ochenta fue la década en la que debuté y donde me expandí y ahora ocurre casi lo opuesto. La realidad se filtra en todas las películas, claro, es inevitable.