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Los protagonistas de los Globos de Oro

R. Gervais: El enemigo de la correción política

Advirtió que no iba a dejar títere con cabeza y cumplió su promesa. El humorista británico Ricky Gervais (creador de The Office) trató de que la audiencia se olvidase de las tres horas que duró la gala aireando con sarcasmo los trapos sucios de las estrellas de Hollywood. Para empezar, la tomó con Charlie Sheen. "Esta va a ser una noche de fiesta y
mucho alcohol, o lo que Charlie Sheen llamaría un desayuno", espetó para arrancar.

El singular presentador de la gala tampoco se cortó a la hora de burlarse del presunto caso de corrupción que podría salpicar a algunos miembros de la Asociación de la Prensa Extranjera, organizadores de los Globos. "Hay un estúpido rumor que dice que El Turista sólo ha sido nominada para que los socios de la HFPA puedan salir de copas con Johnny Depp y Angelina Jolie. Eso es basura, no es la única razón. También aceptan sobornos".

En sus breves pero punzantes intervenciones, Gervais también se mofó del fundador de Playboy, Hugh Hefner, a quien definió como "muerto viviente", en alusión a la serie de The Walking Dead. Además, bromeó sobre la supuesta homosexualidad de un conocido miembro de la Iglesia de la Cienciología, en una posible referencia a John Travolta
o Tom Cruise, y se refirió a Bruce Willis como "el padre de Ashton Kutcher", para concluir su particular show con un "gracias Dios por hacerme ateo". 

Siete nominaciones que únicamente dieron como fruto un galardón. El discurso del rey no vivió su mejor noche durante la gala de los Globos de Oro. Colin Firth, principal favorito al Oscar por su interpretación de un monarca tartamudo, salvó el honor del filme de Tom Hooper al alzarse con la estatuilla al mejor actor dramático.

Al contrario de lo que se ha estado vendiendo las últimas semanas, El discurso del rey no parece estar hecha para los premios. Al menos así lo atestiguan los seis galardones que ha conseguido hasta la fecha el filme. Poco bagaje si tenemos en cuenta que se ha conseguido sobre 25 nominaciones.

En esta ocasión, La red social, que le arrebató cuatro estatuillas, y El luchador, que dejó sin premio a Helena Bonham-Carter, muy creíble en el papel de la esposa del rey, y a Geoffrey Rush, esforzado profesor del monarca.

A pesar de no conseguir la estatuilla, la siempre peculiar Bonham-Carter aseguró no sentirse triste y celebró "no tener que subir al escenario a dar un discurso". Con todo, quizá debería ir preparando unas palabras por si da la campanada en los Oscar.  

El éxito de La red social, dirigida por David Fincher, estaba programado desde el pasado 17 de septiembre. Dos semanas antes de estrenarse, un selecto grupo de periodistas y críticos se dieron cita en el corazón de Hollywood para asistir al primer pase. La reacción fue inmejorable.

Horas después, Sony Pictures dio luz verde a una estudiada campaña de marketing para triunfar en la temporada de premios. El estudio se puso en manos de la prestigiosa agencia de relaciones públicas 42West, responsable de los Oscar cosechados recientemente por películas como No es país para Viejos (2008) e Infiltrados (2006).

Aunque es uno de los secretos mejor guardados de la industria, los veteranos de las relaciones públicas en la meca del cine estiman que, para que la película esté en disposición de competir por los Globos de Oro y los Oscar, Sony habría tenido que invertir al menos 50 millones de dólares en promoción. "Vamos a por todas", ha confesado a este periódico un publicista relacionado con la promoción de la cinta, que también reconoció que la carrera de este año "está siendo muy dura".