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‘Próxima’ Alice Winocour: "La culpa es una convención de la sociedad contra la mujer"

La cineasta francesa firma en ‘Próxima’ una película feminista que denuncia la construcción social del sentimiento de culpa (contra la mujer) y advierte del daño que hace a los hijos el ‘modelo’ de madre perfecta. Premio Especial del Jurado en el 68 Festival de San Sebastián.

Una escena de 'Próxima'.

En los años sesenta cuando las niñas, alentadas por el auge de las misiones espaciales, escribían cartas a la NASA diciendo que querían ser astronautas, recibían por respuesta un escueto: “No aceptamos chicas como astronautas”. A Sally Ride, la primera estadounidense en ir al espacio, los periodistas le preguntaron si iba a llorar en el espacio. “¿Por qué no le hacéis a Rick (era el piloto) esa pregunta?”, contestó.

La carrera espacial de las mujeres es una mancha muy negra en la historia de la desigualdad y discriminación hacia la mujer. Hoy las cosas han cambiado, aunque no demasiado. Hasta ahora solo poco más del 11% de astronautas que ha participado en alguna misión son mujeres. La cineasta francesa Alice Winocour, decidida a cambiar la situación, se lanzó a rodar Próxima, historia de una mujer astronauta con la que, no solo demuestra que la capacidad de la mujer es idéntica a la de un hombre en esta tarea, sino que, de paso, denuncia la convención social inventada para que las mujeres-madre se sientan culpables y advierte del daño que hace a los hijos ese ‘modelo’ de madre abnegada que sacrifica sus sueños.

Protagonizada por Eva Green, la pequeña Zélie Boulant y Matt Dillon, Próxima se alzó con el Premio Especial del Jurado en el 68 Festival de San Sebastián, que así reconoció un buen trabajo, moderno, con una sensibilidad real muy lejos de las habituales ñoñerías y profundamente feminista. Público conversó en Donosti con la cineasta.

¿Una intención de la película era mostrar la relación de una madre trabajadora y su hija?

Soy madre trabajadora y sí, porque es complicada la relación madre e hija. Esta madre va a viajar a la galaxia más próxima a nosotros, pero al mismo tiempo es un lugar muy lejano. Eso refleja la relación madre e hija. Todo esto es algo más difícil para la mujer que para el hombre, porque las mujeres hacemos lo mismo que los hombres, pero siempre teniendo que demostrar que somos capaces.

¿Por eso el retrato de la culpa?

La culpa es una cosa que ha construido la sociedad para la mujer, la sociedad nos hace elegir entre nuestros hijos y nuestra carrera. Superar esa convención es duro y muy difícil, implica una lucha con una misma. Las mujeres que no intentan luchar contra esto, renuncian a vivir sus sueños. Ahora es un momento en que el cine habla de mujeres que tienen hijos, ¿por qué no hacer de nuestra heroína una mujer con hijos? Las mujeres normalmente no hablan de sus sueños y, por otro lado, en el mundo laboral no hablan de sus hijos porque eso se considera una debilidad, que no están centradas al 100%.

¿Parte de la convención social de culpa se debe al cine?

Claro. Cuando vemos películas de súper heroínas nunca aparecen representadas con hijos, la excusa es que así no se desvían de su misión. Sin embargo, de verdad creo que ser madre es la mejor escuela para ser astronauta de la NASA. Saber hacer muchas cosas al mismo tiempo.

Al final de la película se muestra a mujeres que han llevado a cabo misiones en el espacio.

Es una imagen real y las mujeres aparecen con sus familias, pero eso no es oficial, es algo que nunca se ve, las mujeres no quieren mostrarlo. Esta es una película de liberación. Liberación de la madre y de la hija, porque la hija también se libera. La madre perfecta no existe y la sola idea no es buena para los hijos. Los niños sienten que sus madres no están siguiendo sus sueños.

Eva Green y Matt Dillon, en una escena de la película.

¿Usted cree que los niños, entonces, sufren a las madres no liberadas?

Sí. Esta niña está feliz porque su madre ha cumplido sus sueños y porque este es el nuevo principio de sus vidas. Una madre frustrada es una carga para los hijos, es muy difícil vivir con la culpabilidad de tu madre.

¿Qué argumentos se han empleado para discriminar a las mujeres en las misiones espaciales?

En realidad, todo lo relacionado con la mujer les da miedo. Por ejemplo, el periodo menstrual. Lo que aparece en la película es real. Los tampones los tienen que llevar personalmente las mujeres, no se los facilitan. Y a mí me parece que es hora de que el cine habla de todo esto, porque es importante en la vida. Las mujeres no queremos tener que convertirnos en hombres para ir al espacio.

Ser mujer astronauta es un gran reto todavía hoy.

Lo es, por eso hay que hablar de ello, para que las mujeres sepan que no están solas, que vean que es posible. Valentina Tereshkova fue la primera mujer en ir al espacio y se puso su nombre a un cráter en el lado oculto de la luna. Es hora de mostrar esto.

Porque ¿su película quiere hablar también de transmisión?

Sí, quiere hablar de las abuelas nuestras que lucharon. Como cineasta puedo hacer esta película porque otras mujeres lucharon por ello antes. Y esto es muy importante porque los derechos de la mujer están en serio peligro hoy. Sé que en Francia hemos tenido suerte las mujeres cineastas y debemos estar muy agradecidas a Agnès Varda, Chantal Akerman… y tantas más.

‘Próxima’ también reflexiona acerca de la separación, ¿no?

Sí, pensé, además, que se vería con más fuerza si la separación de la madre era con una niña pequeña. Ahí está también la imagen de la separación de la Tierra, de la madre Tierra. En el protocolo de la NASA eso es la separación umbilical. Todos pertenecemos a este planeta, y hoy está jodido explorar el espacio. Los cuerpos están hechos para vivir en la Tierra y los astronautas sufren la experiencia de esa fragilidad, la fragilidad del cuerpo.

¿Cómo afecta al organismo un viaje espacial?

Es inhumano, daña la integridad física, se pierde el sentido del equilibrio, el cuerpo se ensancha unos quince centímetros y ese proceso duele, se debilita la visión. Yo quería rodar esta mutación. Cuanto más te adaptas a ello, más cuenta te das de que tu lugar es la Tierra.

¿Cómo trabajó junto a Eva Green?

Eva Green no es madre, pero en el rodaje se metió en el personaje, el personaje de una guerrera con hijos. Una especie de Calamity Jane. En el cine, normalmente las madres aparecen como mujeres dolientes, pero se puede ser muy buena madre aunque no lo parezcas.

De izquierda a derecha Eva Green, la directora Alice Winocour y Zélie Boulant Lemesle.- MONTSE CASTILLO