Receta de tarta vasca de queso
Muy sencilla de elaborar, especialmente si la comparamos con otros postres más sofisticados y desalentadores si no se tienen conocimientos en repostería.

La tarta de queso vasca es una receta muy sencilla de elaborar, especialmente si la comparamos con otros postres más sofisticados y desalentadores si no se tienen conocimientos en repostería. Aquí se trata de hacer una sencilla mezcla de queso crema con huevos y harina. Aunque se puede hacer a mano, es recomendable tener un robot de cocina, o unas varillas eléctricas, para que la base salga más homogénea. Luego se cuaja en el horno hasta que cambia de color.
Requiere también de un molde de aluminio redondo (o similar) y del uso de papel de horno arrugado, que hará de contenedor de la mezcla. Este paso es fundamental, pues se trata de un pastel que debe quedar muy dorado en el exterior, de un color tostado, y crema en su interior, como si fuera un flan.
Una vez se ha horneado, se deja reposar antes de sacarla del molde. Si la quieres menos cuajada, simplemente déjala menos tiempo en el horno (aunque recuerda que debe salir bien quemadita por fuera).
Ingredientes (6-8 personas) :
1 kg de queso crema (tipo Philadelphia, a temperatura ambiente)
300 g de azúcar
6 huevos grandes
500 ml de nata para montar
30 g de harina de trigo (2 cucharadas colmadas aprox.)
1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
Pizca de sal
Molde de aluminio de 20–22 cm
Papel de horno
Varillas (mejor eléctricas) o robot de cocina
Prepara el molde y el horno:
Arruga con las manos papel de horno.
Forra el molde con papel de horno arrugado.
Precalienta el horno a 220 grados, calor arriba y abajo.
Haz la mezcla de queso:
En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar hasta que quede una crema lisa y sin grumos.
Añade los huevos uno a uno, batiendo lo justo para integrarlos (sin meter demasiado aire).
Incorpora la nata líquida, la vainilla (si la usas) y la pizca de sal.
Tamiza la harina encima y mezcla suavemente hasta que quede homogénea.
Vierte la mezcla en el molde forrado.
Hornea:
Hornea unos 40-50 minutos a 210-220 grados.
Los bordes se cuajan y toman color tostado.
El centro debe quedar aún un poco móvil al mover el molde.
Si la ves muy pálida, puedes subir un poco el horno los últimos 5 minutos.
Saca la tarta del horno: se bajará un poco, es normal.
Deja que se enfríe a temperatura ambiente.
Luego llévala a la nevera al menos 4–6 horas, mejor toda la noche.
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