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Sergio Ramírez le dedica su Cervantes a los asesinados estos días en Nicaragua

El escritor ha recordado la situación de su país y los sucesos ocurridos en estos cinco días de protestas contra una reforma de la seguridad social anunciada por el Gobierno de Ortega, que han dejado al menos 27 muertos y más de 100 heridos.

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El rey Felipe posa junto al escritor nicaragüense Sergio Ramírez.- EFE

La situación de Nicaragua ha sido la protagonista este lunes de la entrega del premio Cervantes a Sergio Ramírez, quien ha dedicado su discurso a los "asesinados en las calles por reclamar justicia y democracia" y a los jóvenes que luchan para que "Nicaragua vuelva a ser República".

Y es que la sombra de la actualidad en Nicaragua ha estado presente en los discursos del Ramírez, primer escritor nicaragüense que recibe el premio Cervantes, el más importante de las letras en español, como en el de el Rey Felipe VI y el ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo.

Ramírez, con un crespón negro en su solapa y tono grave, ha recordado también a su llegada al paraninfo de la Universidad donde se ha celebrado la ceremonia, la situación de su país, "con una historia reiteradamente desdichada" y los sucesos ocurridos en estos cinco días de protestas contra una reforma de la seguridad social anunciada por el Gobierno de Daniel Ortega —y posteriormente derogada—, que han dejado al menos 27 muertos y más de 100 heridos.

Autor de más de cincuenta títulos, ente ellos Margarita, está linda la mar, La marca del zorro o Adiós, muchachos, fue vicepresidente de su país desde 1985 a 1990, junto a Daniel Ortega, del que se desligó hace tiempo por su deriva autoritaria.

Ramírez este lunes ha vuelto a aunar literatura y política, algo que le ha perseguido en su vida por su compromiso como escritor. Un novelista, ensayista, cuentista, que no ha estado nunca en una torre de marfil.

"Escribo entre cuatro paredes —ha dicho el escritor—, pero con las ventanas abiertas, porque como un novelista no puedo ignorar la anormalidad constante de las ocurrencias de la realidad en que vivo, tan desconcertantes y tornadizas, y no pocas veces tan trágicas pero siempre seductoras".

"Mi América, nuestra América, como solía decir Martí. La Homérica Latina, como la bautizó Marta Traba", ha precisado Ramírez, quien ha tenido palabras de recuerdo para el escritor mexicano y premio Cervantes, Sergio Pitol, recientemente fallecido.

En su discurso, Ramírez ha recalcado que no se puede ignorar la realidad de los "caudillos del narcotráfico", "el exilio permanente de miles de centroamericanos hacia la frontera de Estados Unidos impuesto por la marginación y la miseria, y el tren de la muerte que atraviesa México con su eterno silbido de Bestia herida, y la violencia como la más funesta de nuestra deidades".

Ramírez, que ha sostenido que la novela es una conspiración permanente contra las verdades absolutas, ha tenido recuerdos también para sus abuelos y su madre, que fue la que le enseñó a leer el Quijote, y ha reiterado su admiración por Cervantes y por Rubén Darío, con quienes la lengua española hizo un viaje de "ida y vuelta".

Tras el discurso del flamante Cervantes, que ha estado acompañado de su toda su familia, su mujer Tulita, sus tres hijos y ocho nietos, el Rey Felipe VI ha elogiado el igual "compromiso con la lengua y con la ciudadanía" del escritor nicaragüense que durante su vida ha combinado la política y las letras.

El rey ha mostrado su admiración por la figura y la trayectoria del premiado y le ha transmitido la cercanía de España con el pueblo nicaragüense en medio de la ola de protestas contra el Gobierno que preside Daniel Ortega.

"Hoy reconocemos a un embajador de Cervantes y de la patria de Darío que, con usted, ha vuelto a casa, a esta casa que es la lengua de todos", ha dicho el monarca, acompañado en la solemne ceremonia de entrega por la reina Letizia; el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; además del ministro Méndez de Vigo, y otras autoridades del mundo de la política, la educación y la cultura.

Méndez de Vigo, que también ha tenido un recuerdo para la situación en Nicaragua, ha asegurado en su discurso que "el español es libertad, desde Cervantes a Sergio Ramírez". "Es una lengua que no tiene dueño, y ahí reside su fortaleza", ha añadido.

El ministro ha destacado que Sergio Ramírez es "escritor sobre todas las cosas" y ha considerado erróneo que se dijera de él que haya tenido "una vida doble: "Primero político, más tarde escritor. Algo desmentido por la fuerza de los hechos".

A la ceremonia de entrega del Premio también han acudido escritores como la autora brasileña y premio Príncipe de Asturias, Nélida Piñón, Rosa Montero o la poeta nicaragüense Gioconda Belli, además de la viuda de Carlos Fuentes, Silvia Lemus.

En una ceremonia con nubes y claros y también con tintes políticos internacionales y nacionales, los focos se han centrado también en el reencuentro del presidente del Gobierno con Cristina Cifuentes, que no coincidían desde hace dos semanas y hoy se han saludado y han hablado a solas unos minutos.

Si Sergio Ramírez comenzaba la jornada acordándose de su país, sus últimos momentos en el paraninfo le han llevado también a esos paisajes, cuando la tuna de la Universidad de Alcalá le ha vestido con una de sus capas y le ha cantado "Nicaragua, nicaragüita".