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"La SGAE tratará de seguir avasallándonos a todos"

Julio Alonso, fundador de Weblogs SL., afronta una demanda presentada por la sociedad de gestión.

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Todo empezó hace cuatro años. En tiempo normal, porque para Internet han pasado más de 20”, recuerda Julio Alonso (Madrid, 1968), fundador de Weblogs SL, una empresa de blogs. En el suyo, merodeando.com, donde da información sobre medios y tecnología, se hizo eco de un caso de googlebombing –un método mediante para colocar un sitio web en los primeros lugares de los resultados en Google– que estaba teniendo gran éxito en la red: SGAE=ladrones, que generó comentarios de todo tipo que no gustaron a la sociedad de gestión de derechos.

Con la SGAE hemos topado. Ayer hizo frente a la última vista previa a la sentencia, que se hará pública en unos días, por una demanda de la sociedad, que exige la retirada del post y 9.000 euros. “El año pasado”, relata Alonso, “recibí un burofax para que borrara esa entrada de mi blog”. “Decían que es un texto injurioso, algo imposible porque no había opinión, sólo información”, reclama.

Dispuesto a negociar, ofreció a la SGAE el derecho de rectificar. Mandaron un texto alternativo titulado: 'La SGAE, víctima de una campaña difamatoria en Internet'. “Ofrecí una rectificación, pero no voy a consentir que me escriban ellos el blog”, dice Alonso, quien además accedió a retirar “quirúrgicamente” los comentarios más ofensivos. La sociedad le exigía que retirara hasta los que eran sencillamente críticos.

En los comentarios está el punto fundamental de la demanda: “Quieren hacerme responsable de todo lo que dicen los internautas en los comentarios, aplicando contra mí la Ley de Prensa de Franco”, señala Alonso.

Sus sensaciones tras la vista son negativas: “No pinta bien. Tras la intervención del fiscal, que ha comprado la versión de la SGAE, creo que tienen un 80% de posibilidades de ganar”. “Eso a pesar de que contradice claramente la doctrina que sus superiores vienen defendiendo”, asegura Alonso, “una incoherencia que hemos subrayado en el juicio”. Según él, el responsable del comentario ha de ser únicamente el autor del mismo. En cambio, “ni la SGAE, ni el fiscal, ni el juez” han solicitado ninguna información sobre los comentaristas de aquel post que tan lesivos considera la sociedad de gestión.

Para Alonso, el origen de su conflicto con la SGAE está claro: “El problema de fondo es que su papel como intermediario ha dejado de ser necesario, y va a defenderlo con uñas y dientes”, señala.

“Afortunadamente”, dice el demandado, “yo tengo recursos de los que la mayoría de los bloggers no disponen”. Y por ello piensa continuar recurriendo en caso de no ganar. “Si pierdo esta demanda conseguirán que, a partir de ese momento, otros comiencen a autocensurarse”. Por eso, augura Alonso que “la SGAE tratará de seguir avasallándonos a todos: hay que luchar para evitarlo”.

“Estoy convencido de que es una batalla que había que dar”, ha escrito Alonso en su blog, “y me ha tocado a mí darla en nombre de todos”.