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Sotheby’s La feminista que Velázquez nos ha descubierto casi cuatro siglos después

El retrato que el sevillano pintó en el siglo XVII de Olimpia Maidalchini Pamphili, denominada ‘la papisa’ por el poder que cosechó dentro del Vaticano, se ha vendido en Londres por 2.779.938 euros, menos de lo deseado por el mal estado de conservación en el que se encuentra. Pero la obra ha devuelto a la actualidad a una de las primeras feministas de la historia.

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Sotheby’s vende la ‘Papisa’ de Velázquez por 2,8 millones de euros. /EFE

No todos los días un Velazquez aparece en una casa de subasta y se muestra ante todo aquel que combine ‘querer’ y ‘poder’ para adquirirlo. Ha ocurrido este jueves en Londres con el retrato de Olimpia Maidalchini Pamphili realizado en 1650 y, aunque la venta no ha resultado todo lo exitosa que se hubiera deseado, con ello el pintor sevillano le ha devuelto la relevancia de la que gozó en su momento y que la historia y la iglesia le arrebataron.

La cuñada y amante de Inocencio X -también retratado por el maestro sevillano- es casi una desconocida en nuestros días aunque está considerada una de las primeras feministas de la historia porque, como asegura a Público su biógrafa, la estadounidense Eleanor Herman: “Creía que el sistema era muy injusto para las mujeres no permitiéndolas ir a la universidad, participar en la vida política o convertirse en doctores o abogados y fue lo suficientemente inteligente como para elevarse desde sus modestos comienzos hasta las alturas del poder y la riqueza, dando ejemplo a otras mujeres de que ellas también podrían lograr mucho en un mundo completamente dominado por los hombres”.

Olimpia supo ganarse la confianza de su cuñado Inocencio X, un hombre muy inteligente pero terriblemente indeciso, que depositó todas sus decisiones en ella. De ahí que fuera conocida como ‘la papisa’ por el gran poder que llegó a cosechar dentro de la iglesia, “ese bastión de dominación masculina que, después de su muerte, borró con éxito su memoria porque ¡no querían que se supiera que una mujer los había gobernado a todos!”, exclama Eleanor.

Más de cuatro siglos después, Olimpia se ha podido vengar. Su retrato, realizado por un Velazquez en plena madurez durante su segundo viaje a Italia, se ha vendido por 2.779.938 euros en una subasta celebrada en la casa Sotheby’s de Londres; una cantidad dentro de lo estimado pero por debajo de lo deseado. Eso sí, nadie podrá quitarle que estos días el mundo entero vuelve a hablar de ella; una mujer inteligente, ambiciosa y trabajadora. Así es como cuentan que fue y, por si queda alguna duda, ahí está la obra de Velazquez, que la conoció, para confirmarlo. Porque, como revela a Público el periodista especializado en arte Pablo Ortiz de Zárate, si bien “no es raro que retratara a mujeres destacadas, lo inusual es que la presente con esa crudeza, sin embellecer sus rasgos, y con un gesto tan directo, firme e inteligente”. Y añade: “En el siglo XVII esos eran atributos reservados a los hombres, por lo que un retrato así refleja sin duda que se trataba de alguien con mucho poder”.

Y tanto. Según Eleanor: “Ella le decía al Papa a quiénes tenía que nombrar cardenales, ella negoció con los embajadores de Francia, España y otros países sobre comercio..; era una época en la que casi todos los hombres eran corruptos y Olimpia lo hizo mejor que cualquiera de ellos”.

Los hombres la odiaban y las mujeres la adoraban

Tanto poder tenía Olimpia que los hombres la odiaban, especialmente los cardenales, a los que “no les gustaba que la hija de un recaudador de impuestos les dijera a todos qué hacer en la iglesia de Cristo”, cuenta Eleanor.

Para las mujeres, en cambio, Olimpia era “como una estrella de Rock”, asegura que “viajaban a Roma y se quedaban a las puertas de su palacio para verla”. La admiraban por haber conseguido lo que ellas soñaban.

Entre los empeños de Olivia estuvo el “proveer de comida y leña a los conventos y tomar a las prostitutas de Roma bajo su protección permitiéndoles usar su escudo en sus puertas y en sus carruajes”. Además, “cuando el Papa la convirtió en la princesa de San Martín en 1644, construyó 250 casas que entregó a las niñas pobres como dote para que no se vieran obligadas a ingresar en un convento o convertirse en prostitutas”, cuenta Eleanor.

También fue patrona del arte romano y, de hecho, fue ella quien promovió La fuente de los Cuatro Ríos, de Bernini, que se levanta en la Piazza Navona de Roma justo enfrente del palacio que fue su residencia.

Pero no todo en ella es admirable

Olimpia luchó por los derechos de las mujeres de su época pero también fue una mujer extremadamente codiciosa. Cuentan que, reyes y reinas de todas partes le enviaban regalos caros para ganarse sus favores, porque sabían de su avaricia. Hasta el punto de que se negó a comprar un ataúd para Inocencio X cuando éste murió y “cuando se contagió de la plaga, temerosa de que si quedaba inconsciente sus sirvientes le robaran sus mejores diamantes, se los escondió en la boca porque sabía que no la tocarían para no contagiarse; su hijo los encontró cuando movieron su cadáver”, escribe Eleanor en su libro ‘La amante del Vaticano’.

Y el cuadro, ¿quién lo ha comprado?

Como si fuera una broma del destino, el retrato de Olimpia, ese personaje tan incómodo para muchos, estuvo perdido durante casi 300 años; desde 1724 hasta que en los ochenta un coleccionista lo adquirió como ‘anónimo’ y la casa de subastas Sotheby’s, después de estudiarlo, aseguró que se trataba de ‘el Velazquez’ perdido.

Esta aventura, es lo que parece haber jugado en su contra a la hora de la venta. Durante los días previos a la subasta se llegó a pensar que la obra podría llegar a alcanzar una cantidad muy superior porque, como apunta Pablo Ortíz de Zárate, “que una obra del maestro sevillano salga a subasta es algo excepcional porque quedan muy pocos cuadros suyos en manos privadas. La mayoría están en grandes museos que, salvo debacle financiera total, jamás los sacarán a la venta”.

Pero los responsables de Sotheby’s confirmaban a Público que la cifra no ha traspasado lo estimado porque la obra no se encuentra en el mejor estado de conservación después de tantos años desaparecida en no se sabe dónde.

Buena o mala venta, la gran pregunta en estos caso es siempre la misma: ¿quién es el comprador? Aun es una incógnita si el público podrá ver a Olimpia en un museo o si se quedará decorando un salón privado. En Sotheby’s no hay manera de sonsacárselo “por el momento”.