Público
Público

Así es 'The Jinx', la serie que desenmascaró a Robert Durst

Durante años, gran parte de los investigadores de los casos en los que se vio envuelto (la desaparición de su mujer en 1982 y el asesinato de una amiga en 2000) lo consideraron culpable aunque no lograron incriminarle. Ahora, una declaración suya no intencionada en este documental le ha puesto en jaque.

Publicidad
Media: 4.33
Votos: 3

Robert Durst durante la serie 'The Jinx'.

MADRID.- Todo comenzó en 1982 con la misteriosa desaparición de su joven esposa. Y todo podría acabar ahora, 33 años después, con una frase: "Los mate a todos, por supuesto". Seis palabras dichas para sí mismo en la soledad de un baño y con un micrófono abierto que podrían suponer su condena. Es la historia de Robert Durst, un septuagenario millonario y neoyorkino que podría enfrentarse a la pena de muerte de ser encontrado culpable del asesinato de su mejor amiga 18 años después de ser cometido. Las claves de su vida y las muertes/desapariciones que lo han rodeado se recogen en un documental de la HBO que él mismo auspició. The Jinx (El gafe) es su historia, la vida del mayor del clan de los Durst y de cómo un niño huérfano de madre en su más tierna infancia acabó convirtiéndose, presuntamente, en un asesino en serie.

A estas alturas, raro es quien no conoce la historia de Durst, detenido un día antes de que HBO emitiese el sexto y último capítulo de una serie documental que ha visto como precisamente eso, la detención de su protagonista, ha supuesto un fuerte espaldarazo publicitario para la misma a nivel mundial. Disponible desde este lunes en Yomvi y Canal + Xtra, está dirigida por Andrew Jarecki y coescrita por Marc Smerling, dos cineastas que llevan más de un lustro dedicando su labor profesional a la vida de Durst. No en vano, antes de The Jinx estrenaron la película Todas las cosas buenas, protagonizada por Ryan Gosling y Kirsten Dunst en los papeles de David y Katie Marks, personajes inspirados en el matrimonio Durst.

Cuentan que fue el propio Robert Durst quien le planteó al director el concederle una entrevista para contar su punto de vista sobre la desaparición de su mujer y todo lo que ocurrió después

Fue precisamente esa película, cuyo cartel está presente en el documental y que cuenta la historia de amor y posterior deterioro de la relación de esta pareja, la que abrió la puerta a The Jinx. Cuentan que fue el propio Robert Durst quien le planteó al director el concederle una entrevista para contar su punto de vista sobre la desaparición de su mujer y todo lo que ocurrió después. Fue el germen de una serie documental que arranca con el capítulo Un cuerpo en la bahía y termina con La segunda entrevista. A lo largo de los seis episodios que la componen, The Jinx alterna imágenes de archivo con la recreación de sucesos y con entrevistas a los principales protagonistas de las cuatro muertes que se abordan, empezando por el suicidio de la madre de Robert Durst que él mismo presenció y acabando con el asesinato de Morris Black. Investigadores, abogados, agentes, familiares de las víctimas y el propio Robert Durst dan su versión de los hechos.

Lo más jugoso de sus seis capítulos, dejando al margen el final el alto, son las entrevistas integradas en ellos

Aunque es un documental, los títulos de crédito recuerdan en cierta manera a los de True Detective y el cuidado trabajo de realización y montaje de la serie dejan ver el sello HBO. Por momentos parece más una serie de ficción que una documental. Lo más jugoso de sus seis capítulos, dejando al margen el final el alto, son las entrevistas integradas en ellos. Cómo la mayoría de las personas relacionadas con los casos de desaparición o asesinato en los que se ha visto envuelto Durst lo consideran culpable de la desaparición de su mujer y la muerte de su amiga pero no tienen pruebas para demostrarlo. Cómo la frustración de los implicados en la investigación se deja notar ante un hombre acostumbrado a salirse con la suya.

'The Jinx' es el retrato de un 'pobre niño rico' con un fuerte trauma infantil que no concibe no hacer lo que le quiere sin temor a las consecuencias y que es capaz de meterse él mismo en la boca del lobo

The Jinx es el retrato de un 'pobre niño rico' (así se titula uno de sus episodios) con un fuerte trauma infantil que no concibe no hacer lo que le quiere sin temor a las consecuencias y que es capaz de meterse él mismo en la boca del lobo confiado en que su inteligencia le pone varios pasos por delante del resto. En el documental se dibuja a Durst como un millonario excéntrico, con algún que otro tic nervioso, capaz de reconocer que mintió a la policía con el fin de que le dejasen en paz y con cierta capacidad para caer bien. Algo reconocido por el propio director de la serie, que tuvo un trato cercano con él y cuya relación evoluciona con la investigación.

Los hechos que narra 'The Jinx'

Tres son los casos que aborda The Jinx. Por un lado y, como hilo conductor, la desaparición de la mujer de Durst en 1982. A fecha de hoy nada se sabe de qué ocurrió aquel fin de semana. La investigación la sitúa en Nueva York después de pasar un fin de semana fuera de la ciudad y tras una discusión con su marido, quien aseguró a los agentes haberla dejado en la estación y haber hablado con ella, ya en su ático neoyorkino, esa misma madrugada. Mentira. Él mismo reconoce en la primera entrevista con Jarecki que no llegó a hacer esa llamada.

El otro caso (segundo cronológicamente) es el asesinato de Susan Berman en 2000, amiga de Durst y su portavoz durante la investigación de la desaparición de Kathie. Esta hija de mafioso orgullosa de serlo murió poco después de ponerse en contacto con el millonario para comunicarle que la Policía quería volver a hablar con ella por lo ocurrido hace 18 años. Los investigadores sabían que Durst estaba en California en el momento de los hechos, pero nunca pudieron situarle en la escena del crimen. La pista definitiva parecen haberla encontrado Jarecki y Smerling en su investigación. De hecho, esa, una prueba caligráfica, es la que puso nervioso a Durst y provocó su accidental confesión.

El siguiente caso es el asesinato en 2001 de Morris Black, un vecino de apartamento de Durst en un pequeño pueblo costero al que el multimillonario huyó caracterizado como mujer y haciéndose pasar por muda. Alquiló un apartamento y allí se escondió de todos. Fue juzgado y absuelto. El jurado consideró que su defensa de muerte accidental era creíble. Lo de fragmentar el cadáver, meterlo en bolsas de basura y tirarlo al mar fue por el miedo a que la policía no creyese en su versión de la muerte accidental. También le creyeron.

¿En qué momento entregaron la confesión de Durst a las autoridades? ¿Por qué insinúan que la segunda entrevista se hizo casi un año después de la fecha real?

La detención de Robert Durst el 14 de marzo, un día antes de la emisión del capítulo final con su confesión en HBO, no ha hecho más que desatar la polémica y un sinfín de preguntas incómodas para los creadores del documental. ¿Estaba pactado? ¿En qué momento entregaron la confesión de Durst a las autoridades? ¿Por qué insinúan que la segunda entrevista se hizo casi un año después de la fecha real? Jarecki y Smerling han cancelado sus entrevistas para no enturbiar el proceso judicial ahora abierto, pero antes de eso hablaron con The New York Times sin explicar claramente lo ocurrido.

Sí han dicho que la cinta en la que se escucha el ya famoso “los maté a todos, por supuesto” fue descubierta en la sala de edición dos años después de su grabación accidental. Es decir, que tuvieron constancia de ello en 2014. También han dicho que se la enviaron a las autoridades hace meses, pero sin dar una fecha concreta. Entonces, si es así, ¿por qué no se ha detenido antes a Durst? ¿Por qué esperar al sábado previo a la emisión del desenlace de The Jinx? En la citada entrevista con el Times, Jarecki tira balones fuera asegurando que no tiene la cronología de los hechos delante y que no puede responder sin ella.

La polémica está abierta al otro lado del Atlántico, donde algunas voces se preguntan si no han ocultado pruebas para favorecer el impacto de su documental o si han sobrepasado líneas de la ética periodística para conseguir un mayor efectismo haciendo cosas que la policía no puede. A la espera de cómo actuarán las autoridades judiciales estadounidenses en este caso y la evolución en el tribunal del mismo, Dick DeGuerin, abogado de Durst, ha aseguradoen declaraciones a Entertainment Weekly que la grabación, pese a ser un momento dramático genial, “no es la verdad” y confía en que no tendrá validez en un juicio. El último capítulo está aún por escribir y su final podría ser la pena de muerte.