Este artículo se publicó hace 10 años.
Versos para conocer al cantautor del amor y la desolación
Entre la épica y lo profano, Cohen abordó el amor en sus letras con lucidez y sobriedad
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Con estos versos cierra Cohen la que es quizá su canción más versionada, Hallelujah. La letra, cargada de referencias bíblicas y viejos relatos termina de forma abrupta; no hay escapatoria, nadie es ajeno a la gloria y pena de amar.
Y si en Hallelujah implora al rey David a Dalilah y a Sanson para hablar de amor, en I tried to leave you Cohen abandona el tono épico y abraza el pragmatismo. Cohen nos habla con sobriedad carveriana de la abulia que implica el compromiso.
Contenidas en uno de sus temas más conocidos —I’m your man—, aquí el poeta no duda en arrastrarse todo lo que sea necesario cual pagafantas de saldo con tal de tomar una mano. Aquí el amor ni es épico, ni es cotidiano, es una suerte de humillación que el autor asume con total desvergüenza. Desaparecería por ti, llega a decir. Un hombre entregado. Poca broma.
El fracaso y la ruptura como algo inherente al amor. Aquí Cohen aborda la separación y la frustración sin sonar remilgado. Litros de ponzoña lacrimógena se han vertido sobre este asunto en la historia de la música pop, pocos son capaces de expresarlo con la lucidez de Cohen en Hey, that’s not the way to say goodbye
Y de la ruptura al desquicie amoroso. En So Long, Marianne se ríe, se llora y se vuelve a reír. Cohen analiza el fenómeno amoroso con su innato talento para captar las emociones más universales. Escrita para Marianne Ihlen, la joven y atractiva noruega que Leonard Cohen inmortalizó, hace ya casi cinco décadas, ha pasado a la historia como una de las grandes canciones de amor.
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