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Walter Salles prepara una nueva película con Gael García Bernal

El director valora la "extrema inteligencia" del protagonista de 'Diarios de motocicleta', con el que rodará en breve "una historia original" en la que trabajan desde hace años

EFE

El director brasileño Walter Salles prepara un nuevo proyecto con el actor Gael García Bernal, con el que ya trabajó en Diarios de motocicleta, para realizar una película basada en una historia original en la que llevan trabajando varios años.

"Tenemos un proyecto en desarrollo desde hace varios años y está casi listo para empezar. Es una historia original. Espero que pronto podamos ponerlo en marcha", afirmó Walter Salles, que se declaró "un gran fan de Gael".

En una entrevista en Cannes, Salles recordó que conoció a García Bernal para el rodaje de Diarios de motocicleta.

Una película que definió "un antes y un después" en su vida como director. "Nos convertimos en una familia", explicó sonriente Salles, que ha mantenido contacto con todos, especialmente con el intérprete mexicano, que se ha convertido en uno de sus amigos más cercanos. "Admiro su extrema inteligencia y sensibilidad. Es una de las personas más afectuosas que he conocido", comentó.

Sobre Diarios de motocicleta, señaló que fue un proyecto que le llegó de rebote, después de que otros cinco ó seis directores renunciaran a ponerlo en marcha. Pero, agregó, también "me han ofrecido películas que he rechazado y que las han hecho otros directores, probablemente de una forma muy diferente a la que yo lo hubiera hecho, y, en la mayoría de los casos, mejor de lo que yo lo hubiera hecho, porque si no las hice es porque no me sentía la persona adecuada".

Sí sintió que podía adaptar para el cine el libro de Jack Kerouac On the road, trabajo que presentó el miércoles en la competición oficial de Cannes. Una historia de un viaje, como muchos de los que ha hecho el realizador, siempre por carretera. "Cuando puedo, evito el avión y el tren, conduzco en coche o moto", dijo Salles.

Al director brasileño le gusta alejarse lo más posible de su punto de partida, de su lugar de origen, porque, "cuanto más lejos estás de allí de donde vienes, mejor entiendes quién eres y, posiblemente, quién quieres llegar a ser".

Un amor por las carreteras que también le viene del cine, de las grandes películas de viajes de Michelangelo Antonioni, Wim Wenders o el brasileño Carlos Dieguez; y similar al que siente por su país de procedencia, Brasil, "un país muy joven cuya personalidad aun no está cristalizada". En Brasil hay una gran tradición de películas de viajes que permiten ver cómo cambia el país, porque "vas a un lugar en el que no has estado en dos años y todo ha cambiado".

Y es ese paso del tiempo, el cómo afecta a las personas, lo que le gusta reflejar a Salles en sus películas, un poco al estilo documentalista o de pintores como Cézanne. Pero hacerlo siempre basándose en la propia experiencia. "Te puedes sentar en un sofá y ver un documental sobre la Patagonia, pero no vas a sentir la soledad absoluta que se siente cuando está allí" y, además, "no vas a cambiar" como ocurre cuando se experimentan las cosas.

"La única forma de desarrollar una conciencia crítica es a través de la experimentación. De vivir tu propia experiencia, y no a través de la pantalla". Eso es algo que está pasando en todo el mundo. La gente se está rebelando contra la situación actual y no lo hace desde su casa. "En la primavera árabe, la ocupación de Nueva York, los indignados en España, la gente está usando instrumentos de redes sociales, pero no para estar en casa, sino para estar allí, físicamente".

Una revolución diferente pero, al mismo tiempo, parecida a la que narraba Kerouac en su libro, una obra que Salles leyó cuando tenía 18 años y que le impresionó profundamente. "Por la libertad de los personajes, la libertad sexual, la libertad de expandir tu consciencia usando drogas, la libertad de coger una carretera para saber de dónde venías y a dónde vas".

Pero, sobre todo, agregó, por la libertad de escribir. "Hay que darse cuenta de que lo leí en 1978, durante el régimen militar en Brasil, cuando había censura en la prensa, en todo tipo de arte, pero, sobre todo, censura de las mentes".