Público
Público

Yvan Attal: "Soy feminista y sigo pensando que mirar el culo a las chicas es muy sano"

Director y protagonista de ‘Buenos principios’, adaptación al cine de la novela de John Fante ‘Mi perro idiota’, Yvan Attal desata su lengua y sus recelos hacia esta sociedad pacata de los políticamente correcto.

Publicidad
Media: 4.22
Votos: 9

A la izquierda Ben Attal, hijo de Yvan Attal, en la película 'Buenos principios'.

No tiene pelos en la lengua. Hace bandera de lo políticamente incorrecto porque está harto y aburrido de tanta contención, tanto tacto y tanta autocensura. Y porque es políticamente muy incorrecto. Actor, director, escritor, Yvan Attal ha hecho una película, Buenos principios, “de un hombre que cambia a su mujer y a sus hijos por un perro maricón. Él es un egocéntrico y sus hijos son cuatro cretinos”. Y a pesar de decir lo que no se debe con palabras que le comprometen, es un tipo de una pieza, que detesta –lo ha demostrado en sus trabajos– la homofobia, el machismo y cualquier aberración de este mundo en el que vivimos.

No para de gesticular, de mover los brazos, se levanta y se sienta, se sienta y se levanta. Se ríe, piensa cada pregunta, te mira a los ojos –unas veces con complicidad, otras, un poco receloso–, sus respuestas son un torrente imparable. Le encanta el debate, disfruta hablando de su trabajo, pero, sobre todo, se lo pasa en grande combatiendo desde el arte los remilgos de una sociedad ñoña que nunca se atreve del todo a decir lo que de verdad piensa. “Soy feminista, pero creo que mirar el culo a las chicas es muy sano”.

Buenos principios, adaptación al cine de la novela de John Fante Al oeste de Roma. Mi perro idiota, cuenta la historia de un escritor de cincuenta años que se siente fracasado y echa la culpa de todos sus males a su mujer (interpretada por su pareja real, Charlotte Gainsbourg) y a sus hijos. La aparición en su casa de un perro que babea y que quiere ‘montar’ a todos los hombres y perros machos que se le ponen delante –le bautiza Estúpido– desata una dinámica de huida familiar.

La novela de John Fante es todavía más despiadada con el personaje que su película, ¿no se atrevió a tanto?

Pues yo creo que si miro solo la novela, no toda la obra de Fante, he estado muy cerca del personaje. Es verdad que hay en el libro dos cosas que no podía adaptar al cine. Una era el personaje de ella, en el libro es una racista, no aguanta la idea de que su hijo esté con una chica negra. Y otra cosa es la violación conyugal. La mujer vomita y se desmaya y él se la folla. Pero aún sin eso, el personaje es bastante cabrón con su mujer y sus hijos. Esta es la historia de un hombre que al final dice que ha cambiado a su mujer y a sus hijos por un perro maricón, ahí mi corazón se rompe y echo a llorar.

Pero ¿por qué no podía adaptar esas escenas?

El racismo hoy es un tema per se y era imposible contar lo de la mujer racista en dos escenas. Hubiera ocupado toda la película el tema. En cuanto a la violación, me hubiera encantado rodar esa escena, pero era impensable para mi productora.

¿Cuál es el límite entonces de lo que se puede mostrar o no en el cine?

No hay límite, pero hay cosas que la gente no quiere aceptar. Ya la misma forma de ser del personaje con los hijos es políticamente incorrecta. Hoy no se puede hablar mal de los hijos. Vivimos en una época de corrección y obviamente la literatura y el cine no son diferentes. ¡Hablar de una mujer racista hoy! Y una violación en la pantalla hoy también es un tema por sí mismo. Fante escribió el libro en los ochenta, sobre personas de los 60, aunque la crítica podría ser del mundo de hoy.

El personaje de Henri Mohen…

…Es un hombre que ama a su mujer, pero solo se da cuenta de ese amor que la tiene cuando todos se han ido de casa.

Esta película es la historia de un hombre de 50, un creador, que se siente fracasado. Usted es un creador, ha pasado también los 50… ¿se identifica en algo con el personaje?

Soy un hombre, he adaptado un libro sobre un hombre y sí, me identifico con el personaje. Lo siento, pero yo miro el culo a las chicas. Esta historia puede ser la problemática del hombre más que de la mujer. Miro a mi mujer y pienso que si mira atrás y piensa en lo que queda por hacer, no formularía las cosas del mismo modo. Un hombre con 50 años cuando mira hacia delante, ve menos cosas delante que las que hizo atrás. Este tipo se da cuenta de que las chicas no le miran ya.

Charlotte Gainsbourg, coprotagonista de la película.

Pero echa la culpa de eso a sus hijos…

Sí, es un hombre de mala fe que acusa de todos sus fracasos a su familia, a la mujer y a los hijos, y esa me parece una idea interesante. Yo hago cine, actúo en cine y teatro, escribo libros y cada vez que acepto algo de trabajo, tomo la decisión contando con mis hijos. Las decisiones no se pueden tomar con total libertad, sabes que comprometes a tus hijos.

¿Por ejemplo?

La primera vez que besé a un hombre en una película, en el patio del colegio de mi hijo, todos le decían que su padre era maricón. Cuando su madre (Charlotte Gainsbourg) hizo Nymphomaniac, le decían que era una puta.

¿Le parece interesante la idea del padre que culpa a sus hijos porque es real o porque es provocadora?

Este hombre acusa a sus hijos porque tiene menos libertad. Es comprensible. Sin embargo, nunca he oído a un padre expresar este sentimiento, pero seguro que lo pensamos muchos, que ahora tenemos menos libertad. Pero si cuando tus hijos son adolescentes, te tratan como a un idiota y tú piensas ¿pero qué le hecho yo a este imbécil para merecer esto? ¿Por qué no podemos juzgar a nuestros hijos? Los hijos de Henri Mohen son un porrero descerebrado que se ha liado con una streapper, una hija que sale con un militar homófobo, un chico que solo piensa en el surf… bueno, él desprecia a sus hijos porque no son la imagen de lo que hubiera querido. Eso es lo que me encanta de esta historia, este tipo se odia a sí mismo. Piensa que no es un buen padre porque no ha hecho buenos hijos.

¿Usted como padre se ha sentido así?

Claro, esto me toca como padre, yo había querido unas cosas para mis hijos que… y les reprocho que no estudien lo que yo quise. El que no está a la altura soy yo. Los padres tienen un sentimiento de culpabilidad y piensan que si sus hijos no van bien es por su culpa. Cuando pienso en mi padre y en el padre que soy yo, el que está cerca del personaje de la película soy yo. Y creo que todo viene del hecho de que nosotros no hemos sentido cercanía con nuestros padres y queremos ser el padre que hubiéramos querido, y esa cercanía con nuestros hijos a veces es muy tóxica.

¿Por qué?

A Henri Mohen no le respetan sus hijos y eso es lo que él les reprocha, pero el culpable es él. Su relación con ellos es la que ha provocado eso.

¿El personaje de Henri Mohen representa algo de la masculinidad de hoy?

No, en este momento se intenta borrar qué es un hombre y qué es una mujer. Espero que no lleguemos al punto en que están en EE.UU. en que hay baños para tres géneros: hombre, mujer y fluidos. Yo soy feminista, lucho por las mujeres, pero un hombre es un hombre y una mujer es una mujer. Borremos a la mujer y al hombre en el sentido de que vamos juntos, pero yo sigo pensando que es sano mirar el culo a una mujer, no hay nada malo en eso. Hoy me echan en cara que abra la puerta a una mujer. Esa lucha es peligrosa, igual que la de los niños. En realidad no nos importan los niños, no pensamos en ellos, es una cosa mucho más egoísta.

Yvan Attal y el perro, en una escena de la película.