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Zack Snyder se olvida del 3D en su nueva película

El director huye de la tecnología en su versión de 'Alicia'

ROBERTO ARNAZ

Zack Snyder se resiste a pasar por el aro. Su estilo visual, con composiciones de color saturado y escenas de acción en cámara lenta, encajaría a la perfección con el manual del director 3D, que con tanta vehemencia a adoptado Hollywood desde que James Cameron se llenó los bolsillos de dólares con Avatar.

"Lo peor que le puede pasar al cine es que los directores hagan películas en 3D porque se sientan obligados", asegura el realizador estadounidense, que sorprendió en 2004 con su primera película, El amanecer de los muertos, alcanzó la gloria junto a los espartanos de 300 (2007) y se convirtió en mito al llevar a la pantalla Watchmen (2009).

"No quería estropearla con un mal 3D", confiesa el director

Ahora Snyder mezcla el estilo del videoclip, con la estética de cómics, el heavy metal y la paleta de colores de Giovanni Battista Tiepolo, casi nada. En su nueva película, Sucker Puch, que se estrena este viernes, el director hizo una versión de "Alicia en el país de las maravillas con ametralladoras", como él mismo define.

Tenía todos los ingredientes para explotar al máximo el 3D y, sin embargo, las pruebas de cámara le quitaron la idea de la cabeza. "Vimos que el proceso de conversión no iba a dar los resultados que esperábamos y decidimos suspenderlo. No queríamos que la gente se marease o tuviera dolores de cabeza", confiesa el realizador, para quien la película tiene tanto que ofrecer visualmente "que no quería estropearla con un mal 3D".

La película ya es un cóctel suficientemente potente que combina nazis zombies, con orcos, dragones, gigantescos samuráis de piedra, hasta bombarderos B-52. Emily Browning, Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens y Jamie Chung completan la mano de chicas guerreras que intentan escapar de la lobotomía de su cruel carcelero Blue Jones, interpretado por Oscar Isaac.

La película ya es un cóctel suficientemente potente

Según reconoce Snyder, la mayoría de las estrellas femeninas de Hollywood participaron en el proceso de selección de la película. Pero el cineasta sólo puso una condición a las candidatas: "No dobles. Tenían que aceptar el reto y ser ellas las que hicieran las escenas de acción". Así que a las elegidas no les quedó más remedio que pasar antes tres meses en el gimnasio.

La preparación en combate cuerpo a cuerpo y en el uso de armas fue tan concienzuda que Snyder se dio cuenta de que había cometido un error. "Emily Browney jamás había disparado una pistola, pero entrenaba todos los días con una de calibre 45 y aprendió a manejarla", cuenta el director. Así que cuando necesitó que la actriz australiana mostrara su lado más frágil ella fue incapaz: "Parecía más una soldado profesional que una niña desvalida".

Snyder dedica a su madre, fallecida en 2010, esta reivindicación femenina que es Sucker Punch. "Ella fue la culpable de que sea director", reconoce el realizador, quien recuerda que a los 11 años le compró una cámara y le dijo que tenía que hacer películas. La fe de su progenitora en el potencial de Zack era tal que cuando se estrenó El Imperio contraataca le dijo que no fuera al colegio: "Y me llevó a hacer cola para que pudiera ver la película el día del estreno", cuanta el director. A ella le debe Hollywood la irrupción de uno de sus directores más prometedores.