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Abuso antes de la prueba

España golea (31-18) a Egipto antes de medirse hoy a Francia en el Mundial de Suecia

MIGUEL ALBA

La línea de España no tiene vértigo. Tira para arriba sin dejarse cargas por el camino. Todo lo contrario. Tras cada partido, la estética del grupo de Valero exhibe algún nuevo complemento. Ante Egipto, un partido que el martes nació como pachanga y acabó siendo determinante, por la combinación de resultados, para certificar la clasificación española para la segunda ronda, la Roja afinó el libreto.

Exprimió las buenas sensaciones defensivas de todo el campeonato el cambió al 5-1 descubrió el parcial de la tranquilidad (11-7, m. 21); llenó de minutos a las diferentes combinaciones de la primera línea (Entrerríos y Gurbindo; Iker-Chema, Rodríguez-Cañelas; Cañellas-Raúl, Entrerríos-Gurbindo) descubriendo virtudes en la velocidad de circulación; reforzó al colectivo, con muchos minutos para el banquillo y corroboró el pedigrí en la portería. Primero, con Hombrados; el segundo tiempo, con Sterbik. Los dos, por encima del 55% de aciertos.

Con 20 minutos por jugar (20-13), España no dejó de oler la sangre. El partido degeneró en un abuso de poder ante una primera línea egipcia que pasó de resultona a inofensiva. El hambre de los de Valero se hacía notar hasta en los pequeños detalles. En esas jugadas que certifican que un equipo vive el Mundial mientras toma el café en el desayuno. Con 25-16, hasta tres españoles peleaban por robar la pelota ante una falta de ataque egipcia para armar el contragolpe. La paliza ya no merecía esa intensidad. Simplemente, el test pensaba en hoy. Francia. La campeona de todo. La gran prueba ante la que España concluirá su composición de lugar en este Mundial.