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El arte de convencer por entusiasmo

Los que comparten vestuario con Guardiola coinciden en destacar su autoconfianza y capacidad de liderazgo

RUT VILAR

Él cree que algo es blanco, tú que es negro, y lo acabas viendo blanco". Para el vestuario del Camp Nou, como apunta Xavi, Pep Guardiola es lo más parecido a un gurú. Más allá de su ideario futbolístico, el técnico azulgrana se ha revelado como un especialista del coaching -proceso de entrenamiento y aprendizaje en que el coach acompaña a un individuo o equipo para lograr los resultados deseados- y de la inteligencia emocional.

"Es una persona con las ideas muy claras", valora Emili Ricard, fisioterapeuta del Barça y amigo personal del preparador. "Tiene una confianza bárbara en sí mismo", añade Tito Vilanova, ayudante de Guardiola desde su etapa en el Barça B y compañero de fatigas del técnico en La Masia cuando ambos jugaban en el fútbol base azulgrana.

La autoconfianza es, precisamente, uno de los rasgos que más destacan de Guardiola aquellos que le conocen bien. También, su pasión y humildad. "Cree tanto en sí mismo que acaba convenciendo a quien se le ponga enfrente", abunda el delegado del equipo Carlos Naval. "Y la pasión -añade Vilanova- , Pep vive con pasión todo lo que hace. Además, es una ganador; le aterra perder".

"Es muy curioso", responde su inseparable Manel Estiarte. "Le encanta escuchar; pregunta mucho a todo su equipo. Siempre está con el ¿qué, tú cómo lo ves? También le agrada compartir conocimientos, no separar áreas. Habla con los médicos, con los preparadores físicos, con todos", insiste. "Escuchar y hablar... También le encanta hablar". Las largas charlas de Guardiola son otro de los trazos que define su carácter y su sistema de trabajo.

"Es un entusiasta, te convence", insiste Xavi. "Puro sentimiento. Metódico, meticuloso y muy perfeccionista en el trabajo", detalla el de Terrassa. "Se pasa horas trabajando, no duerme muchas noches por preparar detalles del partido", reivindica Etoo, que suele referirse a Guardiola como "el jefe".

Cierto es que el aparatoso Range Rover blanco que conduce el técnico pasa más horas estacionado al pie de la escalerilla de acceso a su despacho de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí, donde se entrena el equipo, que en el aparcamiento de su casa. "Le mete muchas horas", coincide Naval. "No más que cualquier otro trabajador de este país", replica Guardiola como si tuviera que defenderse de algo.

A pesar de eso, sobre la mesa de su despacho siempre descansa algún libro, una excusa perfecta para evadirse del fútbol. A principios de temporada, el de Santpedor, como cientos de miles de lectores, sucumbió al fenómeno Larsson y paseó por los aeropuertos de media Europa la traducción al catalán de Los hombres que no amaban a las mujeres.

Más allá de lo apretado del calendario y la consecuente acumulación de trabajo y presión, Guardiola suele llevar siempre un par de novelas en su bolsa de viaje.

Durante el último parón liguero se concedió un par de días de fiesta para descansar en la Islas Canarias con la familia su compañera Cristina Serra y sus tres hijos Maria, Màrius y Valentina, de apenas un año. Tampoco ha descuidado otra de sus aficiones: la música. El pasado mes de marzo, sin ir más lejos, se le pudo ver en el concierto que ofreció en Barcelona el estadounidense de moda, Jason Mraz .

"Pep es un líder. Ha sido futbolista, sabe lo que es un vestuario por dentro y te puede dar muchos consejos de gran utilidad. Además ve el fútbol muy fácil y eso es muy importante", señala, sobre la metodología de trabajo de Guardiola, el capitán Puyol. "Un auténtico líder", coincide Pepe Costa, otro ex futbolista que forma parte del staff técnico del Barcelona desde la llegada de Frank Rijkaard al banquillo azulgrana.

"A mí Pep ya no me sorprende porque le conozco desde que empezó como jugador y no ha cambiado mucho, sigue tan humilde como siempre; es un tipo normal", matiza Costa. "Con una capacidad de comunicación con los jugadores envidiable, eso sí. Y que vive el Barça desde el más profundo sentimiento culé", concluye.

"Vive los partidos como si estuviera solo en el campo de fútbol, ve fantásticamente lo que sucede en cada momento y es capaz de rectificar allí mismo con las palabras justas", resalta, de nuevo, Etoo. "Un profesional de los pies a la cabeza", sentencia Iniesta.

"No sé si estará muchos años en el Barça como entrenador, porque es un hombre muy inquieto, siempre queriendo mejorar y realizarse como persona", aprecia, no sin razón, el presidente del club, Joan Laporta. Una confesión sorprendente para la hinchada barcelonista pero una posibilidad, la de la pronta retirada del banquillo azulgrana, que Pep esgrime a menudo cuando, en petit comite, alguien se atreve a comentarle que éste es sólo el inicio de una era gloriosa.