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Ballack y las bajas, un lastre

El Bayer Leverkusen confía en imponer su superioridad física

R. V. A.

La ausencia por lesión de algunos de sus puntales y la reticencia de Michael Ballack, otrora estrella del fútbol alemán, a asumir un rol secundario en el equipo han marcado el primer curso de Robin Dutt al frente del Bayer Leverkusen, sexto en la Bundesliga y, ahora mismo, a diez puntos de los puestos de Champions en el torneo alemán.

La fortaleza del rival del Barcelona en casa, donde ganó a Genk (2-0), Valencia (2-1) y Chelsea (2-1) en la fase de grupos, propició su clasificación para los octavos de final de la Liga de Campeones. Un logro que consiguió sin su portero titular, René Adler, lesionado en julio y de baja todavía, ni Tranquillo Barnetta, su futbolista más desequilibrante, que también sigue renqueante.

Esta noche ante el Barça, tampoco podrá contar Dutt con el extremo Sidney Sam ni con Eren Derdiyok, máximo goleador del equipo, ambos lesionados. Además, unos oportunos problemas musculares de Ballack, suplente en los últimos partidos tras negar el saludo al entrenador ante el Mainz al ser sustituido, evitarán el referéndum en el BayAre-na, cuya hinchada se sitúa de parte del jugador.

Así las cosas, lo más probable es que el técnico refuerce hoy la medular de su equipo con un zaguero como Reinartz y también con Gonzalo Castro, un joven formado en la cantera del Bayer, pero de padres españoles.

Los alemanes confían en que su superioridad física sirva para complicar el encuentro al Barcelona. Con Kiessling (191 centímetros) y Schürrle, rápido y con un potente disparo, delante para exigir a Víctor Valdés. De hecho, en la revista del club, bromeaban incluso estos días con la baja estatura de los azulgrana.