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Baño y masaje antes de las semis

España acaba líder y se medirá a Dinamarca; Serbia, a Croacia.

NOELIA ROMÁN

Llegados a este punto del Europeo, comienza lo bueno: los partidos que decidirán qué dos equipos lucharán por convertirse en el próximo campeón de Europa y suceder así a la devaluada Francia. Quiénes, en definitiva, pelearán por esa codiciada plaza olímpica para Londres.

España, con una trayectoria casi impoluta, se ha ganado el derecho de estar entre los cuatro mejores. Ayer, en un partido de baño y masaje, mostró su superioridad frente a Eslovenia (35-32) y ratificó su acceso a las semifinales como primera del grupo II. Los muchachos de Valero Rivera parecen acceder al penúltimo estadio del torneo en un momento ideal, con la máquina engrasada y suficientes recursos como para dar un paso más en su camino. Que lo hagan dependerá de lo que sean capaces de mostrar mañana ante Dinamarca, su sorprendente rival. Los daneses aprovecharon el no menos inesperado tropiezo de Alemania y le birlaron la última plaza. La otra semifinal la protagonizarán, en un duelo fraticida, la anfitriona Serbia y Croacia.

Ayer, ante Eslovenia, con la tranquilidad de la clasificación ya lograda, Valero se permitió el lujo de dar descanso a Víctor Tomás, Alberto Entrerríos y Julen Aguinagalde, tres de sus hombres más castigados -el seleccionador ha convocado al azulgrana Albert Rocas para la fase final, ante las diversas molestias-, rotar a sus jugadores y gestionar energías con vistas a las semifinales. No necesitada del triunfo, España se autoconcedió un cierto relajo. Eslovenia lo rentabilizó durante 40 minutos. Sin despegarse, marcó el paso en el marcador durante todo el primer acto, aprovechando la movilidad de sus jugadores. Y obligó a la selección a cambiar la defensa a 5-1. Mejoró su rendimiento el grupo de Valero, que atrapó la pausa con igualdad: 15-15.

Eslovenia olió la posibilidad de doblegar a España. Y protagonizó un regreso fulgurante: 17-21. Como tampoco era cuestión de tirar el partido, Valero tuvo que llamar al orden a sus jugadores, que no tardaron en reaccionar con un parcial de 6-1. El mando volvió a ser español (27-25), a través del contraataque y de la eficacia desde los siete metros -Iker Romero firmó un 5/5-, y a costa del progresivo desgaste físico de los de Boris Denic.

Sin necesidad de forzar la maquinaria, España se aseguró otro triunfo. Para entonces, ya sabía que su rival mañana sería Dinamarca, que no desaprovechó la derrota de Alemania (33-32, ante Polonia), y se impuso a Suecia (31-24). Serbia cayó ante Macedonia (19-22), y Croacia empató (24-24), ante Hungría.

 

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