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El Barça se queda sin el último récord

Los azulgrana se quedan a dos de los 107 goles del Madrid en una temporada

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Flamante tricampeón, al Barcelona le quedaban pocas cosas por conseguir en Riazor, tras tres días de fiesta. Si acaso, objetivos individuales, como el pichichi de Etoo, y derribar la última leyenda: los 107 goles del Real Madrid de Toshack. No logró ni lo uno ni lo otro. Los azulgrana se quedaron a sólo dos goles y dejaron la sensación de que, si se hubiesen puesto a ello en las últimas jornadas, también ese récord hubieran superado.

Quizás por eso Pep Guardiola sorprendió en Riazor con un once con un buen puñado de titulares como Piqué, Touré, Xavi o el propio Etoo. Ni un jugador del filial. Nada que ver con las dos últimos partidos de Liga, aunque las ganas fueran más bien escasas. El Barça jugó a lo de siempre: tuvo mucho el balón, pero con un par de velocidades menos, la intensidad justa para no ningunear al rival. Aprovechó el Deportivo la circunstancia y la laxitud defensiva de los azulgrana para marcar un gol, durante muchos minuots el de la victoria, y achuchar a Pinto en tres o cuatro ocasiones más.

Sucedió que el gol del equipo coruñés coincidió en el tiempo con el de Villa y sus escasas opciones a la UEFA se esfumaron. Y Etoo, sin pichichi pero con olfato de gol, lo ratificó a un minuto de la conclusión. Guardiola, desde el palco y rodeado de media plantilla, confirmó algunas realidades: que Hleb no aporta nada y sobra en este Barça; que algo hay que hacer con Martín Cáceres, al que no termina de ubicar; y, sobre todo, que Bojan está hambriento y quizás necesite muchos más partidos.

La defensa del Barcelona con Piqué y Touré desajustados le regaló un partido cómodo a Bodipo. Nadie apretaba a Valerón, que demostró de nuevo que en el Depor no hay aún ningún jugador a su nivel. El Barça permitió media docena de contras imposibles en otras circunstancias. La poca velocidad en la circulación hizo bueno el repliegue defensivo de los coruñeses. Por arriba, Etoo sufrió de nuevo el mal de la necesidad. Se jugó todos los balones que le llegaron y lo intentó desde cualquier perfil. Al camerunés se le ha vuelto a escapar el pichichi, aunque no haya sido por falta de ocasiones. Anoche, le cayeron cuatro claras y sólo definió la última.

El partido se escribió de forma anormal: mucha posesión del Barça y excesivo protagonismo de Pinto, el mejor de su equipo. Primero sacó una buena mano a Pablo Álvarez; después Sergio remató al larguero; Valerón le exigió de nuevo y el meta resolvió un mano a mano con Lafita y otro a Riki. El Barcelona no intentó arreglar el encuentro, pero sólo con la calidad y con el sostén de un incansable Bojan finalizó muchas jugadas en el área de Aranzubía. Fue Bojan el que inventó un gran pase para que Eto'o en el último minuto alcanzase la treintena.

El Deportivo no fue capaz de manejarse en el último tramo para ganar al tricampeón. Aún así cierra una temporada notable, por encima de las expectativas iniciales pero con el sabor amargo de la séptima plaza que no regala nada.