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El Barça y Messi son demasiado para el Madrid

Real Madrid 0 - Barcelona 2. El equipo de Pep Guardiola vuelve a a ganar en el Bernabéu otra vez de la mano de Messi y confirma que hoy por hoy está muy por encima del Madrid

ENRIQUE MARÍN

Con la Liga convertida en una alfombra roja, en clásico se antojaba el único escenario donde Madrid o Barça podía ceder puntos y, como consecuencia, ganar o perder el título. El padre de todos los partidos no podía tener más alicientes. El Barça fue mejor y, sobre todo, más eficiente. Xavi dictó sentencia con dos asistencias de gol a Messi y Pedro que valen la segunda victoria consecutiva del Barça en el Bernabéu, otro récord que bate Guardiola, y, a falta de siete jornadas, le da a su equipo prácticamente el título de Liga.

A diferencia de lo que les ocurría a otros Barça de autor, el Dream Team de Cruyff incluido, Guardiola no se dejó impresionar el año pasado por el Bernabéu y tan sólo intercambió las posiciones de Messi y Etoo. El resultado ya lo conocen: 2-6. Sin embargo, Pep sorprendió este sábado al introducir un par de variantes (Puyol, de lateral derecho y Alves, en el puesto natural de Messi) que se podían interpretar como medidas preventivas, aunque para nada fue así.

La ausencia de Ibra, una baja de envergadura física y táctica por lo que fija a las defensas rivales y facilita el fútbol de posición, despejó las dudas a Guardiola sobre si centrar a Messi o mantenerle en banda, aunque al mismo tiempo le llevó a adelantar a Alves a una posición en la que no se le vio cómodo. El brasileño necesita aparecer, no estar, y su aportación ofensiva no fue la esperada.

Sin Ibrahimovic, Messi estaba más liberado para hacer la guerra por su cuenta y aparecer por cualquier sitio, pero sólo Xavi fue capaz de interpretar sus necesidades. Pellegrini alardeó de que su Madrid nunca ha dependido de lo que haga el rival. Lo dijo a una pregunta sobre Messi, el futbolista capaz de transformar al académico Barça en un equipo desconcertante. No sabemos lo que pensó el chileno cuando supo la alineación de Guardiola, pero algo se le tuvo que remover en la cabeza. A diferencia de su colega y anoche vecino de banquillo, Pellegrini dependía de este partido para aspirar a seguir en él la próxima temporada.

El planteamiento del Madrid fue muy similar al del Camp Nou. Defensa muy adelantada, líneas muy juntas para prensar a Xavi y presión a la salida del balón del Barça. Como quiera que tampoco los azulgrana tenían la fluidez suficiente como para sacudirse la presión del Madrid, el partido pronto se atascó y lindó con lo aburrido. Demasiado centrocampismo, pocos espacios para tocar y Casillas y Valdés sin ningún protagonismo. El Barça jugaba contra natura, con balones en largo para desahogar y situaciones atípicas, como una en la que Xavi condujo sin apenas referencias por delante del balón.

Aunque llegó a haber momentos en los que el trabajo defensivo del Madrid era tan efectivo que parecía que el Barça jugaba con uno menos, una combinación entre Messi y Xavi la que hizo saltar la banca. El gol del 10, que controló el balón con el escudo, fue un golpe en la moral del Madrid, que bajó la intensidad y empezó a verse incapaz de interceptar los ronditos del Barça. Un tiro lejano y desviado de Xabi Alonso y otro a las nubes de Higuaín fueron todo el bagaje ofensivo del Madrid en el primer tiempo.

Guardiola aprovechó el descanso para rectificar. Retrasó a Alves a su puesto natural, para que Puyol jugara en el izquierda y fuera Maxwell quien se adelantara. Además, Pep mandó calentar a Iniesta y Pellegrini no podía tardar en hacer lo propio con Guti. Y así fue. El Madrid seguía atosigando con más esfuerzo que criterio, pero no lograba quitarle la pelota al Barça. Pedro, que en el reajuste de Pep había cambiado de banda, aprovechó un gran pase de Xavi para ganarle la espalda a Arbeloa y marcar el segundo de la noche.

Entró Guti y el Madrid por fin hizo algo de daño con el balón, aunque Valdés se mostró tan seguro como de costumbre. De Cristiano, tremendamente individualista, se encargó de Piqué, quien se empeñó en arruinar el clásico al portugués. Pellegrini homenajeó a Raúl, pues el 7 ya no está para alardes, y con el clásico agonizando sustituyó a Higuaín por Benzema. El Pipa volvió a naufragar en un partido grande, aunque en su defensa se puede alegar que tampoco Cristiano dio la talla.

El clásico se puede resumir en los dos encargados de generar el juego de uno y de otro equipo. Mientras el madridista da los pases con billete de ida, los del azulgrana son con billete de ida y vuelta, salvo que se trate de una asistencia de gol, claro. Anoche dio dos.

 


Real Madrid (0): Casillas; Ramos, Albiol, Garay, Arbeloa; Van der Vaart (Raúl, m. 69), Xabi Alonso, Gago, Marcelo (Guti, m. 56); Cristiano e Higuaín (Benzema, m. 79). Ç

Barcelona (2): Valdés; Puyol, Piqué, Milito (Márquez, m. 79), Maxwell (Iniesta, m. 63); Xavi, Sergio Busquets, Keita; Alves, Messi y Pedro. Goles: 0-1. M. 33. Asistencia de Xavi a Messi, que controla con el pecho, se va de Albiol y bate a Casillas con la derecha. 0-2. M. 55. Pase en profundidad de Xavi a Pedro, que gana en carrera a Arbeloa y marca con la izquierda.

Árbitro: Mejuto. Mostró tarjeta amarilla a Xabi Alonso, Messi, Albiol, Xavi, Alves, Maxwell, Ramos y Garay.

Santiago Bernabéu: 80.354 espectadores.