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Una batuta para Kaká

El brasileño debe asimilar su papel de cerebro ofensivo del Real Madrid

LADISLAO J. MOÑINO

O juego vertiginoso o atasco. Con la primera vuelta a punto de concluir, el Madrid se ha descubierto como un equipo sin pausa. Sin capacidad para crear una argamasa de toques que le ayuden a clarificar partidos como el del Reyno de Navarra (0-0) o San Mamés (1-0). "Si les juntas mucho las líneas en los últimos 20 metros les cuesta elaborar el juego. Es fundamental el repliegue de las dos últimas líneas delante de tu área como hicimos nosotros. Sacamos a sus delanteros de las zonas de remate cercanas y les obligamos a chutar desde lejos, que siempre es menos peligroso. En ese sentido, Iraizoz fue decisivo", relata Caparrós, que con esa fórmula tan italiana de contar y confiar en su portero para diseñar la táctica le propinó la tercera derrota liguera al Madrid.

Si hubo un fichaje para suplir la elegancia modosa de Zidane fue Kaká

"Si te pillan con un metro de más sin tapar, Cristiano, Kaká o Benzema te la hacen. Su velocidad y explosividad con espacios es demoledora. En ataques más estáticos, les cuesta un poco más por la ausencia de jugadores de banda puros", prosigue el entrenador del Athletic. "Contra Osasuna hicimos un primer tiempo regular, sin llegada, y en la segunda parte tuvimos un par de oportunidades bastante claras. En Bilbao llegamos al arco con todo tipo de recursos, por dentro, por las bandas, con paredes pero fue de esos días en los que la pelota no quiere entrar", discrepó ayer Pellegrini

Sin embargo, días después de la derrota en Bilbao, Valdano admitió esa falta de pausa para desmontar defensas bien organizadas: "Nuestro fútbol tiene tanto vértigo que no damos tiempo a que la gente de atrás se incorpore". El Madrid y el madridismo han podido comprobar que el fútbol vertical y vertiginoso que propone Pellegrini no siempre es la mejor solución. En el club son conscientes de que hay determinados partidos que necesitan una vuelta de tuerca, madurarlos con un pase de más, frenarlos para volver a empezar. El Madrid necesita un futbolista capaz de marcar esos tiempos. Esperaban a Kaká y la vigilia continúa. En el ideario de la cúpula directiva, para estas alturas de temporada, aguardaban a un Kaká tan magistral como Zidane en el manejo del juego.

Si hay un futbolista que fue fichado este verano para representar la modosa elegancia que desplegaba el francés es Kaká. Pero no acaba de romper. Ante las intermitencias de su fútbol, su posición ha sido sometida a un debate continuo desde el inicio de temporada. En San Mamés jugó arriba y centrado, como hacía en el Milan. Bajó muy poco a recibir y su presencia fue puntual. Apareció más para definir que para crear. Se salió de lo que es el juego en sí.

Valdano: "Nuestro fútbol tiene tanto vértigo que los de atrás no llegan"

En el Madrid pretenden que Kaká no pierda su llegada al área ni su capacidad para romper en velocidad, pero le exigen también último pase. Que colabore en desatascar el juego en los partidos trabados. En definitiva, que tome la batuta del juego en esos últimos 20 metros que tanto le cuestan atravesar al equipo ante defensas bien formadas. Las estadísticas dicen que el jugador que más pases de gol ha dado es Marcelo (cuatro). Kaká ha dado tres. Sin ese futbolista que ponga la pausa en esa franja del terreno de juego y con Van der Vaart lesionado, hasta la figura de Guti vuelve a cobrar importancia. Las necesidades del equipo y su pierna izquierda equilibran una de las temporadas más libertinas fuera del campo que se le recuerda.

Otra estadística es reveladora respecto a ese fútbol de rompe y rasga del Madrid. Es el equipo que más goles ha logrado de jugada individual, 13. El Barça, paradigma del fútbol asociación a dos toques o a los que hagan falta, ha logra sólo dos de jugada individual. En jugada colectiva el equipo de Guardiola ha fabricado 32 goles. El Madrid, 19. Ahí encaja aquella definición de Pellegrini cuando jugaba con un centrocampista menos: "Éramos un equipo poco gustador pero muy goleador". "Ahora es un conjunto más dominador, pero no por posesiones largas. Intentan meterte en tu campo. Y cuando lo consiguen, tanto Xabi como Lass cortan muchos balones en la zona de tres cuartos porque te tienen encerrado y con pocas opciones de pase. Cuando te roban ahí, es cuando son peligrosos", concluye Manzano.