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Brasil eleva los gastos del Mundial y enciende más a los indignados

El Gobierno de Roussef calcula que costará casi 600 millones más. Se reforzará la presencia policial en los próximos partidos de la Confederaciones. La selección brasileña apoya las protestas. Una de e

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Veinte céntimos. Esa cantidad fue la subida de precios en el transporte público aprobado hace unos días y el detonante de una indignación que se llevaba cultivando en la sociedad brasileña desde hacía tiempo. Las redes sociales han servido de altavoz transmisor para convocar las protestas de unos ciudadanos que claman contra los ingentes gastos que supondrán tanto el Mundial 2014 como los Juegos de Río 2016 en un país donde sigue siendo altísimo el nivel de pobreza y donde deberían distribuirse esas partidas económicas a mejorar la educación y la sanidad.

Por si no tuvieran pocos motivos para protestas y salir a las calles, como han hecho durante los primeros partidos de la Copa Confederaciones, este miércoles el Gobierno brasileño ha encendido un poco más la hoguera al anunciar que tras revisar sus cálculos sobre el coste de las obras necesarias para el Mundial de 2014, los ha situado ahora en 28.000 millones de reales (unos 9.700 millones de euros).

El Mundial pasará de costar 9.180 millones de euros a 9.700 millonesHasta febrero pasado, las autoridades calculaban el gasto público en las obras de infraestructura para el torneo organizado por la FIFA en 26.500 millones de reales (unos 9.180 millones de euros). Esas obras, que se adelantan en las doce ciudades que serán sedes del Mundial, abarcan desde la construcción de los estadios hasta proyectos viales y otros para mejorar la calidad del transporte público, precisamente el foco por el que se ha extendido la indignación. Para intentar apaciguar los ánimos, Rouseff anunció la pasada madrugada que rebajaría de nuevo los precios de los autobuses públicos.

Vistas las protestas multitudinarias recientes, las mayores vividas en el país en los últimos veinte años, el Ejecutivo brasileño ha atendido la petición de varias ciudades donde se disputa la Copa Confederaciones para enviar refuerzos de la Fuerza Nacional de Seguridad. Río de Janeiro, Minas Gerais, Bahía, Ceará y el distrito federal de Brasilia han sido los que han solicitado dichos refuerzos aunque no se ha concretado el número determinado de agentes que acudirá a cada ciudad. Pese a que el Ministerio negó una relación entre el envío de tropas y las protestas, el gobernador de Minas Gerais, Antonio Anastasia, admitió la víspera que pidió refuerzos policiales para ayudar a contener los incidentes violentos que se han registrado en algunas manifestaciones.

El principal foco de las protestas va a ser Río de Janeiro, donde este jueves hay convocada una manifestación masiva con motivo del partido que disputará en Maracaná la selección española contra Tahití. La concentración tendrá lugar en el centro de la ciudad, que está a unos 7 kilómetros del estadio, pero parte de los manifestantes ya han avisado de que tienen previsto acercarse hasta el estadio para aguar la fiesta a la FIFA.


Mientras, los componentes de la selección brasileña se han posicionado a favor de las protestas para ganarse el favor del pueblo. Este mismo miércoles, la estrella del combinado, Neymar, ha asegurado que está 'triste por todo lo que está pasando en Brasil. Siempre tuve fe en que no sería necesario llegar al punto de 'tomar las calles' para exigir mejores condiciones de transporte, salud, educación y seguridad, esto es todo OBLIGACIÓN del gobierno. Quiero un Brasil más justo, más seguro, más sano y más honesto!'.

David Luiz, por su parte, consideró que es 'natural' que el pueblo proteste en la calle y se mostró a favor de las 'manifestaciones pacíficas' que contribuyan a que mejore el país. 'Las personas tienen derecho a expresar sus opiniones y a manifestarse si no están felices, sólo de esta manera vamos a llegar a ver los errores y mejorar. Brasil tiene todo para crecer y ser un país mejor'.

Y Hulk se sintió identificado con los indignados:  'Yo, por venir de abajo -hoy gracias a Dios estoy en una posición buena-, me toca un poco. Las manifestaciones tienen total razón, lo que piden (los manifestantes) tiene sentido, tenemos que escucharles. Brasil puede mejorar en muchas cosas. Lo sentimos porque sabemos que es verdad', afirmó.

Uno de los brasileños ilustres que desde hace tiempo se ha mantenido contrario a la organización del Mundial ha sido el futbolista Rivaldo. 'Es una vergüenza estar gastando tanto dinero para este Mundial y dejar los hospitales y escuelas en condiciones precarias', ha dicho en su cuenta de Twitter.

Rivaldo, aún en activo a los 41 años, afirmó que 'en este momento' Brasil 'no tiene condiciones' y 'no necesita' organizar un Mundial, sino invertir en educación y salud. 'Necesitaba desahogarme, pues ya fui pobre y sentí en la piel la dificultad de estudiar en una escuela pública y no tener un buen servicio de salud', agregó el exjugador del Barcelona y del Deportivo de La Coruña.