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El Calderón contesta a Platini

La afición silbó el himno de la Champions. Ejemplar comportamiento de ambas aficiones

 

HUGO JIMÉNEZ

La UEFA pudo conocer este miércoles de primera mano que el orden está asegurado en el Calderón. Los dos delegados de seguridad que estuvieron presentes en el estadio madrileño comprobaron que España no es un país racista y, de paso, asistieron a una lección de buen comportamiento entre ambas aficiones.

Los encargados de supervisar esa "especial vigilancia" programada por la UEFA para el partido de ayer podrán, sin embargo, contar a Platini la sonora pitada que recibió el himno de la Champions, emblema del máximo organismo de fútbol europeo, cuando ambos equipos saltaron al terreno de juego. Unos silbidos dedicados al presidente de la UEFA y aderezados con cánticos de "¡Fuera, fuera!" que manifestaron la herida abierta en la afición colchonera tras el cierre de estadio interpuesto hace nueve días al Atlético. Hubo incluso un centenar de aficionados en el fondo sur del estadio que dieron la espalda al campo mientras sonó el himno.

Ayer, las medidas de seguridad funcionaron a la perfección. Pese a que el número de efectivos que la delegación de Gobierno mandó al Calderón fue menor, por ejemplo, que los empleados en el derbi del pasado sábado (unos 700 agentes). El buen rollo entre ambas aficiones y la predisposición de todo el mundo para que el de anoche fuese un partido sin incidentes motivaron el comportamiento inmaculado de todos. Ni siquiera se realizaron cacheos en las inmediaciones del estadio. El buen ambiente que reinó en bares y calles paralelas al Calderón, donde seguidores de Atlético y Liverpool coreaban al unísono "¡Fernando Torres Liverpools number nine!" ("¡Fernando Torres, el 9 del Liverpool), demostraron que lo ocurrido hace tres semanas ante el Marsella fue un hecho aislado.

No sólo antes y después del encuentro reinó la calma. También durante el partido lo más destacable de la gélida noche madrileña fue el buen ambiente en la grada entre los aficionados rojiblancos y los más de 3.000 hinchas del Liverpool. Unos y otros no dejaron de cantar y animar sin que, a diferencia del día del Marsella, se registrara altercado alguno. Al contrario, al término del partido se vieron escenas que son todo un ejemplo de fair play, con aficionados de ambos equipos abrazándose e intercambiándose bufandas.