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Clásico Tsunami Democràtic reúne a 5.000 personas alrededor del Camp Nou durante las horas previas al Barça–Madrid

La protesta transcurre sin incidentes y en tono festivo en los cuatro puntos de la convocatoria, al lado del estadio. Los buses de los jugadores se desplazan desde el hotel Sofía hasta el campo sin incidentes. Centenares de personas corta la avenida Diagonal por la tarde a la altura de la calle Joan XXIII.

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Protesta en el exterior del Camp Nou. / EFE - ANDREU DALMAU

Movilización tranquila de Tsunami Democràtic en el Camp Nou. La convocatoria durante las horas previas al clásico entre el Barça y el Real Madrid ha reunido miles de personas, hasta 5.000 según la Guardia Urbana, lejos de la masiva movilización que sirvió como presentación de la plataforma en el aeropuerto del Prat. La previa del momento de la acción, durante el partido, ha quedado marcada por el goteo de gente en los cuatro puntos donde la plataforma había convocado a los manifestantes a las 16.00 horas, y por el momento de salida de los jugadores hacia el estadio desde el hotel Sofía, a las 18.00 horas, que ha transcurrido con total normalidad gracias el blindaje policial.

Poco antes de las cuatro de la tarde, en el punto tres (Travesía de las Corts con Elisabeth Eldenbenz) unas treinta personas han aparecido con balas de foam gigantes hechas de cartón y ojos atados a globos negros, con los cuales han denunciado la brutalidad policial que marcó las protestas posteriores a la sentencia del juicio al procés. Manifestación que recordaba a la filtrada por La Vanguardia este miércoles por la mañana, pero que no respondía a la convocatoria de Tsunami. Los gritos de “Buch dimisión” se han sobrepuesto a los de ”Arriba España” que un grupo de ultraderecha afines al Barça han proferido desde la lejanía de una peña barcelonista en el barrio de Les Corts.

Los manifestantes, entre los cuales había el payaso y exregidor del municipio de Sant Joan de Vilatorrada Jordi Pesarrodona –juzgado por desobediencia por los hechos del 1 de octubre- han recorrido la Travessera de las Corts hasta el punto cuatro de Tsunami, en el cruce entre Travessera y la calle Arístides Maillol, donde decenas de personas empezaban a concentrarse, y hasta el punto uno, el lugar de máxima afluencia a primera hora de la tarde, entre Joan XXIII y Arístides. Ya desde el inicio de la convocatoria abundaban manifestantes con los carteles del azul característico donde se podía leer el lema más icónico de la plataforma, “Spain, sit and talk”. Muchos de ellos también llevaban caretas con la cara del jugador Leonel Messi y una inscripción: “Único en el mundo, força Barça!”, horas después requisadas en algunos controles de acceso al campo.

Dos manifestantes con caretas del futbolista Messi en los aledaños del Camp Nou, / EFE - TONI ALBIR

Poco caso han hecho los manifestantes de la distribución territorial marcada por Tsunami, que había asignado a cada punto comarcas y barrios para garantizar un mejor reparto de gente. El más próximo al hotel Sofía, donde se concentraban los jugadores de ambos equipos, casi no ha conseguido afluencia por la fuerte presión policial de la zona. Lo que sí que han hecho centenares de manifestantes ha estado cortar la avenida Diagonal en el cruce con la calle Joan XXIII, muy cerca de donde el movimiento independentista ya convocó durante la visita del rey Felipe VI en Barcelona. Con la tranquilidad de quien asiste a cortes de carretera y movilizaciones mensualmente, los asistentes han cantado “1 de octubre, ni olvido ni perdón” y han llevado letras amarillas gigantes formando la palabra “libertad”.

El resto de concentrados esperaban pacientemente allí donde Tsunami había mandado estar. “No se tendría que jugar el partido”, explica Jordi Baragaró, uno de los manifestantes que ha venido desde Tarragona con familia y amigos. Luciendo una camiseta del Barça, Baragaró se siente indignado porque el club haya decidido disputar el partido y continuar como si nada. Piensa lo mismo Lluís Maimó, de 23 años que viene desde Girona, también forofo asiduo del club barcelonés: “Antes que el Barça, priorizo la lucha. Primero va la democracia. Pero está claro, hay mucho dinero en juego. Si el Barça deja de jugarlo, perderán muchos millones, y no quieren”, explica.

Puntualmente, a las 18.00 horas los buses del Barça y el Real Madrid han salido del hotel Sofía para dirigirse hacia el Camp Nou por la calle Joan XXIII cortada a cal y canto desde la avenida Diagonal, donde había los manifestantes, hasta el estadio. Solo unos pocos concentrados por los alrededores de la facultad de la Universitat de Barcelona de Biología han podido proferir algunos silbidos y gritos mientras pasaban fugazmente los vehículos, sobre todo a los dos autocares de los madrileños.

El autobús del Real Madrid a su llegada al Camp Nou. / EFE - ALBERTO ESTEVEZ

Durante las horas posteriores, los cordones de seguridad alrededor del hotel se han ido disipando y los manifestantes han desdibujado los puntos de convocatoria de Tsunami, dirigiéndose hacia las puertas de acceso del Camp Nou y cantando consignas como “Catalunya antifascista” o “Libertad presos políticos”. Los afortunados que contaban con la entrada han empezado a desfilar hacia adentro con los carteles de Tsunami, las caretas y banderas esteladas, preparados para inundar la grada durante el himno y hasta que empezara el partido, según las indicaciones de Tsunami. Lo que no se esperaba la plataforma era la retirada de material por parte de la seguridad privada a varios accesos, sobre todo las caretas, que podrían dificultar la identificación de los asistentes. A través de las redes sociales, han afirmado que el club ha “contradicho lo que se dijo públicamente”, dejando entrever que no contaban con un filtro tan duro.

Otros se han quedado afuera, esperando qué quería decir Tsunami cuando anunciaba que “todo el mundo podría ver el partido en directo”: a las 19.00 horas, ha aparecido una pantalla gigante en la Travessera de les Corts para ver el partido en comunión. Este es el caso de una de las manifestantes proveniente del Maresme, que no quiere dar su nombre porque asegura que ya sufrió represalias en el trabajo por mostrarse públicamente como independentista. “Todo esto es un pasito más. Mientras sea pacífico, vamos andando adelante. Es importante ser persistentes”. Desde fuera, los focos del campo brillan contra el cielo nublado y los helicópteros dan vueltas haciendo círculos al estadio. Ahora la atención está allí. Poco después de las 19.00 horas, Tsunami enviaba el último mensaje para felicitarse por la atención mediática conseguida y la difusión del mensaje: “La fuerza de la gente ya ha ganado el clásico”.