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El coladero de Danilo, la falta de kilómetros y otras claves del
desastre madridista en Wolfsburgo

El equipo alemán desarboló al diez veces campeón de Europa en siete minutos. Draxler, una pesadilla para el lateral brasileño. Los blancos corrieron cinco kilómetros menos. No sirvieron de nada los cambios. Ni Cristiano pudo salvar el papelón del Real Madrid.

Cristiano, Kroos y Casemiro caminan cabizbajos tras el segundo gol de Wolfsburgo. /REUTERS

MADRID.- El Wolfsburgo, la 'cenicienta' que se presentaba por primera vez en unos cuartos de final de Champions, se convirtió anoche en la madrastra que sometió a todo un Real Madrid. El equipo blanco fue una sombra del que había remontado el sábado en el Camp Nou con diez jugadores. 90 minutos convertidos en pesadilla ante un rival que, pese a la altura del escenario y a la desventaja en muchos factores, siempre creyó en sus posibilidades. Liderados por un Draxler que se reivindicó, los alemanes desdibujaron el aura de Zidane y caricaturizaron al diez veces campeón de Europa.

El Real Madrid fue un cúmulo de despropósitos. Muchos jugadores han quedado marcados, pero sobre todo Danilo. El equipo, sin laterales, se rompió entre el centro del campo y los tres de arriba. Los siete minutos de la primera parte en los que el Wolfsburgo anotó los dos goles fueron los peores de la temporada y supusieron una losa imposible de levantar. Apático, sin ideas y sin soluciones desde el banquillo, los blancos corrieron poco y mal. A continuación desgranamos las claves de la debacle:

1. La noche horrible de Danilo

Si hay un jugador que quedó señalado y retratado en la derrota de anoche, ese es el brasileño Danilo. Zidane, ante la incomprensión del madridismo, decidió rotar y dar descanso a Carvajal, que venía de hacer una actuación soberbia en el Camp Nou frenando en seco a Neymar. Danilo tenía la oportunidad de reivindicarse en una temporada donde no ha terminado de aprovechar los minutos concedidos para hacerse dueño de la banda derecha del Madrid. Y naufragó. Nervioso, dubitativo y tembloroso cada vez que Julian Draxler enfilaba su zona de influencia. La perla alemana le retrató en cada dribling y carrera que le presentaba. Danilo solo recuperó un balón en todo el partido, no ganó ni un balón aéreo, no ganó ningún duelo ante algún jugador del Wolfsburgo y en ataque, un fantasma. No se le vio por el área local.

2. Una defensa de mantequilla

No solo Danilo estuvo mal en la defensa madridista. Sergio Ramos falló con estrépito en el segundo gol del Wolfsburgo. Arnold se le anticipó para marcar en un error de principiante. A partir de ahí, el de Camas se sumió en un estado de nervios constante. A la izquierda, Marcelo tampoco estuvo a la altura. También erró en la jugada del segundo gol, en ataque no se prodigó como acostumbra y fruto de la desesperación fue el teatro que montó al fingir una agresión de Arnold en la segunda parte. Tan solo Pepe mantuvo cierta dignidad y serenidad en la línea de cuatro.

3. Sin enganche entre el centro del campo y el tridente

Zidane apostó por el mismo once del Camp Nou, con la salvedad de Danilo. Sin embargo, el partido se torció muy pronto y el Wolfsburgo obligó a jugar en campo del Real Madrid. Las bandas madridistas tuvieron que multiplicarse en defensa, con un resultado nefasto, lo que repercutió en que el equipo alemán anuló los despliegues ofensivos de Marcelo y Danilo. Eso, unido a que Modric y Kroos se vieron forzados a asumir un papel de contención en detrimento de la elaboración, separó mucho la línea del centro del campo con la marcada por Benzema, Bale y Cristiano. El 4-3-3 no daba opción a que ningún jugador se situara de mediapunta, un mal que se ahondó con la retirada por lesión del '9' francés en el minuto 40. Ni siquiera las entradas de Isco a falta de media hora y de James en el 85 sirvieron para resolver el problema. Da la sensación que, pese a la amplia cartera de mediapuntas en la plantilla, el equipo carece en estos momento de esa pieza. 

4. Sin pólvora en punta

Anoche, ni Cristiano Ronaldo pudo arreglar los problemas del Madrid en ataque. El máximo artillero de la Champions, con 13 goles, se quedó a cero. Vio anulado su gol en el minuto uno y falló en el mano a mano con Benaglio en una magnífica asistencia de Isco. Al portugués se le vio ofuscado. Benzema, por su parte, tuvo que retirarse antes del descanso por un golpe en la rodilla. Zidane dio entrada a Jesé pero el cambio no fue eficaz. El canterano solo aportó velocidad y pundonor, sin rumbo. Y Gareth Bale, el mejor en ataque, siempre intentó buscar la espalda a la defensa alemana pero ninguno de sus compañeros pareció percatarse de sus desmarques.  

5. Siete minutos de espanto y 65 sin arreglo

El partido se rompió del minuto 17 al 24. Antes, Rocchi había anulado a Cristiano un gol por fuera de juego. Después no señaló un penalti en una carga de Luiz Gustavo sobre Bale. Solo habían pasado tres minutos. Sin embargo, una internada de Draxler propició que Schürrle recibiera el balón en el punto de penalti y cayera ante Casemiro. Ahí sí señaló la pena máxima. Anotó desde los once metros Ricardo Rodríguez. El Madrid se quedó noqueado y Arnold remató la faena en el 24. Quedaban 20 minutos de la primera parte y toda la segunda para que el Real Madrid anotara al menos un gol para no tener que apelar a la épica en el Santiago Bernabéu. Fue un tiempo tirado a la basura.

6. Cinco kilómetros menos que el Wolfsburgo

En el fútbol de actualidad, la capacidad para la victoria de un equipo también se mide en los kilómetros que corre. Un dato que retrató anoche al Real Madrid, cuyos jugadores corrieron un total de cinco kilómetros menos que los alemanes. El conjunto blanco completó 105.770 metros sobre el césped del Volkswagen Arena por los 110.447 del Wolfsburgo. Tan solo en el 8-0 contra el el Mälmoe en la fase de grupos corrió menos el Madrid. 

7. Cifras sin resultado

Observando las frías estadísticas, el Real Madrid se impuso al Wolfsburgo. Más posesión (60% a 40%), más pases buenos (591 por 355), más recuperaciones (77 a 73), menos faltas cometidas (7 por 13) y más remates (21 por 10). Sin embargo, en este último aspecto hay un dato clarificador y es que de los 21 remates que efectuaron los blancos, solo 3 fueron entre los tres palos mientras que de los 10 del Wolfsburgo, 6 fueron a puerta y uno convertido en gol de jugada.