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Coronavirus Rayo Vallecano El doble ERTE en sus dos trabajos de la capitana del Rayo Vallecano: "Estoy perdiendo un sueldo entero"

Cristina Auñón compagina el fútbol con su empleo en una agencia de comunicación y en ambos se ha visto abocada a un ERTE. "Prácticamente estoy perdiendo un sueldo entero", explica.

Cristina Auñón, capitana del Rayo Vallecano
Cristina Auñón, capitana del Rayo Vallecano

Empezó a jugar al fútbol en la cantera del Atlético de Madrid con 13 años. Tras varias idas y venidas de un par de clubes de fútbol, decidió dejar los estudios cuando cumplió la mayoría de edad para dedicarse en exclusiva al deporte. Al final, los retomó tres años después de dejarlos y se matriculó en el Grado de Turismo, llegando a realizar un máster de Marketing; todo ello compatibilizándolo con ser la capitana del equipo femenino del Rayo Vallecano, en primera división. Las condiciones laborales en las que desempeñaba su fútbol le obligaban a que el pluriempleo fuera una constante en su vida. Hasta la firma del convenio, siempre ganó más trabajando como camarera o socorrista que de futbolista. Antes, cobraba unos 300 euros al mes por jugar en el Rayo; después, pudo llegar a ser mileurista. Dos ERTE provocados por la crisis del coronavirus han hecho que pierda el 50% de sus ganancias mensuales, que rondaban los 2.300 euros. Ella es Cristina Auñón, nació en 1989, y la apodan Sole en el terreno de juego.

No es nada descabellado que las jugadoras de fútbol tengan dos trabajos, sobre todo atendiendo a lo que suelen cobrar las profesionales de primera división. La inmensa mayoría de los salarios rondan los mil euros al mes, por lo que muchas de ellas estudian mientras trabajan como futbolistas. "Yo me enorgullezco de poder decir que en el fútbol muchas de las chicas siguen preparándose académicamente a pesar de las condiciones en las que compiten. Cuando se acabe el fútbol, a lo mejor ellos tienen ahorros y pueden invertir o elegir su futuro laboral, pero cuando se nos acabe a nosotras será mucho más complicado introducirnos en un sector laboral al que le dará lo mismo de dónde vienes y sólo tendrá en cuenta los conocimientos que posees", explica la propia jugadora.

Ni una sola voz se ha levantado contra el convenio laboral que rubricaron patronal y jugadoras. Por el contrario, sí asegura que se podría mejorar algún aspecto para futuras revisiones: "Se hizo rápido y sentó unas bases, así que a partir de ahí tenemos que construir. Yo creo que lo peor de todo es pretender que niñas que están empezando ahora supediten su futuro laboral a un sueldo de mil euros al mes. Todas somos profesionales aunque cobráramos 300 euros, como antes; el problema está en que con solo mil euros pueden hacer que entrenen mañana y tarde y propiciar que dediquen su vida exclusivamente a eso. Nos estaríamos equivocando y no sería ir por el camino correcto", reflexiona Sole.

La situación hace que pierda un sueldo entero

"Cuando trabajaba de camarera era mucho peor porque tenía que trabajar hasta las cinco de la tarde e ir rápido al entrenamiento"

El acuerdo alcanzado entre clubes y representantes de jugadoras, primero en España, indicaba que como mínimo todas ellas debían estar contratadas con un 75% de jornada, estableciendo el salario base en los 16.000 euros anuales. Así pues, debido a que la inmensa mayoría de ellas no supera el porcentaje mínimo, sus ingresos al año se reducen a los 12.000 euros. Las futbolistas de primera división son mileuristas cuando un alquiler medio en Vallecas, la periferia madrileña, ronda los 600 euros. "Yo ahora tengo algo de ahorro. Poder compatibilizar dos trabajos ayuda, el caso es que no me puedo acoger a dos ERTE, por lo que prácticamente estoy perdiendo un sueldo entero", comenta la jugadora antes de agregar lo extraño de su caso, dado que la mayor parte de sus compañeras son más jóvenes y están estudiando.

Su trabajo actual en una agencia de comunicación es compatible con la flexibilidad, por lo que Auñón no ha tenido ningún problema en ese sentido, además de que ella misma busca pequeñas estratagemas para llegar a entrenar a tiempo: "Intento entrar antes para salir también antes. Cuando trabajaba de camarera era mucho peor porque tenía que trabajar hasta las cinco de la tarde e ir rápido al entrenamiento, así que llegaba habiendo estado entre cinco y seis horas de pie trabajando", rememora la capitana.

Test para futbolistas pero no para sanitarios

Reanudar el fútbol masculino con ciertas medidas de seguridad hacia el contagio ha suscitado cierta controversia en el mundo del deporte, en concreto, y en la sociedad, en general. Así abre la cuestión la capitana del Rayo Vallecano: "Algunos trabajadores en bancos o aseguradoras se están haciendo los test de coronavirus financiados por sus empresas, así que los clubes masculinos pueden hacerlo igual que cualquier otra entidad".

Repreguntada por la cuestión, sus palabras responden a un pensamiento colectivo más que individualizado en sus compañeros varones: "Lo único que muestra todo esto es que los intereses privados están por encima del interés público. Hay sanitarios que trabajan en hospitales o residencias expuestos a un riesgo muy alto de contagio y la Administración no les provee de las medidas de seguridad ni las pruebas adecuadas, pero si eres una empresa privada y las puedes pagar sí que lo puedes hacer… La pena es que lo público no tenga esos recursos y los entes privados sí", declara Auñón al respecto.

La lucha colectiva fue "clave" en el convenio

"La estigmatización que se tenía de una mujer futbolista ha cambiado, ahora se valora más una mujer deportista"

Esta defensa del Rayo Vallecano siempre ha encontrado el apoyo y el confort de sus padres en un tiempo en el que era demasiado extraño que una chica decidiera jugar al fútbol: "Recuerdo cómo mi padre me llevaba muchas veces a los entrenamientos, o cómo mi madre, sin carné de conducir, venía conmigo en el tren para acompañarme". Es el relato de una realidad que parece compartida por más personas en España con el paso de los años. Ya no parece tan extraño que una niña quiera jugar al fútbol porque "la estigmatización que se tenía de una mujer futbolista ha cambiado, ahora se valora más una mujer deportista, con iniciativa". "Los medios de comunicación han ayudado mucho con la visibilización, y en este caso normalización. Las niñas ya no quieren ser como Cristiano Ronaldo, sino como Vicky Losada y Alexia Putellas", agrega.

En un ejercicio de memoria, Auñón recuerda como un "factor clave" que la lucha por el convenio fuera colectiva: "Que todas estuviésemos unidas por un mismo objetivo es lo que hizo realmente dar el último empujón para aprobarlo", relata. Este apunte no impide que la futbolista se sorprenda de que haya gente que defiende que una jugadora puede cobrar mil euros al mes teniendo la dedicación que le exige su trabajo como futbolista de primera división.

Cuestionada por su futuro, Auñón dice que seguramente no seguirá ligada al fútbol profesional cuando termine su periplo como jugadora: "No por nada, sino que considero que he vivido muchas cosas, así que me doy por satisfecha; lo veré como una espectadora más, disfrutándolo desde la grada. Además, por eso estudié y trabajo en una empresa, para tener un futuro laboral diferente que también me llena mucho".