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La costumbre de ganar

El Barça derrota al Dinamo Kiev en un partido que dominó, pero en el que nunca se le vio disfrutar

ENRIQUE MARÍN

No fue una noche para recordar, aunque dadas las circunstancias y los vaivenes de un partido desconcertante, el Barça recurrió a la sana costumbre de ganar. Su fútbol distó del que puede y debe, pero el que desplegó le alcanzó para derrotar a un meritorio Dinamo Kiev. De ello se encargaron Xavi, omnipresente, y la pareja Ibrahimovic-Messi, cada vez más en sintonía.

Las lesiones de Henry y Bojan adelantaron el reintegro de Iniesta al once titular del Barça. Guardiola había hecho jugar al manchego con cuentagotas, pues ha pasado un verano complicado tras la lesión que sufrió y su vuelta podía ser todo menos precipitada. Por el interés te quiero, Andrés. El dicho no puede ser más cierto en el caso de Iniesta, a quien Guardiola cambió en el descanso precisamente para seguir dosificándole.

El Dinamo de Kiev, liderado mediática pero no futbolísticamente por Shevchenko, no fue nada original en su planteamiento. Presión a la salida del balón, dos líneas muy juntas para cerrar pasillos y desparpajo para pisar área a la mínima recuperación. Lo dicho, nada original. Con el partido aún definiéndose, el árbitro se comió un claro penalti sobre Iniesta, que fue agarrado cuando ya se plantaba solo ante Shovkoskiy. El Dinamo Kiev tuvo opciones de adelantarse en el marcador, en gran medida porque el Barça se enredó en varias ocasiones en la salida del balón. Sin embargo, bastó que Iniesta se retrasara a la zona de creación y sacara la escuadra y el cartabón, para que Messi se encontrara un balón que su par no pudo atajar. El argentino pisó área con la decisión depredadora que le caracteriza y marcó sin contemplaciones.

Un gol anulado al Dinamo Kiev por claro fuera de juego de Milevskiy y un par de buenas intervenciones de Shovkovskiy sirvieron para que el Barça se fuera al descanso con la sensación de que el partido no estaba sentenciado.

La segunda parte se estaba empezando a hacer larga, algo que lo dice todo -y nada bueno- tratándose del Barça. El dominio azulgrana era absoluto y el Dinamo Kiev apenas se acercaba a la portería Valdés. Pero el fútbol del Barça no era fluido y el tic-tac del reloj se dejaba escuchar. Demasiadas imprecisiones para que los azulgrana pudieran disfrutar. Un partido demasiado espeso del que era difícil sacar algo digno de destacar. Sólo el gol de Pedro mató un partido que no estaba muy vivo, pero que coleaba lo suficiente como para complicarse.

"Somos el equipo menos favorito para la ganar la Champions porque la historia dice que nadie repite título". El silogismo de Guardiola es inapelable y además le sirve para que su equipo mantenga la tensión competitiva. Es lo que tiene ser campeón de todo, que la temporada siguiente la única aspiración es revalidar todos los títulos. Casi nada.

Barcelona (2): Valdés; Dani Alves, Puyol, Piqué, Abidal; Xavi, Yayá Touré (Sergio Busquets, m.68) , Keita; Messi, Ibrahimovic (Jeffrén, m. 85) e Iniesta (Pedro, m. 46).

Dinamo Kiev (0): Shovkovskiy; Eremenko, Khacheridi, Leandro Almeida, Magrado (Betao, m. 72); Yussuf (Ghioane, m. 46), Vukojevic; Gusev (Ninkovic, m. 85), Shevchenko, Yarmolenko; y Milevskiy.

Goles: 1-0. M. 26. Pase de Xavi que Magrao no logra atajar y Messi aprovecha para pisar área y batir al portero ucraniano de su típico latigazo con la pierna izquierda. 2-0. M. 76. Pedro, a pase de Ibrahimovic, controla, amaga y coloca el balón ajustado al poste.

Árbitro: Kuipers (Holanda). Mostró tarjeta amarilla a Magrao y Leandro Almeida.

Camp Nou: 68.221 espectadores.