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El día en el que Del Bosque sí hizo huelga

Fue en 1979, la primera del fútbol español, en la que el actual seleccionador participó activamente logrando que los futbolistas cotizasen en la Seguridad Social y acabasen con los privilegios de los clubes

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Vicente Del Bosque, actual seleccionador español, no hará esta vez la huelga general del 14-N. Es más, ni se la ha planteado, según ha reconocido hace varios días. Jugará un partido amistoso frente a Panamá, donde aprovechará 'para hacer patria'. Pero Del Bosque sabe de la importancia de las huelgas.

La experiencia se lo demostró el 4 de marzo de 1979. Hay que retroceder 32 años y a una época distinta. El país estaba en transición. Su padre, Fermín, le decía que no se metiese en líos. Pero aquel día, el actual seleccionador, no le hizo caso. Tenía 29 años y una fotografía prestigiosa. Era un mediocampista de pelo largo, que jugaba en el Real Madrid desde la temporada 73-74. Su contrato era bueno, y no tenía problemas de dinero.

La situación del fútbol español, sin embargo, no era esa mayoritariamente. Durante la transición, también se vivió una época difícil, sobre todo para los futbolistas más modestos que, en algunos casos, llevaban meses sin cobrar. Del Bosque no padecía ese problema, pero como uno de los 1.700 afiliados a la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), no fue ajeno al problema. Realizó huelga, la primera del fútbol español que pasó al recuerdo como la de las piernas caídas.

Las presiones de los clubes fueron fortísimas. Hubo, incluso, amenazas de despidos. Los presidentes pedían mano dura. 'No era nada fácil hacer la huelga', explicó Del Bosque, que fue uno de los futbolistas del Madrid que no se negó 'a entrenar ni a viajar' a San Mamés, pero sí 'a jugar'. Su padre, el hombre que más le marcó ('era un buen empleado que ponía la empresa y la familia por encima de todo'), le insistió que no le merecía la pena arriesgar tanto ('había miedos en aquella época'), y quizá llevase razón.

La vida de Del Bosque ya estaba absolutamente orientada en el Bernabéu de donde no se movió hasta que se retiró en 1984. También tenía un contrato alto y, para él, ya casi era una anécdota lo de cotizar en la Seguridad Social. Pero Del Bosque lo interpretó de otra manera. No pensó sólo en sí mismo y se unió a la AFE, 'donde hicimos las cosas muy limpias'.

Los jugadores, efectivamente, pedían la inclusión en la Seguridad Social y la abolición del derecho de retención que los ataba de por vida a los clubes, así como el límite de edad para jugar en Tercera división. Fueron momentos muy tensos. Los presidentes se enfadaron en voz alta. Las quinielas, ya selladas, tuvieron que retrasarse una semana. Incluso, el partido, que se retransmitía a las ocho en TVE, no pudo darse y debió ser sustituido por una película.

Tuvo que mediar hasta el ministro de Cultura, Iñigo Cavero. Pero la AFE, que entonces estaba presidida por Asensi y por Quino, siempre recordará aquella huelga como un logro. A partir de ella, se acabaron los privilegios de los clubes.

32 años después, los futbolistas cotizan en la Seguridad Social y tienen mucha más libertad de movimientos, porque ya no existe el derecho de retención. En ese sentido la vida ha cambiado para mejor, aunque la AFE, que ahora está presidida por Luis Rubiales, sigue teniendo un trabajo enorme.

Su objetivo, pronunciado en voz alta, es 'acabar con los pobres', pero nunca será fácil. Hay demasiados clubes en Ley Concursal, demasiados atrasos, así que una vez más ha lanzado, a través de la Asociación de Deportistas (AD), un comunicado en el que muestra 'su apoyo y solidaridad con las centrales sindicales convocantes, así como su disconformidad con los recortes, por considerarlos injustificados y lesivos con los intereses y derechos de los deportistas como trabajadores'.