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Sin Elus y con Mariga

Con un 0-1 que le condenaba a los puestos de descenso, se puede pensar que el punto rescatado por el Villarreal es un mal menor

ENRIQUE MARÍN

Con un 0-1 que le condenaba a los puestos de descenso, se puede pensar que el punto rescatado por el Villarreal es un mal menor. Con uno menos por la rigurosa expulsión de Elustondo a la hora de partido, se puede decir que el punto sumado por la Real en El Madrigal es bueno. Sin embargo, el reparto no debió dejar contento a nadie, salvo al francés Montanier, que lo festejó. A los amarillos porque les condena a seguir sufriendo en una zona de la clasificación en la que no están acostumbrados a manejarse. Y a los blanquiazules porque, tal y como se les puso el partido, dejaron escapar la oportunidad de ganar con holgura y solvencia. Lo peor de la rigurosa expulsión de Elustondo no fue que la Real se quedara con diez, sino que conllevó que Montanier sacara de la nevera a Mariga. Ahí cambió el rumbo del partido.

Con el regreso de jugadores como Senna, Cani y Nilmar, Garrido pudo por fin apostar por un once más reconocible. Su equipo empezó controlando el juego, aunque sin apenas generar peligro. Una Real muy plana durante la primera parte sacó petróleo al inicio de la segunda en una gran acción individual de Aranburu. El capitán recibió dentro del área un buen pase de Vela y se fabricó un gol típico del fútbol sala. El 0-1 hizo mucho daño al Villarreal y Garrido introdujo un cambio claramente ofensivo: Camuñas por Ángel.

Una rigurosa expulsión auspicia que el Villarreal iguale el 0-1 de Aranburu

Montanier repitió su once del milagro, el mismo con el que la Real ganó al Betis y al Málaga en el minuto 92, pero la expulsión de Elustondo le obligó a retocarlo. La entrada en escena del keniano Mariga resultó dañina para un equipo que no sabe defenderse sin balón. La Real reculó y el Villarreal olisqueó su temor. Diez minutos tardó en empatar. Joselu, recién entrado en sustitución de Nilmar, habilitó a Marco Ruben para que este batiera a Bravo.

Con la Real metida en su campo, aún más tras la entrada de Cadamuro, el Villarreal se volcó en busca del segundo gol. Mariga, en teoría el encargado de taponar las llegadas amarillas, presionaba con la mirada. Bravo estuvo muy seguro y paradójicamente fue Griezmann quien tuvo una peligrosa llegada en el último minuto. Habría sido el tercer milagro consecutivo. Demasiados. Undiano dejó a la Real con diez y Montanier, con nueve. Su equipo ganaba 0-1 con Elustondo y perdió 1-0 con Mariga. Garrido se lo agradeció.

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